Festivales
Berlinale 76
Festival de Berlín 2026: crítica de “À voix basse” (“In a Whisper”), película de Leyla Bouzid (Competencia Oficial)
La directora tunecina formada en la Sorbonne y La Fémis de París estrenó en Berlín su tercer largometraje, luego de À peine j’ouvre les yeux (presentada en la Giornate degli Autori de Venecia 2015) y Une histoire d’amour et de désir (que tuvo su première mundial en la Semana de la Crítica de Cannes 2021).
À voix basse (In a Whisper, Francia, Túnez/2026). Guion y dirección: Leyla Bouzid. Elenco: Eya Bouteraa, Hiam Abbass, Marion Barbeau y Feriel Chamari. Fotografía: Sébastien Goepfert. Edición: Lilian Corbeille. Música: Yom. Sonido: Raphaël Mouterde. Duración: 113 minutos. Estreno mundial en Competencia Oficial.
Lilia (Eya Bouteraa, toda una revelación) y Alice (Marion Barbeau) llegan a Túnez en un vuelo desde París para asistir al funeral de Daly, tío de Lilia. Alquilan un auto y Lilia deja a Alice en un hotel para luego ir sola hasta la casa familiar, donde los hombres por un lado y las mujeres por otro velan al muerto. Luego del reencuentro con su madre Wahida (la gran Hiam Abbass) y con su abuela Néfissa (Salma Baccar), le cuentan que el cadáver del tío fue encontrado desnudo por lo que un fiscal y la policía empiezan a investigar el caso y piden una autopsia.
Cuando las autoridades revelan que el fallecido era gay (Túnez es uno de los más de 60 países donde todavía se pena y combate la homosexualidad), una mezcla de vergüenza e incomodidad invade el ambiente. En el caso de Lilia, la reacción es distinta: ella está en pareja con Alice, pero solo su padre Salah, divorciado de su madre y radicado en Francia, lo sabe.
Lo que la guionista y directora Leyla Bouzid propone en su tercer largometraje es, entonces, un doble viaje: el que Lilia emprende a sus 32 años para conocer la verdadera historia de su tío (y sus amantes) y el que ella misma deberá recorrer para que sus seres queridos sepan y sobre todo entiendan y acepten sus decisiones.
Película sobre la identidad en sus más diversos y amplios sentidos y sobre los puentes intergeneracionales que se pueden trazar incluso entre quienes se han ido a Francia y quienes se han quedado en Túnez, À voix basse alcanza sus mejores momentos cuando se concentra en las relaciones más íntimas y en muchos casos llenas de ternura entre los personajes aun en medio de la pesada carga de tensión y resentimientos acumulada durante tantos años de secretos familiares, pero pierde parte de su potencia cuando cede a la tentación de bajar línea de manera obvia y desde la corrección política europea respecto del conservadurismo, el accionar represivo y la corrupción de las autoridades tunecinas.
El film -rodado en la casa de la abuela de la propia directora ubicada en el corazón de la ciudad costera de Carthage- también pierde algo de naturalidad y encanto cuando Bouzid apela a unos flashbacks de la infancia y sobre todo a ciertas visiones, ensoñaciones y “presencias” más propias del realismo mágico. De todas maneras, la película se sobrepone a esos momentos y a la tentación de la denuncia más subrayada gracias a la sensibilidad y sinceridad con que retrata a esas mujeres a las que -incluso con sus diferencias y contradicciones- la realizadora quiere y de alguna manera celebra con esta película de ficción.
TAGS
CRITICAS CRÍTICAS CRITICA DIEGO BATLLE BERLINALE 2026 FESTIVAL DE BERLIN 2026 BERLINALE 76 FESTIVAL DE BERLIN IN A WHISPER A VOIX BASSE LEYLA BOUZIDCOMENTARIOS
-
SIN COMENTARIOS
DEJÁ TU COMENTARIO

FESTIVALES ANTERIORES
Tras su multipremiada ópera prima Tengo sueños eléctricos (2022), esta directora costarricense continúa indagando en la intimidad de las relaciones familiares con el énfasis en las femeninas.
El director de Happy Hour (2015), Asako I & II (2018), Drive My Car (2021), La rueda de la fortuna y la fantasía (2021) y El mal no existe (2023) estrenó entre Francia y Japón una historia sobre la amistad, el compromiso con la salud, el cuidado a los ancianos, el poder del arte y la forma de (intentar) lidiar con la muerte.
Lila Pinell (Kiss & Cry) ya había dirigido a Eva Huault en Le roi David (2021), mediometraje ganador del Grand Prix en el Festival de Clermont-Ferrand y del premio Jean Vigo, por lo que este largometraje funciona como una continuación y ampliación del universo del personaje de Shana.
La directora de Corsage: La emperatriz rebelde (2022) se arriesga con un tema siempre controvertido como el abuso y la pornografía infantil.
