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Crítica de “El chico de Asakusa” (Netflix): La prehistoria de Takeshi Kitano
Esta atractiva biopic reconstruye la juventud del hoy consagrado actor y director hasta convertirse en Beat Takeshi, uno de los cómicos más populares de la TV japonesa.
El chico de Asakusa (Asakusa Kid, Japón/2021). Dirección: Gekidan Hitori. Elenco: Yûya Yagira, Mugi Kadowaki, Yo Ôizumi y Nobuyuki Tsuchiya. Guion: Gekidan Hitori y Takeshi Kitano. Duración: 122 minutos. Disponible en Netflix.
Mucho antes de consagrarse como director con películas como Escenas frente al mar (1991), Sonatine (1993), Flores de fuego (1997) y El verano de Kikujiro (1999), Takeshi Kitano fue uno de los cómicos más exitosos de la TV japonesa con el seudónimo artístico de Beat Takeshi. De hecho, con Kiyoshi Kaneko conformaron el dúo Two Beat, que consiguió una enorme popularidad dentro del Manzai, versión nipona del stand up basada en el intercambios de diálogos a pura velocidad y -en el caso de ellos dos- con una negrura impactante (en determinado momento admiten que su principal influencia fue Lenny Bruce).
Lo que esta biopic escrita por el propio Kitano junto al aquí también director Gekidan Hitori reconstruye son precisamente los inicios artísticos de Takeshi -o Take, como todos lo conocen- hasta transformarse en Beat y debutar en la televisión. O sea, todo lo que ocurrió antes de convertirse en estrella.
Takeshi (Yûya Yagira) comenzó como ascensorista y limpiando baños en el teatro France-za (de hecho dormía también allí), un tugurio donde se realizaban shows de striptease mechados con sketches cómicos y números musicales. En ese ámbito -manejado con mano dura por el director de la compañía Senzaburo Fukami (el gran Yô Ôizumi)- este joven va aprendiendo a hacer tap, a incursionar en la comedia y múltiples gajes del oficio. Hasta que, en determinado momento, el protagonista “traiciona” al maestro y opta por iniciar su propio camino junto a su compañero Kiyoshi (Nobuyuki Tsuchiya).
En su segundo largometraje después de A Bolt from the Blue (2014), Gekidan Hitori maneja con algunos clichés pero también con sensibilidad y picos de genuina emoción tanto la relación maestro-discípulo como una historia de amor platónico entre Take y Chiharu (Mugi Kadowaki), una cantante frustrada que no tiene más opción que desnudarse cada noche frente a la platea masculina.
La película va y viene en el tiempo, desde la actualidad -en la que aparece brevemente una versión madura del Kitano-, hasta aquellos iniciáticos tiempos a principios de los años '70, en los que el chico de Asakusa del título, inocente, ingenuo y bastante tímido, sacó a relucir toda su irreverencia y desfachatez hasta entonces contenida para convertirse en comediante primero y luego en uno de los actores y directores más brillantes del cine contemporáneo.
Tragicomedia con varios pasajes entrañable, El chico de Asakusa no es precisamente una película revolucionaria, pero funciona dentro de su clasicismo y, para aquellos que amamos desde siempre a Kitano, resulta una excelente oportunidad para conocer de primera mano su (pre)historia.

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