Críticas
Cine argentino
Crítica de “Todo documento de civilización”, película de Tatiana Mazú González premiada en el FIDMarseille 2024
-Ganadora del Prix Georges de Beauregard, segundo en importancia dentro de la Competencia Internacional del prestigioso festival francés, la más reciente propuesta de la directora de El estado de las cosas, La internacional, Río Turbio y Caperucita Roja mixtura activismo y recursos propios del cine experimentald para la reconstrucción del caso de Luciano Arruga y el cuestionamiento de la creciente violencia institucional en el conurbano bonaerense.
-Tras aquel estreno mundial en el FIDMarseille en julio de 2024 y luego de haber recibido otros premios en FICValdivia, FICUNAM y FICViña, llega a la Sala Lugones con 7 únicas funciones.
Todo documento de civilización (Argentina/2024). Guion y dirección: Tatiana Mazú González. Fotografía y cámara: Francisco Bouzas. Edición: Manuel Embalse. Diseño de sonido: Julián Galay. Producción: Nacho Losada (productora Antes Muerto Cine). Duración: 88 minutos. En la Sala Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530), jueves 28 y sábado 30 de agosto; y martes 2 de septiembre, a las 21; viernes 29 y domingo 31 de agosto; miércoles 3 y jueves 4 de septiembre, a las 18.
(Publicada originalmente el 11/07/2024)
“No hay documento de civilización que no sea al mismo tiempo documento de barbarie”, escribió Walter Benjamin en Sobre el concepto de historia. “Y así como tal documento no está libre de barbarie, la barbarie también contamina la forma en que fue transmitido de un propietario a otro”, agregó el filósofo y crítico literario alemán. Y el nuevo trabajo de Tatiana Mazú González no solo toma prestado parte de esa frase para su título sino que se apropia también de la idea para seguir analizando casos y causas invisibilizadas desde el poder.
En esta oportunidad, la directora de Río Turbio (presentada en el FIDMarseille 2020) reconstruye de una manera muy personal -combinando algunas herramientas heredadas del agitprop más combativo con elementos poéticos y recursos propios del cine experimental- el caso de Luciano Arruga, un adolescente de 16 años que desapareció el 31 de enero de 2009 tras haber sido detenido por la policía bonaerense en Lomas del Mirador, La Matanza, y cuyo cuerpo fue encontrado recién el 17 de octubre de 2014 en el Cementerio de la Chacarita, donde había sido enterrado como NN. Torturado y asesinado (aunque se intentó instalar la versión de que la causa de su muerte fue un accidente automovilístico), Arruga se convirtió en emblema de una larga e imponente movilización popular en contra de la violencia del aparato represivo del Estado (y de los múltiples encubrimientos como el de las autoridades del Hospital Santojanni).
Este patchwork visual y collage sonoro que incluye imágenes en muchos casos distorsionadas que cuestionan la claridad y la nitidez tranquilizadoras; de la intersección de General Paz y Mosconi, donde el adolescente fue visto por última vez; pero también de afiches de campañas políticas, de marchas, de búsquedas a través de Google Street View y de ilustraciones tomadas de libros de Julio Verne (los favoritos de Arruga) tiene como uno de sus ejes principales una charla muy emotiva que solo se escucha en off entre la directora y Mónica Raquel Alegre, madre soltera de Luciano, quien va contando cómo era su hijo y luego cómo fueron los hechos y la posterior investigación llena de obstáculos pero también de solidaridad.
Todo documento de civilización tiene el extraño mérito de ser una película incómoda y bella, radical y lírica, delicada y poderosa a la vez. Lejos de la bajada de línea pura y dura o de los testimonios a cámara que remiten al lenguaje televisivo, Tatiana Mazú González busca y consigue un dispositivo (o varios) para acercarse al dolor, la ausencia, la injusticia y la lucha con la mirada no solo de una militante sino sobre todo de una talentosa cineasta.
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