Críticas
Porque yo lo digo, de Michael Lehmann
Esta película ya la vi
Diane Keaton interpreta, una vez más, a una divorciada neurótica y obsesionada por las desventuras amorosas de su hija. El resultado es un film que cae en todos los clisés, estereotipos y convencionalismos que puedan imaginarse (y algunos más).
Aquí, Keaton interpreta a Daphne, una divorciada que está a punto de cumplir los 60 y que ha decidido desinteresarse de su propia vida afectiva para ocuparse de la de sus tres hijas, especialmente la menor, Milly (Mandy Moore), que parece tener un "talento" similar al suyo para elegir siempre al hombre equivocado.
La propia madre se pone en campaña para conseguirle el candidato ideal vía anuncios en Internet y el elegido es un exitoso arquitecto (Tom Everett Scott), aunque justo al mismo tiempo aparece también en escena otro galán -la contracara de ese profesional rígido- que resulta ser un guitarrista (Gabriel Macht), padre de un niño y bastante más bohemio y desenfadado.
Así planteadas las cosas (bastante obvias y subrayadas), esta película de Lehmann -que alguna vez supo narrar historias bastante más punzantes como Atracción letal (Heathers) y otras más simpáticas como La verdad acerca de perros y gatos- cae en absolutamente todos y cada uno de los lugares comunes, clisés y estereotipos del género: una inundación de baladas cuyas letras sirven para explicar los sentimientos de los personajes, salpicados tecnológicos con intención humorística (pornografía en Internet, ringtones absurdos que suenan en medio de un encuentro sexual), elementales referencias y parelelismos cinéfilos (aquí a Amor en la tarde, el film de Billy Wilder con Gary Cooper y Audrey Hepburn), el uso supuestamente sofisticado de la gastronomía, la fascinación por lo italiano, la presencia de bellos niños y perros cuyos gestos "compradores" son tomados siempre en primer plano, frases cursis que chorrean grasa y una mirada absolutamente elemental, mediocre, previsible sobre la culpa, los códigos y cortocircuitos femeninos (entre madre e hija), las apariencias, la incomunicación y la soledad.
Lo peor es que hasta la madre neurótica que encarna Keaton (a esta altura, una parodia de Woody Allen en versión femenina) queda librada a su suerte, es decir a un festival de gesticulaciones ampulosas y otras exageraciones, mientras que sus "encantadoras" hijas ofrecen un abanico completo de sonrisas y llantos forzados.
Que quede claro: no tengo nada contra las (buenas) comedias románticas, soy un fanático confeso de Sex and the City (debo haber visto todos sus capítulos e incluso muchos de ellos más de una vez) y el mundo femenino retratado en pantalla me genera una fascinación especial. Pero películas como Porque yo lo digo no le hacen honor a esa tradición sino todo lo contrario: lo banalizan, lo reducen a la aplicación de una receta (nada mejor que este término para un film con impronta gastronómica) sosa, insípida, con los ingredientes más rancios que puedan saborearse.
COMENTARIOS
-
SIN COMENTARIOS
DEJÁ TU COMENTARIO

CRÍTICAS ANTERIORES
Sin haber pasado por los cines de Argentina, llegó primero a plataformas de alquiler como Flow y Claro y luego a Netflix (desde el 16 de junio de 2026) esta combinación entre road movie, enredos policiales y comedia queer con mucho humor negro.
Tras incursionar en el universo de Bolaño en Il futuro (2013), transposición de Una novelita lumpen, la realizadora de Play (2005), Turistas (2009) y Vida de familia (2017), codirigida con Cristián Jiménez, estrenó en el festival neoyorquino de Tribeca este film basado en El Tercer Reich, segundo libro póstumo (lo escribió a fines de los años '80, pero se publicó recién en 2010) del escritor chileno fallecido en 2003.
Reseñas de los dos films más vistos en la plataforma de streaming de Amazon al domingo 14 de junio de 2026.
Reseñas de varios de los films más vistos en la plataforma de streaming al domingo 14 de junio de 2026.
