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Crítica de “Más que rivales” (“Heated Rivalry”), serie de Jacob Tierney con Hudson Williams y Connor Storrie (HBO Max)
-Esta producción canadiense, que narra una historia de amor gay en el contexto del hockey profesional, se convirtió en un fenómeno de enorme popularidad en la plataforma de ese origen Crave, en medios y en redes para ahora desembarcar en HBO Max.
-La temporada 2 ya está confirmada y en desarrollo.
Más que rivales (Heated Rivalry, Canadá/2025). Guion, dirección y showrunner: Jacob Tierney. Elenco: Hudson Williams, Connor Storrie, François Arnaud, Robbie G.K., Christina Chang, Dylan Walsh, Sophie Nélisse y Ksenia Daniela Kharlamova. Duración: 6 episodios de entre 43 y 55 minutos cada uno. Los tres primeros episodios ya están disponibles en HBO Max y los tres restantes llegarán el viernes 13 de febrero. En España se puede ver en Movistar Plus+.
Game Changers es una popular saga literaria que la autora canadiense Rachel Reid comenzó a publicar en 2018 y que este año tendrá la publicación de su... ¡séptima! entrega. Heated Rivalry, que en español se conoció como Rivalidad acalorada, es la segunda de esas novelas y la base principal para esta serie (la más vista en la historia de Crave) que aquí fue rebautizada como Más que rivales para su lanzamiento en HBO Max.
El también canadiense Jacob Tierney (creador de otra elogiada serie de Crave como Letterkenny) es el showrunner, escritor y director de los 6 episodios de esta primera temporada que tiene como protagonistas a dos jóvenes fornidos y carilindos como el canadiense Shane Hollander (Hudson Williams) y el ruso Ilya Rozanov (Connor Storrie), quienes son las máximas estrellas de sus selecciones y de la National League Hockey (el primero juega para Boston y el segundo, para Montreal).
Mientras la cobertura mediática, la promoción de la liga y el marketing de muchas corporaciones multinacionales se sustenta en la rivalidad entre ambos, ellos mantienen una relación amorosa que mantienen en secreto. Cada episodio tiene al menos un largo y fogoso encuentro en alguna suite de un hotel de lujo entre Shane e Ilya que Tierney filma con profusión de desnudos, estética publicitaria y aires de softcore que parecen un remedo, un reciclaje y por momentos hasta una parodia de comerciales y películas de las décadas de 1980 y 1990.
Los primeros tres episodios no son precisamente los mejores, pero la segunda mitad de la temporada (que estará disponible en HBO Max una semana después del estreno) mejora cuando se le cede parte del protagonismo a un tercer jugador homosexual llamado Scott Hunter (François Arnaud), quien toma ciertas decisiones y da ciertos pasos que Shane e Ilya no se animan a imitar.
Las contradicciones y tensiones entre un deporte violento y machista como el hockey sobre hielo, con sus contratos multimillonarios, presiones familiares y estereotipos construidos durante décadas, se oponen a la atracción mutua que va creciendo entre estos dos auténticos Adonis. La serie, ambientada entre 2008 y 2018, carece de sutileza y profundidad, pero no son esas las características distintivas que busca. Su magnetismo, su encanto, pasa por otros lados y han sido muy bien explotados como para convertir a Más que rivales en un inesperado objeto de conversación en redes sociales y consumo tanto en librerías primero como en streaming ahora. Queda claro que entre Shane e Ilya habrá muchos más encuentros cercanos de todo tipo.
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