Críticas
Cine argentino en salas
Crítica de “El auge del humano 3”, de Eduardo “Teddy” Williams
Tras ganar con la primera entrega de El auge del humano el Leopardo de Oro en la competencia Cineasti del Presente de Locarno 2016, el director argentino volvió siete años después a la muestra suiza, pero ya en la sección principal, con una suerte de continuación, ampliación y profundización de aquella experiencia. Premiada en festivales como San Sebastián (triunfó en la competencia Zabaltegi-Tabakalera) e IndieLisboa.
El auge del humano 3 / The Human Surge (Argentina, Portugal, Países Bajos, Taiwán, Brasil, Hong Kong, Sri Lanka, Perú/2023). Guion, edición y dirección: Eduardo Williams. Elenco: Meera Nadarasa, Sharika Navamani, Livia Silvano, Abel Navarro, Ri Ri Yang y Bo-Kai Hsu. Fotografía: Victoria María Pereda. Música: Alada. Duración 121 minutos.En la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530), el jueves 12 y viernes 13 de septiembre, a las 20.30; domingo 15 a las 18; y miércoles 18, a las 20.30; en el Espacio INCAA Cine Teatro Victoria de Entre Ríos, del jueves 12 al domingo 15, a las 20; en el Espacio INCAA Altos Hornos de Zapala de Jujuy, del jueves 12 al domingo 15, a las 17; y en el Espacio INCAA Casa de la Cultura de Madariaga, jueves 12, viernes 13, domingo 15 y miércoles 18, a las 21.
Hace exactamente siete años Eduardo “Teddy” Williams presentaba en El auge del humano varias historias de jóvenes en Argentina, Mozambique y Filipinas que, a pesar de la enorme distancia que los separaba y a partir de recursos propios de la narrativa audiovisual más experimental, de alguna manera se interconectaban entre sí.
Ahora nos encontramos con El auge del humano 3 (nunca hubo una segunda entrega), que fue rodada en otros dos exóticos (para nosotros) ámbitos como Sri Lanka y Taiwán y en una locación latinoamericana de la Amazonia peruana.
Híbrido entre documental y ficción, entre conflictos y diálogos previstos de antemano en un guion y otras situaciones que surgen de manera espontánea gracias a la improvisación y a lo que van ofreciendo los entornos rurales, selváticos, montañosos, pueblerinos y urbanos con los que interactúa el cineasta, El auge del humano 3 se desmarca por completo de cualquier convencionalismo narrativo y estético para apostar (y en muchos casos lograr) una experiencia muy inusual, novedosa e inmersiva.
Lo de inmersivo tiene también una explicación técnica: Williams trabaja con una cámara en 360 grados (se asemejan a un balón) de esas que se suelen usar para trabajos de realidad virtual, compuesta por ocho lentes, que se ubica en la cabeza del operador (es un dispositivo “sin manos”) y permite un encuadre mucha más abarcador. Luego, en la mesa edición (donde Williams trabajó en varios momentos usando un headset propio de la VR), no solo se eligen los mejores fragmentos sino que también se reencuadra, se recorta y -con el uso de CGI se retoca e interviene- el material originalmente conseguido. El resultado son largos planos secuencia con imágenes en muchos casos distorsionadas o deformadas, con un efecto similar (aunque aún más impactante) al de un lente gran angular.
Reconocido cortometrajista a partir de trabajos como Pude ver un puma (2011), Que je tombe tout le temps? (2013), Tôi quên rồi! (2014), Parsi (2018) y Un gif larguísimo (2022), Williams logra algo verdaderamente único, transportando al espectador a una nueva dimensión que por momentos linda con lo lisérgico, lo alucinatorio. No hay en El auge del humano 3 ningún atisbo de cine clásico, por lo que aquí hay que entregarse, sumergirse en la experimentación, porque si se pretenden reacciones propias de un relato convencional sus dos horas pueden resultar frustrantes.
Hay en este nuevo opus de Williams recorridos por playas, selvas y pueblos, diálogos (en muchos casos superpuestos, con varias capas que “conviven” en simultáneo) en tamil, mandarín y español a partir de las vivencias de personajes originarios de Monaragala en Sri Lanka, de Taiwan o de Punchana, en el distrito en Iquitos del noreste de Perú.
Cine existencialista y transformador que trabaja con la virtualidad, las distintas formas de percepción y apuesta a conectar con recursos poco convencionales regiones y sociedades muy lejanas entre sí, El auge del humano 3 es cine en permanente experimentación y mutación. En tiempos de un espectador dócil, ansioso y dominado por fórmulas y estímulos básicos su propuesta puede resultar para muchos demasiado exigente y hasta incómoda, pero sin realizadores como Teddy Williams no habría investigación ni exploración de nuevos lenguajes, formas y comunidades. Por más artistas innovadores y provocadores, entonces, como este realizador argentino devenido ciudadano del mundo y observador de las dinámicas menos exploradas en las más recónditas zonas del planeta.

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