Críticas

Guía crítica de la saga de “Toy Story” (Disney+)

Con motivo del inminente y muy esperado estreno en cines de Toy Story 5 (18 de junio en la Argentina), las cuatro entregas anteriores de la saga de Pixar se ubican nuevamente entre las películas más vistas en la plataforma de streaming Disney+. Así, como para ir "calentando motores", recuperamos las críticas de Toy Story 3 y Toy Story 4 publicadas en el momento de sus llegadas a las salas y una breve reseña de los dos primeros e influyentes films de cuando fueron relanzados en 3D.

Estreno 18/06/2026
Publicada el 10/06/2026

Toy Story 3 (Estados Unidos/2010). Dirección: Lee Unkrich. Con las voces de Tom Hanks, Tim Allen, Ned Beatty, Michael Keaton, Joan Cusack, Jodi Benson, Don Rickles, Wallace Shawn, John Ratzenberger y Estelle Harrs (en la versión original). Guión: Michael Arndt. Fotografía: Jeremy Lasky. Música: Randy Newman. Edición: Ken Schretzmann. Diseño de producción: Bob Pauley. Producción de Pixar Animation Studios presentada por Walt Disney en versión doblada al castellano o subtitulada al castellano en salas 2D, digitales 3D o IMAX 3D. Duración: 102 minutos. Apta para todo público. Antes se exhibe el corto Día y noche (6 minutos). ★★★★½

Toy Story (1995) y Toy Story 2 (1999) fueron las películas que presentaron en sociedad la enorme categoría creativa de Pixar y significaron una revolución en términos de animación digital. Más allá del gran éxito comercial (el cowboy Woody y el guardián espacial Buzz Lightyear se convirtieron en personajes insoslayables del imaginario popular), ese díptico se convirtió en un clásico del cine de los años 90.

Más de una década después -y luego de haber concebido otras joyas como Monsters Inc., Los Increíbles, Ratatouille o WALL-E- , Pixar se animó a retomar aquella saga sobre los queribles juguetes del niño Andy. La apuesta parecía segura en términos monetarios (quién no querría reencontrarse con estos personajes, encima ahora con todo el despliegue tecnológico y el plus de las salas digitales 3D), pero también conllevaba el riesgo de frustrar a un público cada vez más exigente y menos dispuesto a admitir productos "en serie" que alimentan franquicias y fórmulas demasiado trajinadas. En este sentido, puede sostenerse con toda convicción que Toy Story 3 es un nuevo triunfo artístico del equipo liderado por John Lasseter, hoy mandamás de la animación de todo el grupo Disney.

Esta tercera entrega transcurre en la actualidad y, por lo tanto, Andy ya no es un niño de 6 años sino un adolescente de 18 que está a pocas horas de abandonar la casa familiar y trasladarse a la universidad. El joven debe vaciar su habitación y el dilema pasa entonces por dónde ubicar sus viejos juguetes. Si bien decide llevarse a Woody al college y dejar al resto en el ático, finalmente todos terminarán en una guardería liderada por un oso cariñoso llamado Lotso y llena de ávidos niños. Lo que en principio aparece como un destino ideal para ellos se convertirá pronto en una prisión, un infierno en el que el aparentemente dulce y encantador Lotso se transformará en despótico dictador.

Los múltiples personajes de los dos primeros capítulos quedan reducidos aquí a una docena, aunque ahora se agregan otros y hasta tienen una participación importante (y bastante justificada en términos dramáticos) la mismísima Barbie y su compañero Ken. Los encargados de comercializar el merchandising, por supuesto, estarán de parabienes con semejante inclusión.

Más allá de algunas escenas de persecuciones que alargan un poco la narración promediando el relato, el trabajo de Lee Unkrich (codirector de Toy Story 2, Monsters Inc. y Buscando a Nemo) es impecable; la película tiene ritmo, belleza, sensibilidad, humor (físico y en sus diálogos), intensidad, emoción y hasta elementos propios de los más diversos géneros, desde el western hasta el cine de terror.

