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Crítica de “Malqueridas”, documental de la chilena Tana Gilbert ganador del Gran Premio de la sección Semana de la Crítica - #Venecia2023
Esta íntima y a la vez desgarradora ópera prima está construida a partir de imágenes y testimonios de mujeres privadas de su libertad. Tras su paso por la Mostra, se verá en octubre dentro de la Selección Oficial del FICValdivia.
Malqueridas (Chile-Alemania/2023). Dirección: Tana Gilbert. Guion: Tana Gilbert, Paola Castilla Villagrán, Javiera Velozo y Karina Sánchez. Edición: Javiera Velozo y Tana Gilbert. Duración: 74 minutos. En la sección Semana de la Crítica.
Un cartel ubicado al comienzo del film nos informa que los teléfonos móviles están prohibidos dentro de las cárceles chilenas. Sin embargo, Malqueridas está 100% construida a partir de imágenes tomadas (de forma clandestina, claro) por una veintena de internas, algunas de las cuales todavía siguen presas. En uno de los tantos violentos allanamientos a las celdas, en los que las guardias no paran de romper todo lo que tienen a su alcance, las dueñas se encargan de ocultar una de sus pertenencias más preciadas: el celular.
Los miles de fragmentos pixelados -rodados durante seis años, de forma amateur, muchas veces con poca luz y con teléfonos más bien precarios- conforman, luego del trabajo de recopilación, visionado, retoque y edición par parte de Tana Gilbert Fernández, un patchwork, un registro caleidoscópico muy íntimo, por momentos desgarrador y en otros, conmovedor sobre estas mujeres a las que no solo se las priva de su libertad sino también de compartir sus miradas y sus voces.
A partir de los testimonios de una veintena de ellas, Gilbert y su equipo adaptaron, reciclaron, reinterpretaron y en algunos casos reinventaron mediante un logrado relato en off (a cargo de Karina Sánchez, una de las internas) esas historias de maternidades truncas (en determinado momento de la crianza son despojadas de sus bebés), de olvidos y abandonos desde el exterior (familiares y maridos que dejan de responderles), de amores y desamores, de pasos por las celdas de aislamiento, de pánico a no conseguir nunca la libertad condicional, de salidas y regresos por reincidencias, de bailes, gimnasia, dietas y tratamientos de belleza para mejorar la autoestima.
En Malqueridas surgen por momentos inesperados momentos de poesía y lirismo (las fiestas de fin de año, las imágenes de los patios en días de lluvia), pero en otros sobrevuela la injusticia (una cuenta cómo fue esposada durante el parto de su bebé frente al desprecio de médicos y guardias) y la tragedia (hay una situación cerca del final casi insoportable en su dolor).
La vida dentro de las cárceles ha sido abordada tanto desde la ficción (ahí está, por ejemplo, Leonera, de Pablo Trapero) como desde varios documentales argentinos (Las ranas, La visita, Rancho), pero lo concreto es que, más allá de las inevitables manipulaciones de los materiales originales, Gilbert logra dotar a su rompecabezas cinematográfico de una visceralidad, autenticidad y crudeza que fascinan, impactan y conmueven. Así, en su estreno mundial en la Semana de la Crítica, se quedó con una distinción especial por su Contribución Técnica y luego ganó el premio a la Mejor Película de esta edición. Dos reconocimientos muy merecidos.

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