Festivales
Críticas de películas de Germán Kral, Julie Delpy, Soi Cheang, Athina Rachel Tsangari y Mark Sawers (Nota 7)
Ultimas cinco reseñas de la amplia cobertura del TIFF 2015.
-Our Last Tango, de German Kral ★★★½
Al director argentino German Kral, radicado en Alemania, le interesa la música (realizó Música cubana, 2004) y especialmente el tango (El último aplauso, de 2009). En este caso, la lupa se posa sobre esas dos figuras mundialmente famosas del tango-danza que son Juan Carlos Copes y María Nieves. Inicialmente pensada para dar más lugar a las coreografías, tomando el ejemplo de Pina, de Wim Wenders (director admirado por Kral y productor ejecutivo de este film), la historia de la relación que unió y sigue uniendo a los dos bailarines terminó ocupando la mayor parte del metraje. Así, el cruce entre esas pequeñas "ficciones", momentos de danza muchas veces inspirados, y las declaraciones de Copes y María Nieves termina conformando un todo en el que las partes dialogan con proporción e inteligencia. En particular, la historia de amor y odio (muy tanguera por cierto) entre las dos figuras resulta apasionante y melodramática al punto de lo inverosímil (aunque sepamos que es veraz). Se destaca la habilidad del realizador para generar un ámbito de confianza en el que las barreras de los entrevistados van levantándose y la verdad (la verdad de cada uno, claro está) termina aflorando. Dos personajes increíbles y una película que sabe respetarlos, escucharlos sin opinar y dejar planteada la posición de cada uno. Tango vivo.
-Lolo, de Julie Delpy ★★½
A Julie Delpy la conocemos más como actriz (sobre todo de la saga Antes del amanecer, etc. de Richard Linklater) que como directora. Así y todo, tras la fallida 2 días en Paris, Verano del 79 (Le Skylab) había mostrado una realizadora que tenía cierta personalidad. El intento de realizar una película à la Linklater de su opera prima muta ahora hacia lo más convencional de las comedias industriales francesas. Con el protagónico compartido con Dany Boon, la deriva amorosa entre dos desiguales (ella, parisina culta de pura cepa; él, informático de provincia) se encuentra amenazada por el hijo del personaje interpretado por Delpy, simpático veinteañero que se niega a cortar el cordón que lo une a su madre, que llega a conductas que lindan con lo psicopático. No es que la película esté horriblemente mal; se trata de esas que todos los años venden muchas entradas en su país de origen y, en el mejor de los casos (como es el de Lolo), uno se conforma con que no den vergüenza ajena.
-SPL 2 - A Time for Consequences, de Soi Cheang ★★★★
En algún tiempo se estrenaban en nuestro país películas de artes marciales. Ese género que sigue cultivándose en Oriente y cuya impronta se extiende a cierto cine de acción tiene en Hong Kong una cantera inagotable de placer regido por algunas reglas que seguramente las generaciones más jóvenes desconozcan. Así, que en la misma película entren una niñita con leucemia esperando el trasplante que la pueda salvar y la deriva policial entre Hong Kong y Tailandia con cárceles, escapes y tráfico de órganos incluidos, no debería sorprender. Esta segunda entrega de la original SPL, también conocida como Sha po lung o Kill Zone, dirigida por Wilson Yip, puede disfrutarse sin problemas sin haber visto la original. Las coreografías de las peleas (en las que, sabemos, los protagonistas pueden casi "volar") son en este caso sorprendentes. Ah, claro, el policía-drogadicto-infiltrado en la mafia de tráfico de órganos es Wu Jing, y el guardiacárcel-padre de la niñita con enfermedad terminal es nada menos que Tony Jaa.
-Chevalier, de Athina Rachel Tsangari ★★★½
La directora de Attenberg (y productora de Dogtooth) trajo al TIFF la mejor película griega. La sobrevalorada The Lobster, de Yorgos Lanthimos (la citada Dogtooth, Alps) comparte con esta no sólo a uno de sus guionistas (Efthymis Filippou), sino cierto intento de creación de mundos irreales que se basa en la depuración y aislación de unos pocos aspectos en los que se pone el acento. En Chevalier la acción se concentra en 6 hombres que descansan en un yate de lujo. La pulsión por la competencia se advierte desde el inicio, cuando los amigos juegan y se miden en distintos encuentros. Luego, directamente inventarán la "competencia total", definiendo sus reglas específicas, las necesarias para elegir al "mejor en todo". La naturaleza egoísta, egocéntrica y competitiva de los hombres es señalada sin demasiada sutileza pero es justamente ese exceso, esa tensión que genera el no saber hasta dónde serán capaces de llegar los protagonistas lo que suma suspenso al humor.
-No Men Beyond this Point, de Mark Sawers ★★★½
Falso documental que, como Chevalier, hace foco en las debilidades masculinas. En este caso este mockumentary imagina un mundo en el que, a partir de 1950 y de manera creciente, las mujeres dejan de necesitar a los hombres para procrear. A partir de ese momento comienzan a multiplicarse los casos de embarazos sin la necesidad de una relación sexual, en la que el fruto será siempre una niña. Así se llega al momento en que nace el último hombre, cuya historia sirve de nexo para hilvanar la narración. Más allá del cierre tranquilizador y ñoño, el humor funciona en la mayoría del metraje en el que se nota la mano de un realizador inteligente, tanto como para reconocer la superioridad femenina.
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