Festivales
6 críticas de la sección Forum
La muestra más audaz y radical de la Berlinale siempre tiene reservadas unas cuantas sorpresas para los cinéfilos más exigentes.
-Al doilea joc / The Second Game (Rumania, 97’), de Corneliu Porumboiu ★★★★✩
El extraordinario director de Bucarest 12:08 (2006), Policía, adjetivo (2009) y Cuando cae la noche sobre Bucarest o Metabolismo (2013) trajo al Forum una verdadera rareza: el 3 de diciembre de 1988 -un año antes de la caída de la dictadura de Ceausescu- se disputó el clásico entre el Steaua y el Dinamo, los dos equipos más importantes de Rumania (uno manejado por la policía secreta y el otro, por el ejército). El árbitro del partido -jugado ante una tremenda nevada que hacía casi imposible el juego- fue nada menos que Adrian Porumboiu, padre del director. Ambos se juntan a ver esas imágenes y las van comentando, como si fuera un extra de un DVD. La charla es hilarante y futbolera, y hasta en la televisación (se mostraba al público ante cada pequeña escaramuza porque había órdenes de no exponer los incidentes en el campo de juego) se percibe el grado de censura en que se vivía. “Dirigiste muy bien”, le dice el padre al hijo luego del 0 a 0. Y ambos se ríen: “Parece una de mis películas, ¿no? Es largo y no pasa nada”.
-Que ta joie demeure / Joy of Man's Desiring (Canadá, 70’), de Denis Côté ★★★★✩
Este notable y prolífico director canadiense se ha convertido en un favorito de la Berlinale con sendas participaciones en los últimos tres años (Bestiaire en 2012, Vic + Flo ont vu un ours en 2013 y ahora con este documental). Côté -dueño de un ojo y una sensibilidad muy particulares- filma el trabajo cotidiano en industrias metalmecánicas, en fábricas de colchones, en grandes lavanderías (en total muestra una docena de instalaciones), pero evita caer en el típico registro sobre la deshumanización o la explotación de los operarios para ofrecer, en principio, una suerte de sinfonía del movimiento y, por otro, acercarse a esos empleados (en su mayoría inmigrantes africanos, asiáticos o de Europa del Este) que, en sus pausas para comer, fumar o descansar, cuentan algunas anécdotas de sus vidas. El resultado final (hay un notable trabajo de encuadre, edición y sonido) es subyugante.
-Ship bun / 10 Minutes (Corea del Sur, 93’), de Lee Yong-seung ★★★★✩
Este pequeño gran film no sólo es una ópera prima sino que se trata además de un film de graduación de una escuela de cine. Lee Yong-seung se mete de lleno con la dinámica cotidiana (atroz, patética, llena de competencia desleal y abusos de poder) de una oficina de relaciones públicas. Ho-chan es un empleado part-time que, además, estudia y debe sostener la precaria economía familiar. Cuando le aseguran que va a conseguir un cargo full-time, decide abandonar la universidad, pero pronto se encuentra con que designan en su lugar a una bella muchacha con más seducción que talento. El director jamás cae en la obviedad ni el subrayado. Con mínimos recursos (la austeridad es la marca de fábrica del film) y una cámara siempre atenta registra cada instante de humillación y degradación que sufre el protagonista, así como las agachadas de cada uno de sus compañeros. Una mirada despiadada e inteligente a la vez a la contracara del boom financiero y a las miserias de la sociedad coreana.
-Kumiko, the Treasure Hunter (Estados Unidos, 105’), de David Zellner ★★★½
Los hermanos Zellner (David suele trabajar con Nathan) son dos prolíficos exponentes del ala más auténticamente indie del cine norteamericano y favoritos del Forum (el año pasado presentaron Kid-Thing). En este caso, con producción de Alexander Payne (la película tiene algo de sus road-movies excéntricas y agridulces) narran la historia de Kumiko (Rinko Kikuchi, vista en Babel y Titanes del Pacífico), una tímida y bastante inestable muchacha japonesa que deja todo en Tokio para viajar a Minesotta en busca de lo que cree es un tesoro (la maleta cargada de dinero que entierran en la nieve en Fargo, de los hermanos Coen). Alucinatoria y climática, absurda y sensible a la vez, la nueva propuesta de los creadores de Goliath narra el vagabundeo de la antiheroína nipona -que apenas balbucea algunas palabras en inglés- por los helados paisajes invernales en su camino hacia North Dakota. Los queribles (y algo patéticos) personajes con que se va topando (incluido un policía bienintencionado que interpreta el propio David) acentúan el contraste con esta chica perdida en el otro extremo del planeta, pero firme en su decisión de llegar hasta el final. Como sea.
-L'enlèvement de Michel Houellebecq / The Kidnapping of Michel Houellebecq (Francia, 92'), de Guillaume Nicloux ★★½
El director de La piste aux étoiles, Les enfants volants, Faut pas rire du bonheur, Le poulpe, Une affaire privée y La Religieuse -entre varias otras- describe en plan tragicómico la cotidianeidad del controvertido, excéntrico y exitoso escritor francés hasta que, en septiembre de 2011, es secuestrado por tres patéticos perdedores, con quienes iniciará durante su cautiverio una extraña relación (sobre todo con un físicoculturista y luchador que lo introduce en los pormenores de la actividad) ¿Qué buscan en verdad los captores? La cosa empieza de forma bastante simpática (con el propio Houellebecq jugando a la autoparodia), pero con el correr se torna cada vez menos fascinante y más autocomplaciente.
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<p>¿No es Buena la de Houellebecq?, tenía grandes expectativas de la union entre Nicloux y él. Esero igual la traigan al BAFICI. Mucho del Forum suele venir unas semanas depsués al BAFICI, por suerte</p>