Como siempre, los creadores de Pixar utilizan la tecnología (y los efectos 3D) de manera sutil, funcional, sin estridencias. Para ellos, se sabe, lo esencial es siempre contar una buena historia para todos los públicos. Y en este esperado regreso de Buzz y Woody a la gran pantalla lo han conseguido una vez más.


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Toy Story 4 (Estados Unidos/2019). Dirección: Josh Cooley. Guión: Andrew Stanton y Stephany Folsom. Fotografía: Patrick Lin y Jean-Claude Kalache. Edición: Axel Geddes. Música: Randy Newman. Con las voces (en la edición original con subtítulos) de Tom Hanks, Tim Allen, Annie Potts, Tony Hale, Keegan-Michael Key, Madeleine McGraw, Christina Hendricks, Jordan Peele, Keanu Reeves, Ally Maki, Jay Hernandez, Joan Cusack, Emily Davis, Wallace Shawn, John Ratzenberger, Don Rickles, Jeff Garlin, Laurie Metcalf, Steve Purcell, Mel Brooks, Alan Oppenheimer, Carol Burnett, Betty White, Carl Reiner, Bill Hader, Patricia Arquette, Timothy Dalton y Flea. Distribuidora: Disney. Duración: 100 minutos. Apta para todo público. ★★★★½

Las primeras tres entregas de Toy Story fueron (casi) perfectas en su combinación de humor, emoción, creatividad artística y hallazgos (proezas) en el campo de la animación. Además, TS3 había entregado un desenlace impecable, conmovedor, con Andy -justo antes de partir hacia la universidad- legándole sus juguetes favoritos a la pequeña Bonnie. Eso, sumado al estigma que pesa sobre las cuartas entregas de las sagas (una suerte de maleficio que ha arruinado a más de una franquicia), hacía pensar lo peor para el caso de TS4.

Tranquilos: aunque quizás esté un punto por debajo de las excelentes TSTS2 y TS3, esta cuarta parte funciona muy bien en el terreno emocional, es una brillante comedia, introduce a muy simpáticos personajes y, ahora sí, entrega un cierre ¿definitivo? a la medida de semejante saga que combinó excelencia artística con una llegada popular que cautivó a varias generaciones (puede darse el caso de que aquellos que siendo niños fueron al cine a ver TS en 1995 ahora terminen llevando a sus propios hijos a disfrutar de TS4). Una historia que nos viene acompañando (¡y cómo!) desde hace casi un cuarto de siglo.

Pero dejemos por el momento de lado el exceso sentimental y vayamos a lo que propone TS4. La historia transcurre 9 años atrás, justo donde había dejado TS3. Tras una brillante escena inicial con un impresionante diluvio de fondo (¿se acuerdan lo difícil que era animar el agua hace no tantos años?), nos reencontramos con una Bonnie que debe enfrenta su primer día de clases en el jardín de infantes en medio de un ataque de angustia. Será entonces el servicial y siempre atento cowboy Woody quien se meta en su mochila para ayudarla ante cualquier contratiempo. Y las dificultades se desatan desde el momento en que la pequeña crea con sus manos a Forky, un cuchador (mezcla de cuchara y tenedor) de plástico descartable con dos ojitos irregulares que amenazan con caerse, brazos de lana y patas hechas con maderitas. Forky (la voz de Tony Hale), por supuesto, tendrá vida propia, pero está convencido de que su destino inevitable es el tacho de basura. Así, el pobre Woody no tendrá más que rescatarlo a cada instante de entre los desechos. Y Forky -un personaje tan sencillo en lo visual como hilarante en su construcción y evolución dentro de la trama de la película- es la principal incorporación dentro de una propuesta que incluirá también a dos muy divertidos muñecos de felpa como los desatados Bunny y Ducky (Jordan Peele y Keegan-Michael Key); Gabby Gabby (Christina Hendricks), una muñeca antigua en busca de un/a niño/niña que la quiera; y el también simpático Duke Caboom, un (no tan) intrépido motociclista bigotudo de origen canadiense interpretado por Keanu Reeves.

