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Crítica de “Un été comme ça”, de Denis Côté (Competencia Oficial) - #Berlinale2022
El director de Bestiaire, Vic + Flo Saw a Bear, Boris Without Béatrice, Ghost Town Anthology y Social Hygiene se arriesga hasta límites hoy casi inconcebibles con una película que seguramente generará desde ciertos sectores reacciones muy indignadas.
Un été comme ça / That Kind of Summer (Canadá/2022). Guion y dirección: Denis Côté. Elenco: Larissa Corriveau, Aude Mathieu, Laure Giappiconi, Anne Ratte Polle, Samir Guesmi, Josée Deschênes y Marie-Claude Guérin. Duración: 137 minutos. En Competencia Oficial.
El canadiense Côté se ha caracterizado desde siempre por un cine incómodo hasta la irritación, pero nunca se arriesgó tanto como con Un été comme ça, una película que -por su temática, sus personajes, su punto de vista y varias de sus escenas- tiene todo para ser incinerada desde la corrección política, el feminismo y los cultores del “buen gusto”. Cuando escribo estas líneas todavía no se ha publicado ni una reseña porque rige un embargo hasta su función de gala en la Berlinale, pero ya puedo arriesgar un sinnúmero de críticas airadas, indignadas.
Ya sea en plan kamikaze o porque a esta altura de su vida y su carrera no le importa quedar bien con nadie, lo cierto es que Côté concibió una película de las que por múltiples motivos ya no se hacen, empezando porque es muy difícil encontrar financiamiento para un film de esta radicalidad... inconveniente.
Pero basta de preámbulos y vayamos a la historia: Léonie (Larissa Corriveau), Eugénie (Laure Giappiconi) y Gaëlle, que se hace llamar Geisha (Aude Mathieu) aceptan participar de una suerte de estancia de 26 días en una hermosa casona con parque ubicada junto a un lago para abordar sus problemáticas ligadas con las adicciones y compulsiones sexuales. El proyecto no está visto como una terapia clásica en busca de una “cura”, no tiene demasiados elementos represivos (incluso pueden salir una vez al mundo real, consumir algo de alcohol y usar 90 minutos diarios el celular) y está coordinada por una trabajadora social llegada desd Alemania llamada Octavia (Anne Ratte Polle) y por Sami (Samir Guesmi ), el único hombre en el lugar. Así planteadas las cosas, se busca una experiencia humana lo más franca y genuina posible.
Pero no todo (o casi nada) sale como estaba planeado para Octavia y Sami, que tienen sus propios entuertos afectivos y empiezan a sentir de forma cada vez más íntima los alcances de la experiencia, ni para las tres participantes, que apenas pueden contener sus manifestaciones extremas del deseo. La dinámica del lugar y la interacción entre los personajes están, para mi gusto, muy bien construidas y desarrolladas, pero Côté nos enfrenta también a escenas muy provocadoras, como el encuentro sexual que, en una de sus salidas, mantiene Geisha con los distintos integrantes de un equipo de fútbol.
¿Que la mirada a estas formas poco convencionales de (hiper)sexualidad femenina es enteramente masculina? Sí. ¿Eso invalida los alcances del film? Yo creo que no. Podrán compartirse o no el punto de vista, el tratamiento psicológico de cuestiones complejas como los abusos familiares, la adicción al porno o la forma en exponer los cuerpos, así como las distintas decisiones artísticas del realizador canadiense, pero incluso con (o principalmente por) sus permanentes zonas de riesgo Un été comme ça resulta una rara avis, una bienvenida rareza.
Perturbadora y desconcertante hasta lo intolerable en varios de sus pasajes, la historia de Côté me generó un rechazo inicial que con el correr de los días -y con esos primeros efectos ya sedimentando- se transformaron en algo mucho más interesante y hasta debo admitir que fascinante. Como esa celebración en la que ya muy cerca del final todos bailan al ritmo de ese hermoso clásico soul que es Across 110th Street, de Bobby Womack, lo sórdido y perverso puede convertirse luego en una experiencia más lúdica y sensible. Mientras discutimos las diversas aristas de Un été comme ça en particular y de su filmografía en general, vuelvo a destacar la libertad artística de un director decididamente transgresor, sin pruritos ni oportunismos, en tiempos en los que la verdadera libertad artística está en riesgo por imposiciones de la corrección política.

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Hay un problema con el link para verla online en el BAFICI... una lástima, ojalá lo arreglen .