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Cómo es “Parte de una religión”, miniserie con Santiago Gobernori, Julián Doregger, Valeria Lois y Alan Sabbagh (Flow)

Esta tragicomedia dirigida por Lucía Valdemoros describe en apenas tres episodios de 20 minutos cada uno el reencuentro de ocho amigos. Disponible desde este jueves 27 de julio en la plataforma de streaming Flow.

Publicada el 26/07/2023




Entre las buenas propuestas de ficcón nacional de Flow aparece esta verdadera rareza. En principio, porque no es habitual una historia tan breve (una hora neta de relato dividida en tres partes); pero también por los creadores detrás del proyecto: se trata del mismo grupo que en el circuito teatral independiente presentó durante mucho tiempo y con gran éxito la obra Carlos en el centro.

Los guionistas de Parte de una religión (sin relación alguna con el tema y el álbum casi homónimo de Charly García) son Santiago Gobernori y Mariano Rosales, quienes también protagonizan la "mini" miniserie junto a Nicolás García Hume, Alan Sabbagh, Julián Lucero, Valeria Lois, Malena Medici y Julián Doregger bajo la dirección de Lucía Valdemoros (asistenta de Relatos salvajes y Gilda, no me arrepiento de este amor; y co-realizadora de la serie Tarde Baby junto a Malena Pichot).

Ambientada durante unas pocas horas en una casa con jardín, Parte de una religión narra el reencuentro de ochos personajes que se la pasarán charlando, actuando, confesándose y haciendo bromas. Santiago (Gobernori) vive peleándose todo el tiempo con Male (Malena Medici), su esposa desde hace 12 años, pero -como dirán en algún momento- “en la tensión hay una dinámica”. A ellos les han prestado el lugar y allí recibirán en principio a Julián (Julián Doregger), hermano de Santiago y un cura afincado en Catamarca. Ellos acaban de perder a su padre, pero han decidido no organizar un velorio ni un funeral y de alguna manera este asado sirve para reunir a unos cuantos amigos. Así es como irán llegando Alan (Alan Sabagh) y Nico (Nicolás García Hume), dos actores de teatro que se la pasan haciendo monólogos e imitaciones; Lucho (Julián Lucero) y Vale (Valeria Lois), dos medio hermanos que mantienen una relación íntima; y finalmente Mariano (Mariano Rosales), quien trae un delivery que nadie pidió y termina sumándose a la reunión.

Santiago es un típico negador, un tipo inseguro que es objeto de todo tipo de burlas, pero Parte de una religión gambetea la tentación de caer en el sadismo y el cinismo para optar por un tono ligero que pendula entre lo sensible y lo absurdo, incluso cuando tiene que abordar cuestiones como la muerte, la violencia doméstica o ciertas situaciones algo perversas.

Valdemoros logra imprimirle fluidez y ligereza a una narración coral con temas profundos tratados de forma trivial (y viceversa) que podría haber caído en cierto estatismo teatral, pero son sobre todo los intérpretes quienes se lucen con una experiencia lúdica, diáfana y muy simpática.

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