Críticas
Dallas Buyers Club: El club de los desahuciados, de Jean-Marc Vallée
Cuando los opuestos se atraen
El director de Mis gloriosos hermanos (C.R.A.Z.Y.) reconstruye la historia de Ron Woodroof, un electricista y estafador alcohólico, drogadicto, violento, machista y homofóbico que -en la conservadora Texas de 1985- es diagnosticado de SIDA y, mientras elude una muerte que parece inminente, pone en jaque al gobierno de EE.UU. y a las corporaciones farmacéuticas traficando desde México cócteles experimentales por entonces prohibidos. El film, que elude el miserabilismo, la compasión culpógena y los lugares comunes de la corrección política, alcanza su pico máximo en la extraordinaria interpretación de Matthew McConaughey, "el" actor del momento.
Dallas Buyers Club: El club de los desahuciados (Dallas Buyers Club, Estados Unidos/2013). Dirección: Jean-Marc Vallée. Con Matthew McConaughey, Jennifer Garner, Jared Leto, Denis O'Hare, Steve Zahn, Michael O'Neill, Dallas Roberts y Griffin Dunne. Guión: Craig Borten, Melisa Wallack. Fotografía: Yves Bélanger. Edición: Martin Pensa y Jean-Marc Vallée. Diseño de producción: John Paino. Distribuidora: UIP. Duración: 117 minutos.
A veinte años de Filadelfia, discreto film de Jonathan Demme con Tom Hanks y Denzel Washington que -sin embargo- generó en su momento un gran revuelo y fue muy importante para visibilizar el tema del SIDA en el cine de Hollywood, Dallas Buyers Club recupera aquella problemática con mejores recursos y resultados.
El canadiense Jean-Marc Vallée -el mismo de Mis gloriosos hermanos (C.R.A.Z.Y.)- reconstruye la historia de Ron Woodroof, un electricista y estafador que en 1985 es diagnosticado con el virus y al que los doctores le dan apenas 30 días de vida. Lo interesante de Dallas Buyers Club es que -al menos en buena parte de sus casi dos horas- evita tanto los lugares comunes de la corrección política como el golpe bajo a puro sentimentalismo.
Es que el Ron que compone Matthew McConaughey (“él” actor del momento gracias a este trabajo y al de la serie True Detective) es todo lo contrario a lo que la corrección política propondría como ideal para un activista que lucha por los derechos sociales de una minoría. Homofóbico, machista, violento, borracho, drogadicto, este auténtico cowboy redneck pasó de frecuentar los rodeos y el sexo con prostitutas a liderar una causa que puso en jaque al gobierno estadounidense (más puntualmente a la Food and Drug Administration) y a las corporaciones farmacéuticas que se enriquecieron con los costosos tratamientos contra el HIV con medicamentos que no sólo no generaban las mejoras prometidas sino que empeoraban de forma arrasadora la salud de los pacientes.
Estamos en la hiperconservadora Texas de 1985 y el esquelético Ron (McConaughey adelgazó 18 kilos para el papel) gambetea varias veces la muerte inminente para empezar a traficar desde México cócteles prohibidos por entonces en los Estados Unidos elaborados por un médico anarco (excelente Griffin Dune). Su actividad -que luego deviene en el “club de los desahuciados” a los que alude el subtítulo local- empieza a generar un interés masivo dentro de la comunidad gay y un creciente malestar por parte de las autoridades, que lanzan una fuerte ofensiva contra la iniciativa.
La película funciona por la convicción (la cámara en mano, la urgencia, la crudeza) con que Vallée construye el relato, que evita tanto el miserabilismo como la compasión culpógena para incluso incursionar en pasajes de comedia lograda, y por la contundente, conmovedora actuación de McConaughey. Para mi gusto, el film no fluye en los mismos términos con el personaje del transexual que encarna Jared Leto (una de esas actuaciones que tienen todos los elementos servidos en bandeja para ganar el Oscar) ni con el asordinado romance con la médica que interpreta Jennifer Garner (que sirve, sí, para exponer las contradicciones entre lo burocrático/institucional de lo hospitalario y lo humano/experimental de la propuesta de Ron y sus seguidores), pero aun cuando sobre el final debamos soportar algunos diálogos demasiado “escritos” y un poco aleccionadores Dallas Buyers Club no deja de ser un film intenso, provocativo y en muchos aspectos fascinante. Para ver y, claro, para discutir.
