Festivales
Críticas de “3 From Hell”, de Rob Zombie; y “Bloodline” (Sección Oficial Fantàstic) - #Sitges2019
Dos propuestas estadounidenses de violencia extrema, de esas que tanto gustan en el festival catalán.
-3 FROM HELL, de Rob Zombie (Estados Unidos, 2019, 122') – Fuera de Competencia ★★★✩✩
Tras 1000 cuerpos / House of 1000 Corpses (2003) y Violencia diabólica / The Devil's Rejects (2005), Rob Zombie vuelve a sus siniestros personajes con 3 From Hell. Los “Tres del Infierno” son Otis (Bill Moseley) y Baby (Sheri Moon Zombie), más la incorporación de Winslow (Richard Brake), aunque en el excelente preámbulo (un falso documental con estética setentista sobre las andanzas del grupo y sus desventuras con el sistema judicial) también aparecen brevemente desde el otrora payaso Captain Spaulding de Sid Haig hasta el Rondo de Danny Trejo.
Con una primera parte ambientada en una cárcel (donde Baby se enfrentará a distintas mujeres) y una segunda en un pueblo mexicano (donde lucharán contra unos asesinos enmascarados), 3 From Hell es una de esas películas ultra-violentas, sádicas, políticamente incorrectas (y por eso subversivas en el contexto actual) que ya no se hacen. Algunos se sentirán irritados por la glorificación y estetización de la violencia a manos de unos protagonistas despreciables; otros, en cambio, disfrutarán de esta orgía de sangre a cargo de unos antihéroes con algo del clan Manson.
Homenaje a sus héroes (de Walter Hill a Sam Peckinpah) y al cine clase B en general, la nueva entrega de la trilogía de Zombie es tan extrema como caprichosa, tan gratuito como provocadora. Lo cierto es que haberla visto en un auditorio para 1.400 personas, con la platea totalmente entregada en su devoción a Rob Zombie, y con una excelente calidad de proyección convirtió a la experiencia en algo inolvidable.
-BLOODLINE, de Henry Jacobson (Estados Unidos. 2018, 95') – En Competencia ★★✩✩✩
La ópera prima de ficción de Henry Jacobson (en Sitges presentó su “corte de director”) es un slasher bastante básico, pero que tiene como principal atractivo ver a Seann William Scott (aquel que hace ya mucho tiempo apareciera en comedias como American Pie y Viaje censurado) en un papel muy diferente. Ya con 43 años, SWS es Evan, flamante padre de un bebé, marido prototípico en un suburbio, abnegado consejero de los alumnos de un colegio secundario y... asesino serial part-time. Su actuación es más que digna y el concepto es atrapante durante un rato, pero luego el esquema se resiente, la fórmula se hace visible en todo momento (piensen en sub-Dexter, en un sub-Brian De Palma o en un sub Dario Argento) y las resoluciones son de manual.
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