Columnistas

Especial “El Reino”: Reseña de la serie de Netflix + Entrevista a sus showrunners Marcelo Piñeyro y Claudia Piñeiro

-Primer análisis de la principal apuesta argentina de la N roja y una charla con sus dos creadores.
-Actualización: Netflix confirmó que la serie tendrá segunda temporada.

Publicada el 03/08/2021





Esto no es una crítica, no tiene puntaje y tampoco es una opinión definitiva. Netflix habilitó a los periodistas 4 de los 8 episodios que se estrenarán el viernes 13 de agosto y en un thriller político como este el desenlace es decisivo para hacer una valoración fundamentada. Pero haber visto la mitad permite esbozar un análisis inicial que tiene que ver con el planteo de los principales conflictos, las múltiples aristas y connotaciones, la construcción de los personajes y el despliegue de producción.

Marcelo Piñeyro, quien además de coguionista es director de 5 de los 8 capítulos (los tres restantes los filmó Miguel Cohan), ya había trabajado sobre un material original de Claudia Piñeiro en La viuda de los jueves (2009), pero en aquella oportunidad la transposición la hizo junto a Marcelo Figueras. Así, en su primera experiencia 100% conjunta, la dupla concibió una potente, tensa y enigmática historia de suspenso donde hay un asesinato (un magnicidio) inicial y luego los múltiples elementos políticos, económicos, religiosos y familiares se combinan con sagacidad para un rompecabezas narrativo, psicológico y policial cuyas piezas hay que ir rearmando conforme avanza la trama.

En el impactante piloto (rodado en buena parte en el Movistar Arena justo antes de la pandemia con unos recursos envidiables) vemos que Armando Badajoz (Daniel Kuzniecka) es el favorito para convertirse en el próximo presidente de la Nación. Sin embargo, en pleno acto de cierre y ya sobre el escenario, es asesinado por alguien que parece ser un fanático religioso. Tras el atentado, todas las miradas apuntan a su compañero de fórmula, Emilio Vázquez Pena (Diego Peretti), un popular e influyente pastor evangelista de la Iglesia de la Luz, quien de pasar a encabezar el binomio podría convertirse en el próximo primer mandatario.

¿Por qué mataron a Badajoz? ¿Era realmente Badajoz el objetivo o se produjo una confusión? ¿Vázquez Pena estuvo detrás de la confabulación? ¿El pastor quiere ser realmente presidente o hay poderes detrás (o por encima) suyo que lo presionan? Esos son solo algunos de los planteos que la serie hace en su apuesta coral, con una decena de personajes centrales y muchos más secundarios, pero con peso propio e incidencia en el desarrollo de la historia. Es que, si algo diferencia a las series de una película es precisamente en la posibilidad de ahondar en la psicología de cada uno de los (co)protagonistas. Y, en ese sentido, lo de la dupla Piñeyro-Piñeiro resulta más que encomiable.


Los personajes

En una de las últimas comunicaciones ligadas a El Reino, Netflix lanzó una gacetilla con una suerte de quién es quién. Y lo bien que hizo porque los personajes son el fuerte de una serie que, de todas formas, generará de manera inevitable un fuerte debate respecto del poder evangélico, ese que impulsó a Trump y Bolsonaro a la presidencia o aquí quedó en evidencia en el lobby celeste durante el tratamiento de la Ley de Aborto.

Vázquez Pena está casado con la pastora Elena (Mercedes Morán), verdadero corazón y motor no solo de la Iglesia de la Luz sino de todo el engranaje familiar, que completan el hijo mayor Pablo (Patricio Aramburu), Magdalena (Victoria Almeida) y Ana (Vera Spinetta), la menor y contadora de los negocios non sanctos de la empresa religiosa. La lucha por la eventual sucesión se insinúa ya desde los primeros capítulos.

