Críticas
Estreno en cines
Crítica de “Longlegs: Coleccionista de almas”, película de Osgood Perkins con Maika Monroe, Nicolas Cage y Blair Underwood
Con 73 millones de dólares de recaudación en los cines de Estados Unidos y 28 millones en los del resto del mundo (sigue sumando), este film escrito y dirigido por Osgood “Oz” Perkins se convirtió en la primera producción independiente del año en superar la barrera de los 100 millones de ingresos y en el mayor éxito de terror indie en más de una década. Nada mal para una película cuyo costo estuvo bastante por debajo de los 10 millones y un triunfo indiscutible de marketing para la distribuidora norteamericana Neon. La pregunta, inevitable, es: ¿Justifica el resultado artístico tanto hype que generó en medios y redes sociales? Aquí algunas valoraciones que pueden servir (o no) como respuestas.
Longlegs: Coleccionista de almas (Longlegs, Estados Unidos/2024). Guion y dirección: Osgood Perkins. Elenco: Maika Monroe, Blair Underwood, Alicia Witt, Nicolas Cage, Michelle Choi-Lee y Dakota Daulby. Fotografía: Andrés Arochi Tinajero. Edición: Greg Ng y Graham Fortin. Música: Zilgi. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 101 minutos. Apta para mayores de 16 años.
Por momentos más Zodíaco que El silencio de los inocentes, en otros más heredera del cine estilizado, surreal y sugerente de David Lynch que del terror contemporáneo construido a puro golpe de efecto, el nuevo trabajo del director de February (2015), Soy la cosa linda que vive en la casa (2016) y Gretel & Hansel: Un siniestro cuento de hadas (2020) e hijo de Anthony Perkins (sí, el protagonista de Psicosis) es una buena y atrapante película con algunos atributos particulares (como la irrupción sobre todo en la parte final de un irreconocible Nicolas Cage en el personaje del título) que una prodigiosa campaña de lanzamiento tuvo la inteligencia de potenciar para convertirlo en uno de los eventos del año.
La protagonista de Longlegs: Coleccionista de almas, de todas formas, es Lee Harker (Maika Monroe, vista en Te sigue), una joven agente del FBI a la que en plena década de 1990 le asignan junto al veterano Carter (Blair Underwood) investigar una serie de sangrientos asesinatos en masa ocurridos en el seno de familias aparentemente normales en pueblos y zonas rurales de la región de Oregon (son los “dueños de casa” quienes matan a sus esposas e hijos para luego suicidarse) y en cuyas escenas de los crímienes aparecen unos enigmáticos mensajes firmados por, claro, Longlegs.
Harker, la típica rookie que se ubica en el extremo opuesto del experimentado (y alcohólico) Carter, demuestra una capacidad muy particular para no solo descifrar esas cartas sino incluso pare predecir ciertos hechos que están por producirse. Como suele ocurrir en este tipo de relatos, ellas estará cada vez más obsesionada e involucrada desde lo personal con el desarrollo de los acontecimientos y a partir de una serie de flashbacks setentistas (con uno de ellos en una zona nevada inicia la película) iremos entendiendo por qué.
Longlegs: Coleccionista de almas, que está lejos de ser una película disruptiva ni mucho menos trascendente, se inscribe con orgullo en la fecunda tradición de los thrillers sobre la caza de asesinos seriales (Perkins le debe bastante a David Fincher) y sus mayores méritos artísticos pasan no tanto por las vueltas de tuerca “satánicas” y las sorpresas debidamente calculadas y dosificadas para generar impacto (que las tiene) sino en el trabajo sobre los personajes y la construcción de climas casi siempre sórdidos y pesadillescos. Los principales méritos, por lo tanto, no son los que la convirtieron en un éxito de taquilla pero seguramente ayudaron a que el boca a boca haya resultado tan positivo. Hay buen cine detrás del shock value y eso es lo que realmente importa.

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