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Cómo es “Envidiosa”, la serie de Netflix dirigida por Gabriel Medina con Griselda Siciliani, Esteban Lamothe, Pilar Gamboa, Violeta Urtizberea y Benjamín Vicuña
Esta comedia de enredos afectivos resulta una más que agradable sorpresa en el marco de las producciones Hecho en Argentina de la N Roja. Estrena el miércoles 18 de septiembre.

Gamboa, Urtizberea, Bellati, Siciliani y Lamothe, de fiesta.
La sinopsis de Envidiosa, producción de Adrián Suar para Netflix, dejaba muy poco margen para el entusiasmo: “Vicky sufre y envidia cada vez que sus amigas se casan antes que ella. Harta, antes de cumplir 40, le da un ultimátum a su novio de toda la vida: o se casan, o lo deja. Pero nada resulta como lo esperaba y Vicky intentará rearmar su vida, buscando un nuevo hombre para concretar su sueño de casarse, sin saber que en este viaje más que un hombre se encontrará a sí misma”.
Sin embargo, vistos los primeros 7 episodios de media hora (sobre un total de 12) que Netflix adelantó a la prensa, Envidiosa es más, mucho más de lo que aparentaba: en principio, porque la escritora y guionista Carolina Aguirre retoma tópicos clásicos de la comedia de enredos con desprejuicio y un bienvenido espíritu lúdico. El resto corre por cuenta del timing para trabajar el humor del director Gabriel Medina (el mismo de ese ya clásico que es Los paranoicos) y la ductilidad de un elenco encabezado, claro, por Griselda Siciliani, pero muy bien acompañada en una nueva demostración de la importancia de contar con buenos personajes secundarios para que el engranaje de la comedia nunca deje de funcionar.
Vicky (Siciliani) está por cumplir 40 y lleva diez años en pareja con Daniel (Martín Garabal), un flamante abogado al que acompañó durante toda su carrera, pero cuando se da cuenta de que éste no tiene demasiado interés en casarse, decide que ya es tiempo de buscar nuevos rumbos afectivos. Angustiada, desorientada, empieza un romance con su jefe Nicolás (Benjamín Vicuña) y una amistad cada vez más intensa con Matías (Esteban Lamothe), un vecino que claramente se siente atraido por ella.
Si bien cada uno de los personajes masculinos tiene su micromundo (el de Garabal pronto se enamora de una joven y despampanante brasileña; el de Vicuña parece un mujeriego tan chanta como manipulador y seductor; y el de Lamothe, que trabaja junto a una familia china en una rotisería, es muy dulce y generoso), el fuerte del guion de Aguirre pasa por la construcción del universo de Vicky y la relación con su grupo de amigas que incluye a su muy opuesta hermana Carolina (Pilar Gamboa), Lu (Violeta Urtizberea), Debi (Marina Bellati) y Melina (Bárbara Lombardo). Es en la dinámica entre ellas, con sus momentos de cariño y lealtad pero también con sus miserias y tensiones, donde la serie alcanza sus escenas más graciosas, entrañables y descarnadas.
Envidiosa (un título que resulta demasiado simplificador para los alcances de la historia) tiene también a otras buenas actrices en papeles secundarios, como -por ejemplo- Lorena Vega (la rígida psicoanalista de Vicky); Leonora Balcarce (compañera de trabajo y “rival” de la protagonista) y Susana Pampin (madre de Vicky y Carolina).
Como en cualquier serie de largo aliento, hay episodios más atrapantes que otros y por momentos la historia parece extenderse (o, mejor, demorarse en la resolución de ciertos conflictos) demasiado. Tampoco podemos saber si el desenlace está al nivel de lo prometido, pero con lo ya visto Envidiosa se ubica bastante por encima de la media de las producciones originales locales de Netflix gracias a un director de cine con talento para ese género tan desafiante como es la comedia y un seleccionado de intérpretes (sobre todo femenino) que demuestra el muy buen nivel actoral que hay en el audiovisual (y en el teatro) argentino.
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