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BAFICI 2025
Crítica de “Punku”, película de J. D. Fernández Molero (competencia Vanguardia y Género) - #BAFICI2025
El director de Reminiscencias (2010) y Videofilia y otros síndromes virales (2015) estrenó en el Forum de la Berlinale este ambicioso film que ahora se presenta en el BAFICI.
Punku (Perú, España/2025). Guión y dirección: J. D. Fernández Molero. Elenco: Marcelo Quino, Maritza Kategari, Ricardo Delgado, Hugo Sueldo y Yorguen Carreño. Fotografía: Johan Carrasco Monzón. Edición: J. D. Fernández Molero. Dirección de arte: Susana Torres. Sonido: César Centeno Yauri y Fernando Mendoza Salazar. Música: Carlos Gutiérrez Quiroga. Duración: 130 minutos. En la competencia Vanguardia y Género.
Un adolescente llamado Iván es encontrado inconsciente en la selva con un ojo maltrecho por las infecciones y de inmediato lo pierde en una sala quirúrgica en una operación narrada de manera muy cruda desde el punto de vista del paciente. Meshia, una chica de 18 años que además es candidata en un concurso de belleza, se ocupa de su recuperación y logra que el chico se reencuentre luego de dos años con su padre.
Este es apenas el punto de partida de una película serpenteante, mutante, con múltiples subtramas (algunas quitan más de lo que agregan) y una apuesta por un collage que va del color al blanco y negro, del fílmico (súper 8, 16mm) al digital intervenido, de la pantalla panorámica al 4:3, de las tradiciones del pasado a los padeceres del presente, del más puro realismo al fantástico.
Así de imprevisible, contradictoria y cambiante, por momentos fascinante y deslumbrante, en otros caprichosa y pretenciosa, es Punku, film que bebe de numerosas fuentes no solo de la cultura y la mitología peruanas sino también cinéfilas. Algunos encontraron en el ojo perdido por Iván una cita al Luis Buñuel de Un perro andaluz, pero para mi hay más puntos de contacto con el cine de los Miguel Gomes y Apichatpong Weerasethakul. Más allá de parentescos, filiaciones, citas y homenajes, se trata de un valioso tercer paso en la carrera de un cineasta con ínfulas y talento como J. D. Fernández Molero.
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