Tadeo Vázquez (Peter Lanzani), una suerte de hijo adoptivo de los Vázquez Pena, está muy ligado a la Iglesia y, de hecho, dirige el Hogar de la Luz para niños en situación de calle. Otro de los protagonistas es Julio Clamens (Chino Darín), un abogado y operador político que ha decidido alejarse de sus adinerados e influyentes padres (Daniel Fanego y Ana Celentano) y se pasa al otro “bando” para asesorar a Emilio. Pero quien en verdad maneja la campaña (y algo más) a pura operación y carpetazos es Rubén Osorio (Joaquín Furriel), ligado al Círculo Rojo y al poder con todos sus tentáculos, ramificaciones y expresiones. Otro personaje central es el de Remigio (Nicolás García Hume), también ligado a la Iglesia y al Hogar de la Luz, pero en este caso es mejor no adelantar nada para no caer en spoilers.

Finalmente, en el terreno de la investigación del caso, aparecen la fiscal Roberta Candia (Nancy Dupláa), su entusiasta asistente Ramiro Calderale (Santiago Korovsky) y un procurador general (Alejandro Awada) demasiado interesado en que el caso se resuelva pronto y sin mayores escándalos.

Más allá de algunas escenas tan recargadas como inverosímiles (como una sesión de “ruleta rusa” o algunos flashbacks demasiado explicativos), El Reino consigue atrapar y, en varios pasajes, fascinar. La fotografía de Christian Cotte, la ambientación y arte del gran Daniel Gimelberg, la edición de Alejandro Brodersohn, el sonido de Guido Berenblum y la música original de Nico Cotton nos transportan a un universo sensorial en el que conviven con armonía escenas con decenas de fieles en éxtasis en el templo, los pasillos y salones donde se cocina el verdadero poder y los burocráticos despachos judiciales.

“El viejo mundo muere, el nuevo tarda en aparecer y en ese claroscuro surgen los monstruos”. La frase de Antonio Gramsci sirve como una suerte de leit motiv, resumen y declaración de principios de la serie. El proceso de El Reino nos llevará a descubrir quiénes son los verdaderos monstruos que muchas desde la trastienda manipulan a los que conocemos como monstruos habituales.


ENTREVISTA A MARCELO PIÑEYRO Y CLAUDIA PIÑEIRO


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COMENTARIOS

  • 28/08/2021 20:22

    Un primer capítulo atrapante pero con el transcurso de la serie todo se va diluyendo. Una serie de clichés muy anunciados y un sinfín de situaciones alejadisimas de cualquier realidad. La ruleta rusa como medio para justificar el delito del Chino Darin pero dejando entrever, en el fondo, que es un buen chico, se podría haber resuelto de mil formas más creíbles. Los poderes del chico que viaja con Lanzani y les permite huir airosos tras ser acorralados arriba del ómnibus, le quita toda lógica. El personaje de Fanego, intrascendente...la peluca de Mercedes Moran? En que termina? En un cáncer en la tercera temporada?. 4/10.

  • 28/08/2021 15:16

    A mi me parece una serie excelente y el trabajo de los actores insuperable apesar de como muchos critican la falta de conocimiento del tema religioso prefiero esto y no las malas peliculas americanas que invaden nuetro pais puro tiro, super heroes, rompe coches y rubias 90, 60, 90 VIVA LO ARGENETINO QUE CON MUCHA DIFICULTAD Y SIN DINERO SALEN ADELANTE. HAY QUE EMPEZAR A APOSTAR POR LO NACIONAL EN ¡TODO!

  • 22/08/2021 1:14

    REPRODUZCO CRÍTICA QUE REALICÉ EN MICROPSIA He visto los ocho episodios en una noche y eso habla sobre lo interesante que es la miniserie. Lo que empieza como un asesinato con un culpable visible en un caso que parece de fácil solución, de a poco comienza a espesarse y el espectador ingresa en un terreno inquietante hasta que se arriba a un final bastante negro Puede encontrarse en esta miniserie una denuncia sobre los falsos predicadores, la fachada que se utiliza para negocios turbulentos, el sombrío universo de la política en gran escala y toda la podredumbre de la justicia en un país y en un mundo donde parece no haber salida. Los toques de humor bizarro logran aliviar un poco la tremenda realidad que se presenta como en el tramo final del tercer capítulo sin evitar que lo monstruoso aparezca en los capítulos 7 y 8. La miniserie, filmada a todo trapo, se potencia con actuaciones de primer nivel donde todas y todos tiene oportunidad de lucimiento como el matrimonio que brillantemente componen Diego Peretti y Mercedes Morán, un Peter Lanzani conmovedor, un Chino Darín metido en su papel, una Nancy Dupláa que, con todas sus limitaciones, en ningún momento desentona y hay otra extraordinaria actuación de Joaquín Furriel. Se le puede reprochar que en algún momento aparezcan obviedades o situaciones inverosímiles o que no haya sutileza y que se vaya directamente a los bifes pero la miniserie resulta en todo momento es entretenida, Prueba superada por el binomio Piñeyro-Piñeiro (7/10)

