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Festival de Cannes 2026: Crítica de “El deshielo”, de Manuela Martelli (Un Certain Regard)
Tras presentar 1976 en la sección paralela Quincena de Cineastas, la reconocida actriz chilena estrenó su segundo largometraje como directora en la competencia oficial Un Certain Regard.
El deshielo (Chile, Estados Unidos, España, México/2026). Guion y dirección: Manuela Martelli. Elenco: Maya O’Rourke, Saskia Rosendahl, Maia Rae Domagala, Jakub Gierszal y Paulina Urrutia. Fotografía: Benjamín Echazarreta. Sonido: Federico González y Javier Umpierrez. Edición: Yibrán Asuad. Música María Portugal. Duración: 108 minutos. Estreno mundial en la competencia Un Certain Regard.
Chile, principios de 1992. Patricio Aylwin lleva poco más de dos años en el poder y Chile se prepara para participar en la Exposición Universal de Sevilla con un iceberg transportado desde la Antártida como pieza principal. El gesto pretende ser la imagen de un país moderno, abierto al mundo, pero los fantasmas de la dictadura todavía amenazan el horizonte.
En ese contexto se desarrolla El deshielo, segundo largometraje como directora de Manuela Martelli que está ambientado en medio de un crudo invierno en un remoto hotel y centro de esquí ubicado en una zona volcánica de los Andes. Allí se hospeda un equipo alemán de mayoría masculina y con relaciones bastante tóxicas, pero la principal promesa, la esquiadora más talentosa (y menos disciplinada y más rebelde), es Hanna (Maia Rae Domagala), que a sus casi 15 años parece más interesada en conocer a los jóvenes locales, bailar Ritmo de la noche, de The Sacados, y beber algo de alcohol. Una madrugada la adolescente desaparece y, como en todo buen thriller (y este es uno muy competente), hay varios posibles desenlaces, varias pistas y más de un sospechoso.
Si bien hay unos cuantos adultos presentes (como Alexander, el entrenador del equipo y padrastro de la joven que interpreta Jakub Gierszał) y otros que irán llegando (incluida la desesperada madre de Hanna, Lina, encarnada por Saskia Rosendahl), El deshielo está narrada desde el punto de vista de Inés (Maya O’Rourke), una niña de 9 años que es nieta de los dueños del parador. Curiosa, inquieta, encantadora, perspicaz, la pequeña observará todo de primera mano y, cuando las cosas se pongan cada vez más sórdidas, será conminada a callarse la boca, a ser cómplice de un silencio incómodo.
La pérdida de la inocencia será, por lo tanto, uno de los temas centrales de una película que también cuestiona el machismo, los abusos de poder, los encubrimientos y las dificultades de la naciente democracia todavía amenazada por el pinochetismo.
Manuela Martelli se consolida como una narradora muy dúctil, como una lúcida constructora de climas y, si bien su thriller psicológico evita los maniqueísmos, las manipulaciones, los subrayados y las obviedades, se extraña cierta mirada un poco más personal, más íntima, que se apreciaba en 1976. El deshielo es si se quiere un film de mayor madurez, que la proyecta desde Cannes en el panorama internacional, pero que por momentos parece demasiado controlado (incluso desde una banda sonora con música de cuerdas concebida para generar suspenso) y algo frío, como los parajes helados en los que fue rodado.
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