Críticas
Estreno en cines
Crítica de “Sin piedad” (“Mercy”), película de Timur Bekmambetov con Chris Pratt y Rebecca Ferguson
El director kazajo de films como Guardianes de la noche, Guardianes del día y Se busca rodó este thriller legal que alerta sobre los riesgos de dejar la investigación y posterior resolución de los casos judiciales en “manos” de la Inteligencia Artificial.
Sin piedad (Mercy, Estados Unidos). Dirección: Timur Bekmambetov. Elenco: Chris Pratt, Rebecca Ferguson, Kali Reis, Annabelle Wallis, Chris Sullivan, Kylie Rogers, Jeff Pierre, Rafi Gavron, Kenneth Choi y Jamie McBride. Guion: Marco van Belle. Fotografía: Khalid Mohtaseb. Edición: Lam T. Nguyen, Austin Keeling y Dody Dorn. Música: Ramin Djawadi. Distribuidora: UIP (Sony). Duración: 100 minutos. Apta para mayores de 13 años.
En una Los Angeles devastada por la pobreza, la falta de empleo y de vivienda, el crimen ha crecido a niveles insostenibles, con saqueos y cárceles atestadas. El gobierno, por lo tanto, instaura un sistema de control, vigilancia y juicios de resolución inmediata (que incluye la ejecución del condenado) a cargo de una Inteligencia Artificial tan avanzada que es capaz de determinar la culpabilidad con una certeza casi absoluta. Gracias a la iniciativa, en apenas un par de años (estamos hablando de un futuro muy cercano, ya que el corazón del relato transcurre en 2029), los índices delictivos caen de forma abrupta.
Tras ese breve prólogo, vemos al policía Chris Raven (Chris Pratt), quien fue uno de los primeros en atrapar a varios delincuentes que luego fueron procesados con esta nueva tecnología llamada programa Mercy (de ahí el Sin piedad del título local), siendo llevado a juicio por haber asesinado a su esposa de una puñalada. Quien se encarga del caso es la jueza Maddox (Rebecca Ferguson), una magistrada que -claro- no es humana sino fruto de la IA. Ella le mostrará a Raven los detalles (tiene acceso a imágenes de cámaras de vigilancia, correos electrónicos, chats) y permitirá los testimonio de diversos testigos (ni los aportes de sus amigos ni de su hija adolescente parecen ser de alguna ayuda para el detective).
Narrada en tiempo real (hay un omnipresente reloj con una cuenta regresiva porque el caso debe resolverse en 90 minutos), Sin piedad está concebida con oficio por Timur Bekmambetov, pero su denuncia de los abusos de una tecnología mal aplicada y de los excesos del control estatal sobre el ciudadano son más bien obvios. Así, con problemáticas similares que fueron abordadas mucho tiempo antes por las muy superiores Días extraños / Strange Days, de Kathryn Bigelow; Minority Report: Sentencia previa, de Steven Spielberg; y hasta por RoboCop, de Paul Verhoeven; y Carrera contra la muerte / The Running Man, de Paul Michael Glaser, termina siendo no mucho más profundo, provocador e inquietante que un episodio promedio de la serie Black Mirror, más allá de las varias vueltas de tuerca que se reserva para el desenlace
La elección de Chris Pratt, quien está toda la película esposado a una silla, no parece haber sido la más acertada porque aquí no puede aportar ni el humor de su Peter Quill en Guardianes de la Galaxia ni el despliegue físico que lo han caracterizado. Bastante más elegante es lo de Rebecca Ferguson, quien con el correr de los 90 minutos le va sumando a su personaje “artificial” reacciones de una sutileza que no tienen los humanos a los que debe juzgar.
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