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Crítica de “Passion Simple”, de Danielle Arbid (Competencia Oficial) - #68SSIFF

Parte de la Selección Oficial de la 73ª edición de Cannes que no pudo realizarse por la pandemia, la nueva película de la directora franco-libanesa de Maarek hob / In the Batterfields, Un homme perdu y Peur de rien compite por la Concha de Oro de la muestra vasca. El resultado es un drama erótico protagonizado por una omnipresente Laetitia Dosch.

Publicada el 19/09/2020


A Laetitia Dosch la vimos en La batalla de Solferino (2013), de Justine Triet; Tiempo de revelaciones (2015), de Catherine Corsini; y Jeune femme (2017), de Léonor Serraille. Parece que esta actriz prefiere trabajar con directoras mujeres y, en el caso de esta colaboración con Arbid, el desafío es mayúsculo, ya que está en el 90% de los planos. El origen literario de Passion Simple (está basada en la novela de Annie Ernaux) se percibe al comienzo y al final, cuando escuchamos en off las confesiones de Hélène, una docente e investigadora divorciada y con un hijo preadolescente.

Lo que el film hace es reconstruir la “pasión simple” que se establece durante un año entre Hélène y Alexandre (Sergei Polunin), un diplomático de la embajada rusa en París. El misterioso amante -un tipo muy atractivo y con su cuerpo plagado de tatuajes- es más joven que ella, está casado y es tan afecto al sexo como a la bebida. Lo que sigue es una escalada de juegos de seducción, tentaciones, celos, manipulaciones, actitudes obsesivas (y posesivas), arranques violentos, ausencias que generan angustias y crecientes depresiones. Y, claro, largas escenas de los encuentros sexuales.

Hélène empieza a sentirse cada vez más desconectada del mundo real. La relación la absorbe, la consume, empieza a olvidarse de sus responsabilidades académicas, de la crianza de Paul... Ha vuelto a ser una adolescente dependiente e inestable cuando hasta hace poco era una profesional exitosa y confiable, una mujer segura de sí misma. Aunque transcurre en la actualidad, Passion Simple tiene algo demodé, más propio del siglo XIX que del XXI, aunque con una vuelta de tuerca más en línea con estos tiempos en los que la realización de una mujer queda bastante alejada del amor romántico.

Con ciertos toques perversos que remiten a Elle, de Paul Verhoeven; un uso de las canciones a-la-Wong Kar-wai (hay hermosos temas interpretados por Gilbert Bécaud, Ingrid Caven, Leonard Cohen y Alan Vega, entre otros); y un erotismo que por momentos hace recordar al del español Julio Medem, Passion Simple se sostiene -aun con una apuesta demasiado gélida- por la precisa puesta en escena de Arbid, el magnetismo y ductilidad de Laetitia Dosch; y el aporte visual del DF Pascale Granel (Ça brûle, Les garçons sauvages).






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COMENTARIOS

  • 21/09/2020 15:48

    Estefanía: te propongo que primero veas la película. Porque te aseguro que machista no es mi mirada sino la de la directora (sí, hay mujeres machistas). Si esta película la hubiese dirigido un hombre lo estarían incinerando desde el feminismo (con razón). Para cuestionar (lo cual me parece totalmente válido) primero hay que ver la obra en cuestión. Saludos.

  • 21/09/2020 15:38

    Todo bien con la crítica; obviamente no ví la película y puede ser muy buena o muy mala, no lo sé y en eso puedo dejarme guiar por los argumentos de quienes la vieron. Ahora, me gustaría leer alguna vez una sinopsis o crítica en la que se diga que el hombre empieza una relación con una mujer más joven; es decir, que se lo remarque como si fuera importante para la trama. Pero, no, eso no va a pasar, porque es "normal" que el hombre sea más grande que la mujer; incluso en la vida real, es normal ver a un tipo como Al Pacino salir con una mujer que no tiene la edad de su hija, sino de su nieta; pero si una mujer sale con un tipo ni siquiera mucho màs joven, solo 7-8 menor ya se lo menciona como algo a remarcar, algo raro y encima muchos les ponen motes a esa mujer. En esta reseña se dice que la mujer sale con un hombre más joven (que, convengamos que no es ningún pibito, tiene 30 años el actor) y describe un amor apasionado. Pero dice que ella "era" profesional y ahora, por estar en esa relación ya no lo es, porque hay celos, manipulaciones, avtitudes obsesivas, ausencias que generan angustias y depresiones, y se lo asocia con ser adolescente. Como si los adultos de cualquier edad no sufrieran o padecieran de todo ello, sin dejar de ser adultos, o profesionales. Lo grave es que descuide de su vida y de su hijo, o que se obsesione al punto de depender de un otro, que tmb dice la reseña; pero no el hecho de vivir un amor apasionado (o relación) y que por ser una mujer de una edad (que tampoco es anciana, la actriz tiene 40 años!) no se puede tener eso o hay que tener otro tipo de relación, ¿más controlada, más fría, menos pasional? no sé la verdad, veo que algunas cosas en la sociedad no cambian, lamentablemente.

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