  • 21/08/2021 16:53

    La serie es malísima, no refleja la política argentina ni nuestra idiosincrasia. Una ficción que no es creible. Un gran desperdicio. los guionistas no tiene ni idea lo que es el fundamentalismo religioso. En Argentina no es determinante, tal vez si en Brasil o Estados Unidos. Una desilusión.

  • 19/08/2021 10:21

    Totalmente de acuerdo con Ricardo. Agrego un desbarranque más, hay una sola acción "sobrenatural" en el escape a Bolivia.... puf, che fue por obra de Dios y migraciones norteña es mas sensible a la mano que aprieta que al billete para pasar ... UN desastre sobrevalorado por la critica profesional. Un punto más , el "magnicidio" no tiene rastreo policial, judicial, etc, ya que la familia no dice ni mu.. y es de una gran familia poderosa.

  • 17/08/2021 20:36

    Agrego que podrían haber investigado un poco más la parte religiosa sin hacer una mezcolanza de la evangélica que prima con la católica, sería muy interesante ahondar

  • 16/08/2021 22:09

    Bravo Ricardo!!! Por suerte si la gente sigue hasta el final, se va a encontrar con una lúcida crítica sobre esta serie. Hay diez o quince cuestiones más para agregar a este disparate llamado serie. Pero creo que con las que menciona Ricardo alcanza y sobra.

