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Crítica de “La Cocina”, película del mexicano Alonso Ruizpalacios con Raúl Briones Carmona y Rooney Mara (Competencia Oficial) - #Berlinale2024
El director de Güeros (2014), Museo (2018) y Una película de policías (2021) volvió a la sección principal de la Berlinale con una narración concentrada en la dinámica de la cocina de un restaurante de Nueva York como metáfora de la trastienda de la sociedad estadounidense.
La Cocina (México-Estados Unidos/2024). Guion y dirección: Alonso Ruizpalacios. Elenco: Raúl Briones Carmona, Rooney Mara, Anna Diaz, Motell Foster, Oded Fehr, James Waterson y Laura Gómez. Fotografía: Juan Pablo Ramírez. Edición: Yibrán Asuad. Música: Tomás Barreiro. Duración: 139 minutos. En Competencia Oficial.
La cocina que da título a la última película de Alonso Ruizpalacios es un microcosmos, la metáfora de una sociedad como una torre de Babel, en la cual los distintos acentos crean una cacofonía incesante y en la que el capital exprime al que viene de fuera o al que está en los márgenes.
En La Cocina hay un hilo argumental, el que se revuelve alrededor de la relación de Pedro (Raúl Briones Carmona), un emigrante mexicano a quien acusan de haber robado un fajo de billetes de la caja dispensadora, y Julia (Rooney Mara), una camarera que necesita dinero para un aborto. La introducción de Mara en este universo es interesante: la actriz se despoja de su aura estelar para retratar otra de las aristas del sistema, la de los locales también arrinconados por el sistema estadounidense. 
El equipo del film en el photocall oficial.
En un gesto que delata el tono coral de La Cocina, la película no comienza con ninguno de sus dos personajes principales, sino con la adolescente Estela, recién llegada a los Estados Unidos. Es con ella que nos introducimos en la cocina de The Grill, un amplio local donde se sirven por igual pizzas, carnes, sándwiches, ensaladas o pollo empanado.
Estela entra a The Grill por el callejón trasero, se introduce en sus pasillos laberínticos y llega al fin a la cocina. Esta idea de trastienda, de las entrañas del sistema, escondidas de la vista de la población se acentúa mediante la puesta en escena virtuosa de Ruizpalacios. En un plano secuencia de casi un cuarto de hora, la cámara se mueve de un lado al otro del lugar con un fervor desatado.
La Cocina se basa en una obra teatral de Arnold Wesker, pero sus movimientos de cámara pervierten cualquier atisbo de teatralidad. Ruizpalacios insiste en la apuesta estética y narrativa de Güeros: en el blanco y negro, la movilidad y la coralidad para enarbolar la crítica social. En La Cocina, se acerca también a los dominios de Alejandro González Iñárritu: por momentos, el virtuosismo parece engullir a los personajes y la metáfora se simplifica demasiado.

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