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<p>Para mi salvo por la interpretación de Mathew McConaughey, que está bárbaro, la película me pareció buena, a secas, hasta ahí. Se me hizo larga por momentos y hasta un poco reiterativa.</p>
<p>Coincido con Diego que esta película es superior a Filadelfia pero no estoy de acuerdo en que hay tanta incorrección política.</p> <p>Para mí sucede lo contrario, hay mucha corrección y eso limita el crecimiento de la película.</p> <p>Lo mejor del film es la denuncia de la estafa del AZT como tratamiento para enfermos de SIDA que fue avalada por el gobierno de Ronald Reagan, además del contrapunto entre el personaje de Ron (meritorio trabajo de McConaughey) y Rayon (consagratoria actuación de Jared Leto).</p> <p>De conjunto me parece una película de 7 puntos.</p>
<p>Coincido plenamente. Ya vista en mi casa (a través del piraterismo viral), me encantaría verla de nuevo en el cine. Un peliculón... de esas que no solo te proponen el mensaje más liso cuando plantea la problemática del Sida... también lo hace a otro nivel, desnudando la industria farmacéutica como pocas veces se vió en el cine actual. Meterse con ese tema es complicado.... muy complicado... La aplaudí, la lloré, me emocioné.</p> <p>Para mí McConaughey debería ganar el Oscar y la peli también. Pero todos sabemos que no sucederá.</p>
<p>Tremendo como se destapo McConaughey, the wolf, true detective, esta pelicula que se va totalmente de tema... bien por él, ojala gane el Oscar.</p> <p>Yo creo que aca te das cuenta la calidad de actor, un tipo que te hace desde un papel de comedia romantica recontra boluda, hasta un papel de texano homofobico sidoso.</p>
<p>No deja de asombrar el vuelco que ha dado (y seguirá dando) McConaughey en los últimos años, trabajando en gran cantidad de proyectos de alto contenido artístico. Podrán gustar o no, pero nadie puede negar que cintas como Killer Joe, Mud, Interstellar, DBC, Bernie y otras apuntan a ser grandes películas. Y ahora ganará un oscar... Bien por el texano.</p>
<p>ATENCIÓN: ESTE COMENTARIO CONTIENE SPOILERS<br /><br />Bueno, Diego, pocas veces no coincido con vos y esta es una de ellas. No es que DBC me parezca mala. Es que tuve bastantes problemas con la construcción del personaje de Ron. Para ser el típico redneck texano, limitado y homofóbico que nos presenta el film claramente al ppio, resulta que descubrimos que tiene más corazón (en la escena del super que para mi gusto SI cae en la corrección política pueril y facilista) y un enorme cerebro para movilizar todos los recursos que consigue para su supervivencia (y la del resto de los \"desahuciados\") O son problemas en las transiciones en el arco del protagonista, o es la edición del film entre esquizofrénica y demasiado episódica, o soy definitivamente yo que no terminé de convencerme de esos cambios sutiles. Porque Ron sí cambia. Quizás no con la obviedad ni la sensiblería barata de otros films; pero no encuentro que su relación con Rayon NO haya sido significativa. Sólo que a mi me costó creerme del todo estos cambios, y hablo en términos cinematográficos, por lo que ya dije.</p> <p>Nada que objetar de los actores. Hasta Leto me sorprendió (para bien) más que a vos. Pero no dejo de sentir malestar por todos los premios que se está llevando, cuando pienso en otro transexual que fue ignorado olímpicamente en su momento, y que está mucho mejor. Hablo del gran Terence Stamp (como Bernardette) en \"Las aventuras de Priscilla\". Por supuesto, una comedia light y autoconciente de ser una fantasìa queer jamás podrá competir con una historia \"real\" de otro transexual con HIV. Pero acaso, no tienen ambos la misma dignidad Esa es la hipocresía hollywoodense. Para Stamp no hubo nada ese año. Y, por supuesto, a Ron dudo que le agradara alguien como Bernardette. Se que no tiene nada que ver con la peli, pero necesitaba decirlo. Como decía la filósofa argentina: lo dejo a tu criterio.</p>