Festivales
Crítica de “Ma vie ma gueule” (“This Life of Mine”), película de Sophie Fillières con Agnès Jaoui (Quincena de Cineastas - Film de apertura) - #Cannes2024
El estreno mundial de la película póstuma de la creadora de Grande petite (1994), Aïe (2000), Gentille (2005), Un chat un chat (2009), Arrête ou je continue (2014) y La Belle et la Belle (2018) resultó un merecido homenaje a la directora fallecida en julio de 2023.
Ma vie ma gueule (This Life of Mine, Francia/2024). Guion y dirección: Sophie Fillières. Elenco: Agnès Jaoui, Angélina Woreth, Édouard Sulpice, Philippe Katerine, Valérie Donzelli, Laurent Capelluto, Emmanuel Salinger y Maxence Tual. Fotografía: Emmanuelle Collinot. Edición: François Quiqueré. Duración: 99 minutos. En la sección Quincena de Cineastas (película de apertura).
A pesar de tener unos cuantos pasajes de humor negro, incisivo, logrado, autoparódico, Ma vie ma gueule es en varios sentidos una película dolorosa: por lo que muestra en pantalla (la profunda y generalizada crisis de una mujer al cumplir 55 años) y por lo que ocurrió fuera de ella que, si bien es harina de otro costal, afectó de forma inevitable a su producción y postproducción. Ya durante el rodaje Fillières se enfermó (o empeoró de sus dolencias) y, apenas concluyó la filmación, fue internada: nunca más salió del hospital y murió el 31 de julio de 2023, con tan solo 58 años. Sus colaboradores más cercanos y sus hijos Agathe y Adam Bonitzer (Sophie estuvo casada con Pascale Bonitzer) finalizaron la edición a partir de las indicaciones que ella les dejó.
Agnès Jaoui (nacida el 19 de octubre de 1964, apenas dos semanas antes que Fillières) se convierte con una conmovedora generosidad en la alter ego perfecta de la guionista y directora. Su Barberie Bichette (varios la llaman, a su pesar, Barbie) es una mujer que supo ser una profesional reconocida, una esposa entusiasta, una madre dedicada, una amante intensa y hoy ve cómo todas esas (falsas) seguridades se han desvanecido. Las arrugas e imperfecciones invaden su cuerpo, los hijos no le prestan demasiada atención, no hay familiares ni amigas capaces de sostenerla, ya no es tan atractiva para los hombres (y ella tampoco tiene demasiados deseos cuando alguno se le acerca), la sanidad mental empieza a resquebrajarse y hasta terminará internada por un tiempo.
Barberie Bichette es un personaje tan queribe por momentos como irritante en otros. Lejos de la demagogia o la conmiseración, la dupla Fillières-Jaoui construye a esa antiheroína desencantada y neurótica sin lugares comunes, mostrando incluso las capas o las zonas más frágiles y patéticas sin eufemismos, sin maquillaje (literal y figurado), con una visceralidad y honestidad tan brutal que por momentos incomoda (ella tiene raptos de angustia y de miedo, arranques de violencia y cierta innegable oscuridad interior).
La película -quizás por su estructura original o oor los citados avatares de su armado final- luce por momentos un poco desarticulada, pero incluso en los momentos menos inspirados o fluidos jamás pierde de vista la empatía y la sensibilidad. Un retrato íntimo, introspectivo, casi confesional, que termina siendo una suerte de tributo y legado por parte de una artista que, como Sophie Fillières, se extrañará mucho.

Sumate a la comunidad OtrosCines/Club
Las suscripciones son la mejor manera para que las lectoras y los lectores apoyen directamente a los emprendimientos periodísticos independientes y ayuden a sostener un producto de calidad que mantiene el acceso a todos sus contenidos de forma gratuita. Además, se accede a una amplia oferta de beneficios y contenidos exclusivos.
MÁS INFORMACIÓN
SOBRE BENEFICIOS
Y SUSCRIPCIONES
COMENTARIOS
-
SIN COMENTARIOS
DEJÁ TU COMENTARIO

FESTIVALES ANTERIORES
Exactamente un cuarto de siglo después, el director de Los muertos, Liverpool, Jauja y Eureka se reencuentra con el protagonista de su ópera prima, La libertad (2001), también estrenada en Cannes, para una secuela con más ficción y al mismo tiempo una mirada más política.
El prolífico director de películas como 8 citas (2008), Estocolmo (2013), Que Dios nos perdone (2016), El reino (2018), Madre (2019), As bestas (2022) y series como Impares (2008), La pecera de Eva (2010-2011), Frágiles (2012-2013), Antidisturbios (2020) y Los años nuevos (2024) se presentó por primera vez en la sección principal de Cannes con un drama que aborda una traumática relación padre-hija y está ambientado en el mundo del cine.
Tras su multipremiada ópera prima Tengo sueños eléctricos (2022), esta directora costarricense continúa indagando en la intimidad de las relaciones familiares con el énfasis en las femeninas.
El director de Happy Hour (2015), Asako I & II (2018), Drive My Car (2021), La rueda de la fortuna y la fantasía (2021) y El mal no existe (2023) estrenó entre Francia y Japón una historia sobre la amistad, el compromiso con la salud, el cuidado a los ancianos, el poder del arte y la forma de (intentar) lidiar con la muerte.
