Festivales
Venezia 83
Festival de Venecia 2026: Crítica de “Arrested Memory”, película de Sabu (Venice Open - Fuera de Competencia)
Un detective amnésico pero que sigue en actividad es el antihéroe perfecto de este nuevo delirio del director japonés rodado en Taiwán, que pocos días después de su estreno mundial en la Mostra se proyectará en la sección Midnight Madness del Festival de Toronto.
Arrested Memory (Taiwán, Japón/2026). Guion y dirección: Sabu. Elenco: Ethan Juan, Hsieh Ying Xuan, Moon Lee, Shinichi Tsutsumi y Reika Kirishima. Fotografía: Jai Ip. Edición: Matthieu Laclau. Música: Junichi Matsumoto. Duración: 87 minutos.
El estreno de Arrested Memory se produce exactamente tres décadas después de que Sabu (seudónimo de Hiroyuki Tanaka) se diera a conocer con Dangan Runner. Esta ópera prima de 1996, Postman Blues (1997) y Monday (2000) cimentaron su estilo (y su estilización) hiperkinético, su mixtura de policial y comedia (de explosiones de sangre y gags) en una apuesta por el absurdo que lo potenció como director de culto entre los amantes del cine de género y también para otros directores no solo asiáticos que lo imitaron.
Pero, como suele ocurrir con quienes insisten sin demasiadas innovaciones ni renovaciones en la fórmula del éxito, Sabu tiende a repetirse o, dicho de otro modo, a darle a sus seguidores exactamente lo que esperan de él: un festival de coreografías de acción, personajes atribulados, situaciones ridículas y un permanente juego en los flejes sin importar que sus tramas tengan demasiada lógica ni verosimilitud.
En ese sentido, Arrested Memory es un Sabu “puro y duro”. Lee (Ethan Juan) es un experimentado y reconocido detective que lidera un escuadrón de la policía de Taipei que cae en desgracia y al que le diagnostican una extraña amnesia. Sin embargo, antes de que pueda tratarla, le asignan el caso del secuestro del hijo de un magnate japonés (Shinichi Tsutsumi) y le encargan que entregue el bolso con el multimillonario rescate. Claro que a los pocos instantes no recordará nada y, así, terminará embarcado en una odisea nocturna perseguido tanto por policías como por mafiosos.
Se sabe que el cine de Sabu ha bebido del de Seijun Suzuki, Sam Peckinpah, Johnnie To, Takeshi Kitano y varios más y, por lo tanto, imaginen balaceras en cámara lenta con decenas de víctimas, pasos de comedia torpe y hasta una improbable e inocente historia de amor. El recurso de la amnesia funciona muy bien en un principio (el protagonista nunca sabe qué hace en cada lugar, pero usará todos sus recursos físicos para seguir con vida), aunque con el correr de los escasos 80 minutos netos de metraje perderá algo de ingenio e impacto.
Desde una perspectiva algo despectiva podría decirse que Arrested Memory es “más de lo mismo”, pero un Sabu promedio sigue siendo bastante más atractivo, adrenalínico y divertido que la inmensa mayoría de los exponentes del cine de género contemporáneo. Uno sabe lo que va a ver y, así y todo, termina la película con una sonrisa de satisfacción.
TAGS
CRITICAS CRÍTICAS CRITICA VENECIA CINE JAPONES FESTIVAL DE TORONTO REVIEW DIEGO BATLLE REVIEWS FESTIVAL DE VENECIA 2026 MOSTRA DE VENECIA 2026 FESTIVAL DE TORONTO 2026 TIFF 2026 VENECIA 2026 VENEZIA 83 SABU CINE TAIWANES ARRESTED MEMORY ETHAN JUAN TORONTO 2026COMENTARIOS
-
SIN COMENTARIOS
DEJÁ TU COMENTARIO

FESTIVALES ANTERIORES
Nowhere to Lay My Eyes, del surcoreano Hong Sangsoo; y What Can't Be Mentioned, del estadounidense Dan Sallitt, figuran entre las preferidas de nuestro enviado.
Para hacer una película solo hace falta un arma, de Santiago Sein, ganó la Competencia Internacional; La ilusión de un verano sin fin, de Alessandra Sanguinetti, se quedó con el Premio del Público; mientras que Handy Girl, de Inés Urdinez, obtuvo el Premio Especial del Jurado en la sección de Largometraje Juvenil.
-En este espacio iremos actualizando a diario la cobertura de la 33ª edición de la prestigiosa muestra chilena, que se desarrolla entre el lunes 12 y el domingo 18 de octubre.
-Hay 33 reseñas publicadas.
El realizador de Si escuchas atentamente (2016), Víctima potencial (2018) y Me gustaría que vivieras mi juventud de nuevo (2022) apuesta a una estructura episódica, híbrida y mutante que bebe tanto de la ficción como del documental para reconstruir un controvertido caso real.
