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Festival de San Sebastián 2025: crítica de “Una película de miedo”, de Sergio Oksman (competencia Zabaltegi Tabakalera)
El brasileño Sergio Oksman inauguró la sección más radical del festival con el estreno mundial de esta valiosa coproducción hipano-portuguesa.
Una película de miedo (España, Portugal/2025). Guion y dirección: Sergio Oksman. Elenco: Daniel Blaufuks, Ana Moreira, Nuno Oksman, Sergio Oksman. Fotografía: Francisco Marise y Jorge Rojas. Edición: Ana Pfaff, Moncho Fernández y Sergio Oksman. Sonido: Nuno Carvalho. Duración: 72 minutos. Estreno mundial en la competencia Zabaltegi Tabakalera (película de apertura).
El cine de terror debería ser un espacio para el desarrollo de la juventud. Es decir, un género para las personas jóvenes, para descubrir el miedo. Así lo cree también Sergio Oksman, que estrenó en San Sebastián la pequeña pero valiosa Una película de miedo. La premisa es la de un viaje: él y su hijo Nuno, en Lisboa, en un hotel abandonado como el de El resplandor. Sobre esto, sobre los pasillos vacíos, las estancias cerradas, la piscina llena de hojarasca y los ratos muertos del verano trata la primera parte del film.
Oksman desea, en cierta manera, que su hijo pueda ver alguna imagen, alguna ficción que cause en él algo de terror; pero el chico no se inmuta. En un momento de Una película de miedo, un documental con mucho de reconstrucción, la cámara se posa en el rostro del joven en una sala de cine; el director dice que esa fue la primera vez que su hijo vio El resplandor, y que él esperaba capturar una revelación, la expresión del pavor, algo similar. Supongo que buscaba un gesto similar al de Ana Torrent en El espíritu de la colmena. Lo que vemos, sin embargo, es a Nuno atento, pero para nada asustado.
Una película de miedo discurre como un impredecible riachuelo que muda de forma. Ahora tiene algo de reconstrucción; ahora recupera un metraje familiar; ahora incluye una imagen de archivo, la de la primera película de ficción hecha en Portugal, sobre Diogo Alves, un asesino en serie del siglo XIX. Hay material rodado para la ocasión. Hay también fragmentos que Oksman filmó anteriormente, como un plano de la cabeza de aquel asesino en serie que se ha conservado en formol y que él filmó con la intención de hacer una película que no llegaría a materializarse. Hay ideas recuperadas de O futebol, del viaje de Oksman a Brasil, del encuentro con su padre.
A partir de la historia de Diogo Alves, Una película de miedo expone también cómo hace más de un siglo se estudiaba si el mal era una cuestión genética. Oksman está intentando comprender algo en torno a la transmisión, de la filiación, de la cinefilia y de la extensión de los vínculos familiares. Quiere que Nuno hable portugués y se pregunta si el chico se parece a él como él se parece a su padre. Es por aquí que la película se embarca en una fascinante deriva, creando meandros y desvíos, constatando que el cine no es siempre un destino sino una búsqueda.
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