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Crítica de “Vermiglio”, película de Maura Delpero (Sección Nuevas Autoras / Nuevos Autores) - #39MarDelPlataFF
Tras haber filmado Hogar (2019) en la Argentina, Delpero regresó a su Italia natal para rodar este notable drama rural ambientado durante la etapa final de la Segunda Guerra Mundial que le valió el Gran Premio del Jurado y varias otras distinciones en la Mostra de Venecia.
Vermiglio (Italia, Francia, Bélgica/2024). Guion y dirección: Maura Delpero. Elenco: Tommaso Ragno, Roberta Rovelli, Giuseppe De Domenico, Martina Scrinzi, Orietta Notari, Carlotta Gamba, Santiago Fondevila Sancet, Rachele Potrich, Anna Thaler, Patrick Gardner. Enrico Panizza, Luis Thaler, Simone Bendetti y Sara Serraiocco. Fotografía: Mikhail Krichman. Edición: Luca Mattei. Música: Matteo Franceschini. Duración: 119 minutos. En la sección Nuevas Autoras / Nuevos Autores.
A Delpero la conocíamos por la muy promisoria Hogar, película rodada en Buenos Aires que le valió en 2019 premios en festivales como Locarno y Mar del Plata. Y en La Feliz pudimos recuperar su segundo largometraje, que venía de un virtuoso recorrido con muchos premios por Venecia, Toronto, Londres, Chicago y hasta una nominación a Mejor Dirección para los European Film Awards.
Ambientada en 1944 en un pequeño y aislado pueblo rural de los Alpes italianos, esta historia gira en torno a los integrantes de una familia muy numerosa (al inicio contamos siete hijos de muy diversas edades) y los vecinos de la comunidad. Caesar (Tommaso Ragno) es el rígido patriarca y el único docente de la única escuela que cuenta con una única aula. Además, parece ser el único que lee de forma constante y transmite su amor por la música de Antonio Vivaldi. Su esposa Adele (Roberta Rovelli) se dedica a alimentar a todos con lo poco que hay a disposición (los veremos varias veces ordeñando las vacas) y de sostener la por momentos compleja dinámica grupal.
Dentro de una estructura coral (cada personaje tendrá su momento de intimidad e intensidad), Delpero empieza a concentrar un poco más la mirada en la hija mayor, Lucia (Martina Scrinzi), y su relación con Pietro (Giuseppe De Domenico), un soldado siciliano que ha salvado la vida de más de uno, pero luego ha desertado y se ha escondido en el pueblo. Su origen sureño y la decisión de abandonar la guerra antes de tiempo genera resquemores, resentimientos y algún dejo xenófobo entre los vecinos.
Y luego de esa composición de tiempo y de lugar es que arranca -con una bienvenida paciencia que contrasta con el apuro de tanto cine algorítmico de hoy- la(s) historia(s) de Vermiglio, un film austero, de una belleza nunca ostentosa y de una sensibilidad jamás forzada. El ojo sutil, la capacidad para resaltar cada detalle visual (excelente aporte en la fotografía de Mikhail Krichman) y sonoro, para limitar los diálogos (en muchos casos dichos en dialectos locales) solo a lo necesario y pertinente, no hacen más que ratificar todo lo que Delpero ya nos había insinuado en Hogar y que aquí ha madurado y se ha consolidado.
Así, dentro de un universo tradicional, conservador y machista, Delpero expone en el derrotero de las tres hermanas, la mencionada Lucia, pero tambén Ada y Flavia, las distintas formas del deseo y de la búsqueda de la libertad incluso en tiempos oscuros y entornos poco estimulantes.
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