Críticas
Estreno en cines
Crítica de Thunderbolts*, película de Jake Scheier con Florence Pugh y Sebastian Stan (Marvel)
El director de películas como Un amigo para Frank (2012) y Ciudades de papel (2015) y de decenas de episodios de series y de videoclips musicales tiene el desafío de dar el puntapié inicial a una nueva franquicia capaz de emular (y en un futuro suplir) a los Avengers.
Thunderbolts* (Estados Unidos/2025). Dirección: Jake Scheier. Elenco: Florence Pugh, Sebastian Stan, Wyatt Russell, Olga Kurylenko, Lewis Pullman, Geraldine Viswanathan, Chris Bauer, Wendell Pierce, David Harbour, Hannah John-Kamen y Julia Louis-Dreyfus. Guion: Eric Pearson y Joanna Calo. Fotografía: Andrew Droz Palermo. Edición: Angela M. Catanzaro y Harry Yoon. Música: Son Lux. Distribuidora: Disney (Marvel). Duración: 126 minutos. Apta para mayores de 13 años.
Thunderbolts* es quizás la principal apuesta de Marvel y Disney desde que se inició el MCU. No tanto por la inversión (costó más de 180 millones de dólares y demandó otro tanto para su lanzamiento) sino porque en estos personajes está puesta la esperanza de iniciar una nueva fase. Es cierto que se vienen más películas de los Avengers, de Blade y de Los 4 Fantásticos pero ambos estudios necesitan con desesperación revitalizar y ampliar la oferta.
La sensación que deja Thunderbolts* es que ese objetivo se ha cumplido a medias. Como toda película de presentación de personajes y de su universo nos encontramos con antihéroes y antiheroínas, seres traumados y torturados, mercenarios que incluso sin buscarlo, sin proponérselo, casi sin desearlo, se convierten en salvadores de una Nueva York que -otra vez- corre serios riesgos de destrucción (y en parte eso ocurre).
Está claro que, de los nuevos protagonistas, el foco está puesto en el lucimiento de la Yelena Belova de Florence Pugh. Y lo bien que hace Scheier, ya que ella -con su pelo corto y su acento ruso- es la única que asume el lugar de estrella y brilla como tal. La acompañan su padre, el Guardián Rojo (David Harbour en plan comic relief), el Bucky Barnes de un taciturno Sebastian Stan, Fantasma (Hannah John-Kamen), Taskmaster (Olga Kurylenko) y John Walker (Wyatt Russell). Pero quizás el personaje más interesante por sus contradicciones casi de índole esquizofrénica, su doble personalidad, su permanente lucha interior entre el Bien y el Mal, sea el de Sentry/Bob que interpreta Lewis Pullman. Y luego -en la superestructura- está la poderosa, intrigante y manipuladora directora de la CIA Valentina Allegra de Fontaine a cargo de nada menos que Julia Louis-Dreyfus.
Para mi gusto esta primera entrega de Thunderbolts* se queda a mitad de camino: pretende en principio adoptar un tono cómico, ligero y zumbón como el de los Guardianes de la Galaxia, pero luego cede a dimensiones más tortuosas y solemnes. Hay algunas secuencias que consiguen la espectacularidad típica de los films de esta factoría (como la de ellos “atajando” enormes fragmentos de mampostería que caen de un edificio) y, sí, un par de escenas post-créditos (la primera un simpático gag; la segunda, un largo fragmento que anticipa lo que vendrá en el MCU). Nada demasiado innovador ni mucho menos revolucionario, es cierto, pero al menos cumple con los preceptos básicos del manual cinematográfico de Marvel.
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