Críticas
Cine argentino en salas
Crítica de “Culpa cero”, película de y con Valeria Bertuccelli
Protagonista de películas independientes como Silvia Prieto y Los guantes mágicos, ambas de Martín Rejtman; y de éxitos comerciales como Un novio para mi mujer y Me casé con un boludo, ambas junto a Adrián Suar, Bertuccelli incursionó por primera vez detrás de cámara hace 6 años con La reina del miedo y ahora reincide con un drama asordinado (o una comedia deforme) tan provocadora como perturbadora en la que también actúa junto a Cecilia Roth y Justina Bustos.
Culpa cero (Argentina/2024). Dirección: Valeria Bertuccelli y Mora Elizalde. Elenco: Valeria Bertuccelli, Cecilia Roth, Justina Bustos, Gaia Garibaldi, Martín Garabal, Fabiana Cantilo, Mara Bestelli, Mey Scapola y Fabián Arenillas. Guion: Valeria Bertuccelli, Malena Pichot y Mora Elizalde. Fotografía: Julián Apezteguia. Música: Gabriel Fernández Capello (Vicentico). Dirección de arte: Germán Naglieri. Sonido: Guido Berenblum. Edición: Luz López Mañé. Distribuidora: Star Distribution. Duración: 106 minutos.
En la primera escena Capalbo (Fabián Arenillas), el conductor de un programa televisivo que entrevista a la escritora Berta Muller (Valeria Bertuccelli), la define como “la autora más vendida de América Latina, un ejemplo de vida, filósofa y gurú”. Con tres libros convertidos en best sellers, la protagonista asegura que la clave del éxito es “la verdad en la mirada”.
Pero, a los pocos minutos de Culpa cero, alguien denunciará que en verdad esa “gurú” no solo ha plagiado en su libro La virtud de la confusión frases célebres de Séneca, Buda o Gandhi sino que además nos enteraremos que en verdad no ha escrito ni un párrafo de sus novelas, ya que su asistenta Marta (Justina Bustos) ha oficiado durante toda su carrera como ghost writer. La noticia se viraliza a velocidad de la luz en redes sociales y en programas de chimentos y, así, ella sufre un backlash de miles de haters que la lleva a una progresiva y creciente cancelación.
Al igual que en su ópera prima La reina del miedo, Bertuccelli en su triple rol de codirectora (con Mora Elizalde), coguionista (con Elizalde y Malena Pichot) y protagonista propone atmósferas inquietantes, personajes contradictorios y una aversión a la complacencia demagógica.
De hecho, su Berta Muller es una mujer neurótica, torpe y manipuladora, con ciertos rasgos psicopáticos y arranques violentos, impulsiva (puede gastarse 5.000 dólares en comprar un surtidor de combustible en una tienda vintage) y con una dimensión conspiranoica, mitómana y negadora que la lleva a culpar y agredir sin que jamás le funcione la neurona intermedia a Marta, al ejecutivo de la editorial (el Ramiro de Martín Garabal) y hasta a quienes están cerca de su hija Olivia (Gaia Garibaldi), con quien mantiene una relación bastante tirante y extraña (su principal obsesión es que la niña no abuse del celular ni los videojuegos).
Película de y sobre mujeres (otra de las protagonistas es la Caro de Cecilia Roth que está siempre cerca de Berta y en la segunda parte aparecen personajes secundarios como la Sandra de Mara Bestelli y hasta una participación especial de Fabiana Cantilo), aborda sin prejuicios, lugares comunes ni resoluciones tranquilizadoras cuestiones como las relaciones tóxicas, la maternidad, la contracara del éxito, los abusos de poder (es interesante el recorrido que va haciendo la en principio sumisa Marta), el resentimiento, la hipocresía, el cinismo y doble moral, el odio en redes y, claro, el tema de la culpa a la que se alude desde el título.
Culpa cero es una tragicomedia que en primera instancia genera una sensación de incomodidad y hasta incluso algo de irritación, pero cuando uno se desprende y se despega de esa reacción inicial, cuando se adopta una distancia crítica, cuando se analizan sus múltiples facetas, dimensiones e implicancias, se llegan a apreciar en varias de sus zonas una inteligencia y una falta de condescendencia que, entre tanto cine predigerido y de fórmula, se termina agradeciendo.

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