  • 16/08/2021 9:05

    Un guion torpemente escrito, lleno de lugares comunes, híper explicativo, absurdamente estirado a 8 capítulos que podrían haber sido 5 (y que no se resuelve, dejando todo previsto para una segunda temporada). Una dirección sin nada de vuelo ni ideas. Un gran reparto abandonado a la buena de Dios (¿o del pastor Emilio?) que no sabe qué hacer con el personaje al que da vida. El episodio 1 tiene lo suyo, al menos el gancho suficiente como para seguir viendo: un magnicidio en plena campaña electoral a manos de un miembro de una iglesia evangelista cuyo pastor (Peretti) es el vice del que mataron. Pero enseguida comienza el desbarranco. La fiscal (Nancy Duplaa) está presentada como una mujer medio pavota a la que sus asistentes (varones) le tienen que explicar todo. Al pastor lo tironean su mujer (Morán) que lo quiere de vuelta en la iglesia; su mano derecha (Chino Darín), a la sazón un niño bien hijo de su oponente político; los compromisos políticos con el Círculo Rojo (Furriel) y un sobrino pan de Dios (Peter Lanzani) que tiene a su cargo un hogar de pibes recuperados que organiza junto con el magnicida, que parece quiso matar al pastor y no al político (que no venía de la política sino del mundo corporativo, globos incluidos). A la fiscal la presionan en el capítulo 2 su deseo de ser madre y el dolor por la pérdida de un embarazo (tema que no vuelve a ser mencionado); en el capítulo 3 el Procurador (un Awada sin matices) que rápidamente quiere q cierre el caso para dejar tranquilos a los mandamás. También la cargosea su marido, que le está haciendo una casa en el country al procurador y no quiere que le caguen los posibles negocios. Además, al sr Duplaa la profesión de su mujer no parece interesarle mucho. Por suerte ella tiene a su ayudante inteligente que se da cuenta de todo y le organiza la investigación. A Nancy no se le cae una idea. Al Chino Darín lo persiguen sus demonios interiores: en el pasado llevó una vida loca y en un episodio de ruleta rusa a la ?El Francotirador? un chico murió por su culpa. En la cárcel lo rescataron los evangelistas y así devino mano derecha del pastor. Su padre (Fanego, un señor bien) no se lo persona que le cagara la carrera presidencial. Su madre ya superó el estigma social del hijo preso retirando las fotos del Chino del estante de la mansión, y dándole duro al gin tonic (Bombay, por supuesto). El chino además dejó embarazada a la hija del pintor (Vera Spinetta), que conoce los chanchullos de la familia y quiere blanquearse como sea. Es un amor secreto que Mamá Morán no aprobaría jamás. En los siguientes capítulos se acumulan mas tramas: ingerencia de los EE UU en las campañas políticas argentinas, corrupción de la Alta justicia, manipulación de las redes sociales para reorientar votos, abusos de menores, niños pobres que realizan milagros, escuchas ilegales, suicidios, luchas por la sucesión familiar del pastor, lavado de dinero de las iglesias evangélicas, golpizas, asesinatos y hasta una escena de sexo resuelta en clave de primera película de Almodovar. Bochorno. Hay personajes que parece que van a ser protagonistas y se evaporan misteriosamente (el candidato opositor en una serie con gran énfasis en una elección presidencial y padre del protagonista, sin ir más lejos). Si al menos todo este disparate hubiera encontrado un tono desde la dirección; un clima para el lado del camp o del rompecabezas imposible que plantea el cine de Lynch, por ejemplo? Pero no hay nada de eso. Todo es terraplanista, explicativo. Peretti declama muy serio sus tribulaciones y lanza sus parlamentos de extrema derecha. Moran se hunde debajo de su peluca. Nunca la había visto tan deslucida. Furriel es malo, malo, malo. Sofia Gala una evangelista pérdida q de repente es la novia de otro hijo del pastor. Como tampoco es tonta se baja a cientos de pen drives todas las conversaciones q escucha en la agencia de inteligencia donde labura. Así, a la vista de todo el mundo. Y así todo: trazo grueso. Al televidente Netflix hay que subrayarle lo q sucede por si se perdió en el camino. Y al final el asunto religioso termina siendo una mera excusa en la que no se ahonda en absoluto. Esa familia podría tanto llevar una iglesia evangélica como una verdulería, para el caso da lo mismo. Lo mejor terminan siendo los planos de las locaciones: el CCK, el Palacio Paz, el Hotel Alvear. Mamarracho y enchastre. Darín y Lanzani zafan. Al segundo le toca el único personaje con algo de auténtico. El resto hace lo que puede y naufraga.

  • 15/08/2021 22:46

    Las actuaciones son mediocres, con excepción de Peter Lanzani. Mercedes Morán no le encuentra la vuelta a su papel, y al igual que el sobrevalorado Chino Darín por momentos da la impresión de estar leyendo el guión más que interpretándolo. Tampoco me gustaron los diálogos, acartonados como en la mayoría de las series o películas argentinas que buscan emular formatos extranjeros sin considerar la idiosincracia local. El contraste con Okupas, en este sentido, es evidente. 4/10 puntos.

  • 13/08/2021 23:58

    Malísimo representación del ambiente cristiano-evangelico! Cómo siempre Peretti hace de Peretti! Se asemeja más a la liturgia católica que a la evangélica!! Los productores y guionistas tendrían que haber explorado más el mundo evangélico! El pastor nada carismático!! Nada recomendable!!

  • 11/08/2021 17:42

    ¿No se puede reemplazar la palabra showrunner por una que entendamos las personas de habla hispana? Gracias

  • 5/08/2021 12:02

    La reseña no tiene valoración sobre el trabajo de los actores. Y quería saber si la serie tiene ritmo y se adapta a la forma de serie o parece una pelicula Argentina.

  • 3/08/2021 15:07

    Gracias por la crítica (o reseña) y las entrevistas. Con este anticipo y con semejante elenco es una de las pocas cosas que realmente me entusiasman de Netflix. Saludos a Diego y lo mejor en esta nueva etapa profesional. He disfrutado también mucho de sus cursos. Abrazo. Ricardo.

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