Críticas
Estreno en cines y luego en streaming
Crítica de “Oasis: Don’t Look Back in Anger”, documental de Steven Knight, Dylan Southern y Will Lovelace
-El registro de la gira con la que los hermanos Liam y Noel Gallagher regresaron luego de casi 16 años de ausencia de los escenarios (y de múltiples peleas a través de los medios) es todo lo espectacular y emotivo que los fans de la popular banda de Manchester necesitaban para volver a conmoverse. Tras su reciente estreno en el Festival de Venecia, ya está disponible en los cines de casi todo el mundo y luego se podrá ver en Disney+.
-Sumamos un episodio del podcast Acerca de Nada sobre este rockumental y el de Pulp.
Oasis: Don’t Look Back in Anger (Reino Unido/2026). Dirección: Dylan Southern y Will Lovelace. Guionista y creador: Steven Knight. Con Liam Gallagher, Noel Gallagher, Paul "Bonehead" Arthurs, Gem Archer, Andy Bell, Joey Waronker y Christian Madden. Fotografía: Haris Zambarloukos. Edición: George Cragg. Distribuidora: Disney. Duración: 122 minutos.
Episodio de Acerca de Nada (con el auspicio de MUBI)
A Oasis: Don’t Look Back in Anger se le podrán cuestionar mil detalles y decisiones (que le brotan por los poros todo tipo de excesos sentimentales, que la moraleja final es digna de un curso de autoayuda con discurso new age, que varias de las mini historias de los fans son muy poco interesantes, que seguir reivindicándolos como una banda defensora de la clase trabajadora cuando los precios de los tickets eran exorbitantes es un acto de pura hipocresía), pero ninguno de esos u otros cuestionamientos limitan en lo más mínimo el efecto de euforia que este film grandilocuente absorbió durante los shows, construyó a partir de un brillante montaje y ahora transmite (contagia) en cada plano.
Si Pulp: ¿Qué harías por una canción más? es un documental austero y contenido (se filmó un solo show en una arena de Londres, está narrado en off sin estridencias ni bajadas de línea y fue producido por un sello como MUBI), es decir, perfecto para una banda como la de Jarvis Cocker, Oasis: Don’t Look Back in Anger, ligada a Sony y a Disney, es exactamente lo opuesto: se registró en detalle toda la monumental gira por gigantescos estadios, los hermanos Gallagher aparecen mucho tiempo hablando a cámara y está plagado de mensajes sobre la importancia de las segundas oportunidades, la redención y el perdón (también se cuestiona a líderes como Javier Milei y Elon Musk con la motosierra en mano y se aboga por la paz mundial).
Oasis: Don’t Look Back in Anger es 100% fan service; es decir, si alguien que no conozca a la banda (¿hay alguien que no la conozca?) quiere acercarse por primera vez a su historia, este no es su documental, ya que está concebido para aquellos que sienten devoción por cada uno de los clásicos de la banda formada en 1991.
La primera media hora recuerda las peleas que derivaron en la separación de 2009, la demorada y dificultosa reconciliación, así como los largos y en principio muy fríos ensayos previos a la gira. Luego sí, hay 90 minutos que resumen Oasis Live '25, que tuvo 41 shows con casi tres millones de espectadores en total y casi 600 millones de dólares de recaudación solo por venta de entradas.
Hay que decir que los registros de los shows en cada una de las ciudades son extraordinarios y alcanzan a transmitir el impacto emocional en un público en su mayoría cuarentón y cincuentón, pero también en jóvenes que en muchos casos acompañaron a sus padres en un hermoso proceso de transmisión generacional.
Banda de hits, de irresistibles riffs de guitarra, de estribillos que invitan a una mística propia de una hinchada futbolera, este Oasis modelo 2025 se convirtió ya no solo en el eje de una fiesta colectiva sino ya directamente algo parecido a una experiencia religiosa con el público en trance.
Todo en Oasis: Don’t Look Back in Anger está muy bien calculado, en especial un crescendo emocional que deja los principales hits para el final en busca de que los últimos minutos sean apoteósicos. En ese sentido, y más allá de que las imágenes de los shows del 15 y 16 de noviembre en River aparecen intercaladas con las de otros conciertos durante todo el documental, a la Argentina le toca un segmento muy especial, en el que se filma a la barra brava de San Lorenzo, que suele usar la música de Wonderwall para uno de sus cantitos. Luego, claro, se escucha completa (por suerte casi todos los temas están íntegros) la canción más popular de la banda en la versión que tocaron en Buenos Aires.
Lo dicho: desde una mirada más fría, distante y algo cínica hay varias decisiones (incluso desde un punto de vista ético y moral) que lindan la hipocresía en este documental codirigido por Dylan Southern y Will Lovelace (quienes ya habían filmado documentales sobre LCD Soundsystem y sobre Blur, los antiguos rivales de Oasis en los años' 90) a partir de una creación del cotizado guionista Steven Knight (Peaky Blinders), pero así y todo Oasis: Don’t Look Back in Anger nunca deja de ser fiel al espíritu y la historia de la banda, a la idiosincracia de los hermanos (por momentos parecen protagonistas de una buddy movie con Noel como el estratega cerebral, el compositor y guitarrista metódico y responsable; y Liam como el chico malo, el pendenciero, el excesivo, el irresponsable y también el más carismático) y a lo que el público quiere y necesita: una celebración única, épica, más grande que la vida misma.
PD: Felicitaciones a Adidas. No sé cuánto dinero puso para financiar Oasis: Don’t Look Back in Anger, pero se trata de uno de los mejores ejercicios de product placement de todos los tiempos. Desde un mirada no exenta de exageración y cinismo, hasta podríamos decir que es casi una publicidad de 120 minutos.
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