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Crítica de “A Land Imagined”, de Yeo Siew Hua, ganadora del Leopardo de Oro - #Locarno71
Consagrado como Mejor Largometraje de la Competencia Internacional, este film noir tiene como trasfondo el submundo de los trabajadores ilegales en Singapur.
Teniendo en cuenta que el presidente del jurado de la 71ª edición de Locarno fue Jia Zhang-ke no sorprende en absoluto que A Land Imagined haya sido la ganadora del Leopardo de Oro. La película podría verse como una combinación entre el cine del aclamado director chino con la estilización, el lirismo y el preciosismo visual de Wong Kar-wai. Y, aunque con esta introducción pueda inferirse que la película es apenas un reciclaje o un ejercicio derivativo, hay que darle crédito a Yeo Siew Hua (In the House of Straw) por la audacia y la experimentación de su propuesta.
A Land Imagined es de esas películas climáticas, por momentos incluso oníricas, surreales y alucinatorias que tanto enfurecen a los críticos que necesitan “explicaciones” y “coherencia” (lean lo que escribió Variety). Si bien aquí el trasfondo es realista (las condiciones inhumanas en las que viven y trabajan miles de inmigrantes que llegan a Singapur desde Malasia, Bangladesh, China o Indonesia) y la estructura inicial es propia de un film noir (el veterano detective Lok que interpreta Peter Yu investiga la desaparición de un trabajador chino), la película gambetea los elementos propios de ese género para coquetear con el thriller psicológico y el drama romántico.
Es que en el corazón del film conoceremos finalmente la historia de Wang Bi Cheng (Liu Xiaoyi), el trabajador en cuestión, que sufre un accidente laboral, acarrea un cada vez más largo insomnio y se pasa todas las noches en un cybercafé lleno de neón manejado para una atractiva joven llamada Mindy (Luna Kwok) con la que amaga mantener una relación afectiva. La película aborda cuestiones como la virtualidad, los videojuegos, el sexo sin amor y las muchedumbres bailando desenfrenadas para generar un efecto casi hipnótico, un poco al estilo de Hou Hsiao-hsien en Millennium Mambo (y algunos toques a-lo-David Lynch).
Filmada casi íntegramente de noche, con un impecable aprovechamiento de locaciones ubicadas en zonas portuarias ganadas al mar (notable aporte del DF japonés Hideho Urata), A Land Imagined nos sumerge en un universo misterioso, desolador (la soledad y la alienación parecen ser la norma) y fascinante a la vez. Es una película que, efectivamente, no da respuestas, pero ofrece preguntas inquietantes. Construye un mundo propio y nos transporta (nos absorbe) a él. No es poco en un cine contemporáneo donde la mayoría de las propuestas parecen predigeridas y son fácilmente reconocibles y asimilables.
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