Festivales

74 SSIFF

Festival de San Sebastián 2026: Crítica de “Dust”, película de Tsai Ming-liang (competencia Zabaltegi Tabakalera)

Estrenada hace menos de dos semanas en Venecia, se presentó en el festival vasco esta nueva entrega de la saga de El Caminente rodada precisamente en las calles de San Sebastián.

Publicada el 20/09/2026

Weichen / Dust / La deriva (España, Taiwán/2026). Guión, edición y dirección: Tsai Ming-Liang. Con Lee Kang-Sheng. Fotografía: Nestor Urbieta y Adrián Cores. Sonido: Iñigo Azkue Etxabe. Duración: 80 minutos.

En un momento de Dust, la última entrega de la serie sobre The Walker (El Caminante) dirigida por Tsai Ming-liang y protagonizada por Lee Kang-sheng, el cineasta taiwanés filma un concierto de punk en la sala Dabadaba, local de culto para quienes, en algún momento de la historia reciente, nos hemos interesado por la música pop-rock. Dabadaba se encuentra en San Sebastián, en la misma calle que Tabakalera, espacio que sirve de museo, de filmoteca, de archivo, de sala de cine y de oficinas del Festival de Cine de San Sebastián. Y allí se proyectó Dust, que un año antes había sido filmada precisamente en San Sebastián.

Hace tiempo que la serie de The Walker se propone como una suerte de recorrido por el mundo. Hong Kong, Marsella o Washington son algunos de los lugares que ha atravesado el monje interpretado por Lee, con su kasaya roja, su cabello rapado, pies descalzos y caminar sosegado, como si su cuerpo fuese a cámara lenta mientras todo lo que hay a su alrededor se acelera (tal es el mundo en que vivimos).

Dust evidencia la extrañeza de filmar una ciudad como San Sebastián. Es curioso: estos días se han podido ver en el festival dos películas que, al menos en algún momento, tienen lugar en este enclave del País Vasco: una es Dust y la otra es Sucederá esta noche, de Nanni Moretti. En las dos hay sendos conciertos (uno en Dabadaba, el otro en el estadio de la Real Sociedad); y las dos revelan una relación de extrañeza respecto a una ciudad a la que al cine le cuesta tomar el pulso, aunque (o precisamente por ello) no falten aquí los lugares más icónicos de la ciudad, como el Peine de los vientos de Chillida.

Esa extrañeza, sin embargo, logra algún momento brillante, como el plano del monje, con la luz exacta del sol del final del verano realzando el brillo de la túnica, y detrás de él una comunión de gente con sus teléfonos curiosos tomando fotos.

Si a lo largo de la serie de The Walker se produce un shock entre el movimiento lento del monje y la rapidez de nuestro mundo moderno, en esta ocasión hay una distancia de carácter cultural. Tsai filma a diversos personajes, entre ellos a un campesino, a quien vemos en su casa pelando ajos (siempre hay alguien que cocina en el cine de Tsai), o abrir la puerta de su caserón en el campo vasco para dejar entrever, de fondo, la figura del monje. El plano, que puede recordar al del final de Centauros del desierto / Más corazón que odio / The Searchers, de John Ford, en tanto que se mantiene el marco de la puerta, como un encuadre dentro del encuadre, muestra al hombre que sale, y al fondo se contempla el pasto verde y una mancha roja, que se mueve a extrema lentitud.

Ese plano resulta extraordinario, porque siempre en la obra de Tsai el encuadre logra capturar el tiempo, los matices de los grandes espacios y la emoción del rostro, como sucedía al final de Vive l'amour o en el cierre de Dust, con una mujer que aquí no llora sino que fuma. El tiempo se esculpe en el rostro, como lo hace en el gesto parsimonioso del andar del monje. 

Al final de Dust hay una suerte de apertura, en todos los sentidos: un túnel del que sale alguien que invita al personaje de Lee a ir con él. Si en el cine de Tsai es el del rostro atravesado por el tiempo, o el de las superficies reflectantes, también es el de los agujeros y grietas. Sería fantástico que, en este túnel, el monje se encontrara con los personajes de Rooney y Kate Mara, atrapadas también en una cueva de Bucking Fastard, la última película de Werner Herzog.

COMENTARIOS

  • SIN COMENTARIOS

DEJÁ TU COMENTARIO


FESTIVALES ANTERIORES


Festival de Mar del Plata 2026: Crítica de “El Agonista”, película de Sebastián Manusovich y Pablo Pintor (Competencia Argentina)
Diego Batlle

Manusovich narra su propia historia de resiliencia en un documental que, más allá de la dureza e incomodidad de varios de sus pasajes, apuesta a un tono orgullosamente lúdico y hasta cómico.

LEER MÁS
Festival de Mar del Plata 2026: Críticas de la Competencia Internacional
Diego Batlle

En este espacio iremos sumando reseñas de algunas de las películas que compiten por el Astor de Oro y el resto de los premios de la sección principal, que tiene como jurados a Francisco Lombardi, Carlos Cuarón, Eva de Dominici, Birgitte Stærmose, Uisenma Borchu y Silvia Bizio.

LEER MÁS
Fuera de Campo 2026: Críticas de 10 películas imperdibles (y tres bonus tracks)
Diego Batlle y Violeta Kovacsics

-Del jueves 5 al martes 10 de noviembre se realiza en el Teatro Enrique Carreras de Mar del Plata (Entre Ríos 1824) la tercera edición de esta acción en defensa del cine argentino, que exhibirá 43 films.
-Las entradas a 5.000 pesos se expenden cada día, desde las 10:30, en boletería (no hay venta anticipada ni online). Quienes tengan abonos pueden retirar sus tickets hasta las 13 para las funciones de cada jornada.
-En esta guía de recomendaciones hay reseñas de films de Mariano Llinás, Lisandro Alonso, María Aparicio, Federico Luis y Gustavo Fontán, entre otros.

LEER MÁS
Festival de Mar del Plata 2026: Críticas de 10 películas imperdibles
Diego Batlle y Violeta Kovacsics

Reseñas de varios de los films más destacados de la 41ª edición (5 al 15 de noviembre).

LEER MÁS