Críticas
Estreno en cines
Crítica de “Hombre lobo” (“Wolf Man”), película de Leigh Whannell con Christopher Abbott y Julia Garner
Este regreso a la mitología del hombre lobo significa un paso atrás para la productora Blumhouse y el director australiano Leigh Whannell luego de la elogiada experiencia conjunta con El hombre invisible (2020).
Hombre lobo (Wolf Man, Estados Unidos/2025). Dirección: Leigh Whannell. Elenco: Christopher Abbott, Julia Garner y Matilda Firth. Guion: Leigh Whannell y Corbett Tuck. Música: Benjamin Wallfisch. Fotografía: Stefan Duscio. Edición: Andy Canny. Distribuidora: UIP (Universal). Duración: 103 minutos. Apta para mayores de 16 años.
Los primeros minutos de Hombre lobo, con su buen uso del fuera de campo visual y sonoro a-la-Un lugar en silencio, auguraban otro valioso aporte del australiano Leigh Whannell al terror + fantástico tras la convincente El hombre invisible (2020) con una nueva relectura de los mitos que han alimentado desde siempre al género y más específicamente a la galería de monstruos del estudio Universal. Sin embargo, a medida que avanza la película todo se vuelve cada vez más obvio, subrayado, desangelado (no hay demasiada tensión ni intensidad en el supuesto crescendo dramático) y solo queda asistir a un festival gore sin grandes hallazgos.
Luego de un prólogo ambientado 30 años atrás en una casona ubicada en medio de bosques y montañas de Oregon en la que un padre y su hijo Blake se enfrentan con una extraña y arrasadora criatura, nos reencontramos con éste último en Nueva York convertido no solo en adulto sino en padre de una encantadora niña llamada Ginger (Matilda Firth) y casado con Charlotte (Julia Garner). Las cosas en el matrimonio no andan nada bien (ella es una exitosa periodista; él, un escritor tan neurótico como frustrado), pero un viaje familiar a aquella aislada casona para buscar las pertenencias del papá de Blake, que finalmente ha sido declarado muerto mediante una decisión judicial, surge como una buena posibilidad para recomponer los vínculos.
No conviene contar nada más, pero la película -que en un principio iba a ser dirigida por Derek Cianfrance con Ryan Gosling como protagonista- se llama Hombre lobo, por lo que habrá un festival de mordeduras, desgarramientos, contagios y transformaciones varias. Los efectos visuales están elaborados con indudable profesionalismo y surgirán un puñado de sustos bien diseñados, pero la sensación final de esta Hombre lobo modelo 2025 es de déjà vu, de pocas sorpresas y, teniendo en cuenta los pergaminos recientes de Whannell, algo bastante parecido a un decepción. De aquel prometedor arranque donde menos era más a un desenlace donde claramente más termina siendo menos.
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