Críticas
Estreno en cines
Crítica de “Beso de tres” (“The Threesome”), película de Chad Hartigan con Zoey Deutch, Jonah Hauer-King y Ruby Cruz
El nuevo largometraje del director de Luke and Brie Are on a First Date (2008), This is Martin Bonner (2013), Morris From America (2016) y Little Fish (2020) es una muy ágil y simpática comedia romántica que envuelve ciertos conflictos más propios de un melodrama algo excesivo y recargado.
Beso de tres (The Threesome, Estados Unidos/2025). Dirección: Chad Hartigan. Elenco: Zoey Deutch, Jonah Hauer-King, Ruby Cruz, Jaboukie Young-White y Josh Segarra. Guion: Ethan Ogilby. Música: Keegan DeWitt. Fotografía: Sing Howe Yam. Edición: Autumn Dea. Distribuidora: BF Paris. Duración: 112 minutos. Apta para mayores de 13 años.
Como en tantas comedias románticas, Beso de tres comienza con una boda, aunque los protagonistas no son quienes se casan sino que tienen una participación más bien secundaria durante la fiesta. Sin embargo, tras una sucesión de juegos de seducción, celos y provocaciones cruzadas, Connor Blake (Jonah Hauer-King), Olivia Capitano (Zoey Deutch) y Jenny Brooks (Ruby Cruz) terminarán compartiendo una noche de lujuria el el departamento de él (el título original "El trío" es bastante más concreto que el aquí pasteurizado Beso de tres). Y no solo eso, al parecer Connor es todo un semental, ya que al poco tiempo ambas descubrirán que están embarazadas.
Lo que sigue según el guion escrito por el al parecer debutante en estas lides Ethan Ogilby es un impecable engranaje propio de la comedia de enredos con buenas dosis de humor físico y verbal en el que se luce el trío protagónico. La fluidez y gracia con que Chad Hartigan construye el relato tiene, sin embargo, algunos traspiés cuando debe ahondar en las contradicciones íntimas de Jenny y sobre todo de Olivia, quien ya había mantenido algo parecido a una relación sentimental con Connor en épocas pretéritas.
La cuestión se vuelve más compleja (y no siempre bien resuelta) cuando Olivia debe afrontar la posibilidad de practicarse un aborto. En ese sentido, la película se torna por momentos bastante mojigata y conservadora cuando precisamente pretendía abordar las relaciones contemporáneas desde una perspectiva que se autopercibe como moderna y desprejuiciada a partir del ménage à trois inicial.
Más allá de esas limitaciones, concesiones y excesos melodramáticos, Beso de tres resulta en buena parte de sus casi dos horas un film simpático y encantador, digno heredero de las comedias sexuales ochentosas, de las screwball comedies de los años '30 y '40 y de las mejores sitcoms de los '90, en el que Deutch surge como la intérprete más dúctil dentro de un impecable elenco que incluye algunos divertidos y entrañables personajes secundarios. Una de esas propuestas que no cambiarán el curso de la historia del séptimo arte, pero que al mismo tiempo ratifican ese know how dentro de un género en el el cine estadounidense marcó -y sigue marcando- tendencia.
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