Festivales
Críticas de las nuevas películas de Stephen Frears, Sergei Loznitsa, Ilya Naishuller y Tsai Ming-liang (Nota 5)
Cuatro valiosos films para destacar dentro de la frondosa programación del TIFF 2015.
-The Program (Reino Unido, 103’), de Stephen Frears (Gala Presentations). Estreno mundial ★★★½
Presentada en Toronto en carácter de premiere mundial, la última realización del director de Ropa limpia, negocios sucios, Relaciones peligrosas y Alta fidelidad confirma su condición de gran narrador. Frears logra hacer que nos involucremos en asuntos en los que, en principio, nuestro interés es casi inexistente. La reina (2006) y Filomena (2013) son buenos ejemplos de ello: cuestiones institucionales o melodramas que en otras manos hubieran caído en el golpe directo bajo el cinturón, en las suyas se transforman en un cuento que queremos seguir escuchando, incluso después de que se encendieron las luces de la sala. En este caso, el escándalo relativo al ciclista estadounidense Lance Armstrong (ganador de siete Tour de France a través de la creación de un sofisticado sistema de doping) es menos la base para una película biográfica que el vehículo para un intenso thriller.
-The Event (Holanda-Bélgica, 74’), de Sergei Loznitsa (Wavelenghts) ★★★★★
Tras la enorme Maïdan, Loznitsa vuelve al pasado, quizás como una manera más de intentar comprender el presente. El momento: agosto de 1991, conato de golpe de Estado para impedir el avance de la democratización de la Unión Soviética. El momento de inflexión, las versiones sobre la posible enfermedad o muerte de Gorbachov, la aparición de Yeltsin como líder de las libertades en la incipiente nueva Rusia son algunos de los interrogantes que se disparan a través del montaje de material de archivo de la época, en blanco y negro. El documento es de un interés y una potencia que atrapan desde el minuto cero y, como en Maïdan, las imágenes del pueblo en la calle son las que dan sentido a una narración sin voz en off, sin explicaciones, sin imposiciones de sentido. Veinticinco años después varios interrogantes siguen siendo los mismos, pero muchos héroes de entonces hoy en día se parecen bastante a los villanos que se creía estar expulsando.
-Hardcore (Rusia-Estados Unidos, 90’), de Ilya Naishuller (Midnight Madness). Estreno mundial. ★★★★✩
Una de las sorpresas del festival, de esas en las que el boca en boca hace agotar las entradas y las salas se pueblan de un público festivo, dispuesto a disfrutar de esta montaña rusa de acción atronadora. Confieso que la primera vez que intenté verla me fui a los 15 minutos de la proyección, algo mareado (y con mucho hambre, por cierto). Es que Hardcore propone una experiencia casi física, la de la subjetiva de un hombre-robot creado especialmente para la guerra, desde su punto de vista, como si se tratara de un juego de la PlayStation. El tono es el de irresponsable festejo de la violencia más cruda, los efectos son prodigiosos y (cuestión no tan habitual) nunca se deja de lado la consigna: en todo momento sólo vemos lo que ve el protagonista, en la pantalla asistimos a lo que ven sus ojos. Gran divertimento, especial para una trasnoche.
-Afternoon (Taiwán, 137’), de Tsai Ming-liang (Wavelenghts) ★★★★✩
Hace rato que Tsai viene extremando la provocación, concentrándose en juegos, chistes o ejercicios de estilo. Está claro que Afternoon no será recordada como una de sus grandes obras. Se trata de una conversación de 137 minutos entre Tsai Ming-liang y Lee Kang-sheng en una única locación (un ambiente medio en ruinas, como corresponde, dos sillones en cuadro y dos ventanas sin vidrios a través de las que se ve la selva y el sol que lentamente se pone y va variando la luz).
Dicho esto, no puede dejar de advertirse el interés para el cinéfilo en esta charla, no sólo por la cantidad de jugosas referencias a películas inolvidables como Rebels of the Neon God, Vive l'amour, The Hole, Good Bye Dragon Inn o The Wayward Cloud, sino también por los detalles de la muy especial relación que une a los protagonistas de esta película (director y actor de cada una de las mencionadas).
Lee Kang-sheng dice no tener deseos o expectativas (manejar alguna vez una Ferrari es el único gustito que le gustaría darse), Tsai, por el contrario, quiere que todo se haga como él quiere. Es recién a los 20 minutos que el actor fetiche de todas las películas de Tsai dice su primera frase. Todo lo expansivo y hablador que es uno, el otro lo tiene de reposado y silente. Nos enteramos de que viven juntos, con una relación más parecida a la de padre-hijo (madre-hijo parece aclarar Tsai), de las distintas elecciones sexuales de ambos, del miedo a la muerte del realizador.
Advertimos también cierta incomodidad en el actor, detrás de esa aparente postura zen. El director en un momento le pregunta: "Vos me odias, ¿no?"; y sí, parece que es también un sentimiento presente en la relación, por más que nunca sea admitido. Si el cine imita a la vida o la vida imita el cine es algo que no se pregunta ni se intenta responder, pero la potencia de esa tensión es lo que mantiene la atención durante las más de dos horas de diálogo.
COMENTARIOS
DEJÁ TU COMENTARIO

FESTIVALES ANTERIORES
Los directores de That’s All (2001), Babooska (2005), La Pivellina (2009), The Shine of Day (2012), Mister Universo (2016), Notes from the Underworld (2020) y Vera (2022) siguen explorando los híbridos entre documental y ficción (aquí con más de esto último) a partir del melancólico y querible retrato del octogenario músico de blues austríaco Al Cook.
-En la disputa por el Oso de Oro de la 76ª de la Berlinale que otorgará el jurado presidido por Wim Wenders fueron seleccionadas 22 películas de cineastas como la local Angela Schanelec, la dupla Tizza Covi y Rainer Frimmel, el húngaro Kornél Mundruczó, el francés Alain Gomis y el mexicano Fernando Eimbcke.
-El cine argentino estará representado por El tren fluvial, de Lorenzo Ferro y Lucas Vignale (competencia Perspective); Bosque arriba en la montaña, documental de Sofía Bordenave (sección Forum); y La hora de irse, de Renzo Cozza (Competencia Oficial de Cortometrajes).
-La película de apertura es No Good Men, de la afgana Shahrbanoo Sadat, que se presenta en la sección Berlinale Special Gala.
-Ya hay 25 reseñas publicadas.
Machnes debuta en el largometraje con la historia de un taxista palestino radicado en Berlín y la relación que con el tiempo va estableciendo con un joven israelí.
Favorita de la Berlinale, la directora de Places in Cities (1998), Passing Summer (2001), Marseille (2004), Afternoon (2007), Orly (2010), The Dreamed Path (2016), I Was at Home, But (2019) y Music (2023) estrenó en la sección principal la que muy probablemente sea la mejor película de su filmografía.

HARDCORE la acaban de comprar para EEUU en 10 millones de dólares. Es, como dice LIma, una de las grandes sorpresas del año. Esperemos verla pronto.