Críticas
Anna Karenina, de Joe Wright
Cine como en el teatro
El director de Orgullo y prejuicio y Expiación: Deseo y pecado opta esta vez por el artificio y el distanciamiento, pero al mismo tiempo ofrece un relato virtuoso digno de admiración.
Anna Karenina (Gran Bretaña/2012). Dirección: Joe Wright. Guión: Tom Stoppard, basado en la novela de León Tolstoi. Fotografía: Seamus McGarvey. Música: Dario Marianelli. Edición: Melanie Oliver. Diseño de producción: Sarah Greenwood. Elenco: Keira Knightley, Jude Law, Aaron Taylor-Johnson, Kelly Macdonald, Olivia Williams, Emily Watson. Distribuidora: United International Pictures. Duración: 129 minutos. Salas: 18.
El londinense Joe Wright se ha especializado en dirigir películas basadas en ambiciosas novelas históricas. Luego de Orgullo y prejuicio (Jane Austen) y Expiación: Deseo y pecado (Ian McEwan), ahora es el turno del monumental drama romántico Anna Karenina, de León Tolstoi.
Si en las dos transposiciones anteriores había adoptado (con muy buenos resultados) una narración bastante clásica, aquí -a partir de un guión del cotizado Tom Stoppard- opta por una puesta en escena decididamente arriesgada. La audacia se agradece siempre -y sobre todo cuando hay talento detrás (y Wright lo tiene)-, pero esta vez el resultado de esas búsquedas experimentales es parcialmente logrado.
¿Cómo es la propuesta de Wright? En principio, alejada por completa del clasicismo de sus trabajos previos -y de buena parte de los acercamientos tradicionales a los grandes autores- ya que combina decorados teatrales (los actores incluso aparecen de vez en cuando sobre el escenario y el espectador queda ubicado como parte de la platea de la sala) con virtuosos planos-secuencia ligados al más puro y refinado lenguaje cinematográfico.
El resultado es por momentos deslumbrante, pero casi siempre desconcertante. Es que la apuesta por el artificio y cierto regodeo esteticista de un Wright que parece querer demostrar en cada plano toda su categoría de cineasta conspiran contra la potencia dramática, la empatía hacia una gran historia de amor con una heroína trágica con las implicancias emocionales de Anna Karenina. El efecto, por lo tanto, es de distanciamiento, y uno se queda admirando las coreografías, la fotografía o el vestuario (que le valió a la producción un premio Oscar) antes que “sintiendo” la película, algo similar a lo que suele ocurrir con otro brillante prestidigitador -pero que suele apostar por una veta más pop- como el Baz Luhrmann de Moulin Rouge! y Romeo + Julieta.
Esa intensidad que en varios pasajes se extraña por las decisiones del director se ve compensada en buena medida por Keira Knightley, una actriz que demuestra estar a la medida de un personaje de las dimensiones de Anna Karenina. La expresividad de su mirada le alcanza para exponer toda la carga de amor y angustia, de deseo y frustración, de una mujer apasionada que va en contra de los mandatos y prejuicios de la aristocracia rusa de finales del siglo XIX. Una pasión extrema y una riqueza interpretativa que el director no supo, no quiso o no pudo aprovechar en sus múltiples posibilidades.
(Esta crítica fue publicada en el diario La Nación del 14/3/2013)
Trailer del film:
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<p>La película me decepcionó mucho. Es artificial, pretenciosa y aburrida. Creo que se necesita mucho talento y sencillez para adaptar semejante historia. Una gran novela. No debe ser fácil, seguramente. Tolstoi se revuelve en su tumba.</p>
<p>La pelicula me gustó bastante, pero cada vez que aparecía el protagonista masculino no podía dejar de pensar en Gene Wilder en El Joven Frankenstein, ¿no les pasó a Uds?, me parece que ahi estaba la contra de la peli, en el actor que lo interpreta. Por lo demás bien lograda la idea de las bambalinas, repararon que al principio uno de los personajes (hermano de Anna) se golpea al pasar detrás del escenario para ir al otro decorado</p>
<p>Totalmente, un \"ballet con palabras\", es lo que pensaba mientras la veía, parece ballet.</p> <p>Visualmente muy bella, original desde la puesta, no funciona en su totalidad pero es algo diferente para ver.</p> <p>Me sorprendió gratamente Keira K. una actriz que considero bastante mala, y que, a esta altura, debería actuar siempre bajo las órdenes de Joe Wright, ya que es el único que le puede sacar actuaciones decentes, realmente está muy bien.</p>
<p>Joe Wright con Anna Karenina vuelve a incursionar en un genero tan espinoso como el melodrama (ya lo habia hecho, y muy bien, con Expiacion y Orgullo y Prejuicio) - Aqui redobla la apuesta, y combina el cine con el teatro, originando un estilo artificioso muy eficaz, y ademas vuelve a deslumbrarnos con esos planos secuencias que a esta altura de su cine son una \"marca de fabrica\" - Sabe utilizar como nadie el estilo de su actriz fetiche (Keira Knightley, una version siglo XXI de Audrey Hepburn), y muestra su habitual virtuosismo visual - Lei en algun lado que el director quiso hacer \"un ballet con palabras\", y por cierto lo logró.</p>