TS4 -excelente carta de presentación para el director debutante Josh Cooler- tiene más y mejores momentos de comedia física, de enredos, persecuciones y rescates (en un viaje en casa rodante, en un anticuario, en un parque de diversiones) que las tres entregas anteriores, aunque por momentos la intensidad y el vértigo constante puede extenuar un poco. De todas maneras, nunca escasean el ingenio, las sorpresas y esos momentos clave en los que el film va definiendo los actos de solidaridad, los ritos de pasaje, los cambios de paradigma, las definiciones de los personajes y las despedidas para ya buscar nuevos rumbos.

Las picos emotivos llegarán inevitablemente sobre el final, aunque la verdad es que con TS uno puede conmoverse cuando se escucha Yo soy tu amigo fiel u otro tema de Randy Newman; cuando el Woody de Tom Hanks abraza al Buzz Lightyear de Tim Allen o cuando mira con sus ojitos tiernos llenos de amor a la Bo Peep de Annie Potts. La mayor o menor carga íntima que TS4 puede generar dependerá, como siempre, de la sensibilidad de cada espectador. Lo que no puede negarse es que esta última entrega está concebida con la misma excelencia artística (la animación en pantalla ancha es extraordinaria en cada una de las escenas, plagadas de detalles, capas, matices y sutilezas) y la misma nobleza de espíritu que las anteriores. “Es tiempo para el siguiente chico”, dice Bo, con su cuerpito de porcelana, al comienzo del film. Es tiempo para la siguiente saga infantil (familiar), podríamos agregar nosotros tras alejarnos de la proyección de TS4. Se trata, en definitiva, de una despedida a lo grande, a la medida de una saga que ya forma parte de la mejor historia del cine.


Toy Story (Estados Unidos/1995). Dirección: John Lasseter. Guión: Joss Whedon, Andrew Stanton, Joel Cohen y Alec Sokolow. Duración: 81 minutos. ★★★★★

Toy Story 2 (Estados Unidos/1999). Dirección: John Lasseter. Co-directores: Ash Brannon y Lee Unkrich. Guión: John Lasseter, Andrew Stanton, Pete Docter y Ash Brannon. Duración: 92 minutos. ★★★★½

Aclaro: esto no es una crítica, sino un mero recordatorio de dos gemas de la animación (probablemente las más influyentes de los años '90), que luego regresaron "retocadas" a los cines y para consumo hogareño en versión digital 3D; es decir, las mismas historias de siempre con una excelente calidad de imagen y sonido, y con el agregado de efectos que permiten disfrutar de las encantadoras aventuras del cowboy Woody, del "guardián del espacio" Buzz Lightyear y de sus queribles compinches (Cabeza de Papa, el dinosaurio Rex, etc.) con mayor espectacularidad y sensación de profundidad de campo.

¿Qué se puede agregar a lo que ya se ha escrito (dicho y visto) decenas de veces sobre esta saga que espera su quinta entrega para el próximo 18 de junio? La eficacia de ambos relatos se mantiene intacta, inalterable, y la posibilidad de verla con anteojitos y en copias remasterizadas le confiere un plus (al menos para el segmento de público que disfruta de esa propuesta, yo no soy tan fan de este tipo de experiencias).

De todas maneras, al no haber sido concebidas especialmente para las salas digital 3D, no es tanto lo que esta nueva tecnología le aporta a la narración. No hay aquí golpes de efecto ni una vertiginosa acumulación de estímulos como acostumbra el cine de animación contemporáneo muchas veces carente de ideas. Aún con sus limitaciones técnicas (hace 10 o 15 años Lasseter y compañía no contaban con las mismas herramientas que Pixar posee hoy), Toy Story y Toy Story 2 comparten el amor por los chicos, por los juguetes y por el cine. Volver a verlas en pantalla grande -como yo lo hice con mis dos hijos- es la renovación de un placer inalterable.

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