Críticas
Estreno en cines
Crítica de “Proyecto Fin del Mundo” (“Project Hail Mary”), película de Phil Lord y Christopher Miller con Ryan Gosling
Los creadores de Lluvia de hamburguesas (2009), La gran aventura LEGO (2014) y la saga de Comando especial (2012 y 2014) combinan ciencia ficción y buddy movie con buenos resultados.
Proyecto Fin del Mundo (Project Hail Mary, Estados Unidos/2026). Dirección: Phil Lord y Christopher Miller. Elenco: Ryan Gosling, Sandra Hüller, James Ortiz, Lionel Boyce, Ken Leung, Milana Vayntrub y Priya Kansara. Guion: Drew Goddard, basado en la novela . Fotografía: Greig Fraser. Edición: Joel Negron. Música: Daniel Pemberton. Distribuidora: UIP (Sony). Duración: 156 minutos. Apta para mayores de 13 años.
(Publicada originalmente el 12/3/2026)
Tras casi 12 años de ausencia (su último film, la secuela de Comando especial, se estrenó en junio de 2014), Phil Lord y Christopher Miller regresan con una superproducción de 200 millones de dólares de presupuesto y 156 minutos de duración escrita por el cotizado Drew Goddard (Cloverfield: Monstruo, La cabaña del terror, Guerra Mundial Z, Misión Rescate, Malos momentos en el Hotel Royale), que a su vez es una transposición de la novela homónima publicada en 2021 por Andy Weir.
Proyecto Fin del Mundo puede verse como una combinación, acumulación, reciclaje y relectura de films de ciencia ficción como Misión Rescate / The Martian, también escrita por Goddard a partir de un libro de Weir; Interestelar; E.T., el extraterrestre; La llegada y Gravedad, pero también aparecen elementos que remiten a Náufrago o al humor zumbón de, por ejemplo, Guardianes de la Galaxia o ciertas zonas de la saga de Star Wars.
La película intenta (y en varios pasajes lo logra) mezclar escenas de comedia (sobre todo cuando el Ryland Grace de Ryan Gosling se despierta solo en una nave que está a la deriva y cuando luego establece una relación con un querible ser extraterrestre, un eridiano a quien apoda Rocky) con otras donde se vislumbra lo apocalíptico (la misión se organiza porque una serie de sustancias alienígenas están apagando el sol); una mirada por demás inocentona con otra ecologista que denuncia la progresiva destrucción de la Tierra; y simpáticos y lúdicos momentos escolares con otros más perturbadores donde aparece la posibilidad del sacrificio de la propia vida.
El film resulta bastante ambicioso, demasiado largo y algo irregular y derivativo, pero tiene varios ases en la manga, recursos como para recuperar siempre el favor del público. Gosling es un actor que concibe este tipo de personajes con simpatía, magnetismo y naturalidad, y hasta sobrelleva con total dignidad ciertos excesos sentimentales al que lo somete la trama. En la vertiente “seria”, aparecen varios flashbacks que contarán su pasado como maestro de ciencias, la convocatoria para el proyecto Hail Mary y cómo terminará a bordo de la citada nave espacial. Allí irrumpe también Eva Stratt (la gran actriz alemana Sandra Hüller, vista en Toni Erdmann, Zona de interés y Anatomía de una caída), supervisora de la iniciativa global para salvar el planeta y alguien que cree en él... más que él mismo.
Quizás sea demasiado pretenciosa como producto de consumo popular o demasiado banal como denuncia del estado de las cosas, pero Proyecto Fin del Mundo es una película espectacular en el mejor sentido del término. Una experiencia sensorial de esas que se disfrutan mejor en la pantalla más grande y con el mejor sonido posible (por ejemplo, en IMAX). Con sus múltiples hallazgos y sus parciales y más bien escasos traspiés, surge entonces como un film como para no dejar pasar.
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Con motivo del fallecimiento de uno de los grandes directores argentinos de todos los tiempos iremos recuperando varios textos sobre su cine.

La pelicula es bárbara, me encanto *****