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Crítica de “La nuit des rois” (“Night of the Kings”), de Philipe Lacôte - #TIFF20 / #Venezia77
Tras su estreno en la competencia Orizzonti de Venecia, se presentó en el TIFF este film fascinante ambientado en la MACA, la prisión más grande de Costa de Marfil (representante al Oscar a Mejor Película Internacional por ese país).
La nuit des rois (Night of the Kings, Costa de Marfil-Francia-Canadá-Senegal/2020). Guion y dirección: Philippe Lacôte. Elenco: Koné Bakary, Steve Tientcheu, Digbeu Jean Cyrille y Denis Lavant. Fotografía: Tobie Marier Robitaille. Edición: Aube Foglia. Música: Olivier Alary. Duración: 93 minutos (Competencia Orizzonti de Venecia / Sección Contemporary World Cinema del TIFF).
Alguno de los guionistas que pasan por la oficina de Tim Robbins en Las reglas del juego, de Robert Altman, intentarían vender esta película como una combinación entre Las mil y una noches y El marginal. Claro que la descripción no le haría justicia a La nuit des rois, pero es un punto de partida para empezar a hablar de este film fascinante.
El adjetivo poco preciso le cabe a la película de Philippe Lacôte porque desde que el protagonista llega a la MACA, la prisión más grande de Costa de Marfil, el espectador queda enganchado en una narración que lo va sorprendiendo a cada paso. No es solo la trama lo que despierta el interés sino la construcción detallada de un universo particular, poblado de personajes específicos, que viven bajo sus propias reglas y ritos.
La cárcel está custodiada por guardias a los que poco les importa lo que sucede adentro mientras no los moleste y tiene un jefe de facto, Barba Negra, que gobierna desde el interior a los presos. Ese líder, enfermo y a punto de perder su poder, elige a un joven recién llegado llamado Roman (interpretado con inmensa expresividad por Koné Bakary) para que le cuente una historia a todos los reclusos. A pesar de su insistencia en que no es un narrador hábil, Roman comprenderá pronto que para sobrevivir debe lograr un relato que capte la fugaz atención de los prisioneros durante toda la noche de luna roja.
Lacôte cumple con el mismo reto que su protagonista, aunque no esté su vida en juego, al desplegar en paralelo y con distintas estéticas la historia de la lucha de poder dentro de la prisión y el relato de Roman, quien crea una leyenda a partir de la vida de un famoso jefe de una pandilla criminal, uniendo improbablemente las antiguas guerras entre reyes hasta el derrocamiento del presidente Laurent Gbagbo.
Si La nuit des rois no alcanza a describirse como la unión de las historias citadas al principio de esta crítica, tampoco cumple con las expectativas de lo que una película sobre una cárcel suele ser. La violencia y la crueldad omnipresentes y las condiciones paupérrimas en las que viven los presos están presentadas con realismo, pero la relación de los personajes con lo mitológico y lo fantástico, con rituales y costumbres antiguas, le otorgan un tono que lo diferencia de los clásicos retratos de una prisión.
Mientras Roman cuenta su historia, a la que le va agregando detalles y nuevas líneas narrativas para alargarla, algunos de los prisioneros improvisan bailes y cantos que representan escenas de la narración. En la MACA no hay esperanza y esta no es una película de Hollywood con milagros inesperados, pero sí persiste una fe en la fuerza de la creatividad como modo de supervivencia.
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