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TIFF 2025
Festival de Toronto 2025: crítica de “Levers”, película de Rhayne Vermette (sección Wavelengths)
La directora de Ste. Anne estrenó en el TIFF y luego presentará en el Festival de Nueva York este largometraje en el que ahonda en sus fascinantes búsquedas visuales y (no) narrativas.
Levers (Canadá/2025). Guion y dirección: Rhayne Vermette. Duración: 93 minutos. Estreno mundial en la sección Wavelengths.
Rodadas con “tres Bolex rotas y cinco luces” y con un uso de múltiples exposiciones y de efectos visuales concebidos dentro de la cámara (informaciones extraídas del press book), las granulosas imágenes en 16mm de Levers, sumadas el asombroso trabajo de sonido, nos transportan hacia una experiencia inmersiva y surrealista. Un film artesanal (el presupuesto no alcanzó los 500.000 dólares) en el que Rhayne Vermette retoma, acentúa y amplifica todo lo evidenciado en la promisoria y multipremiada Ste. Anne (2021), también rodado en la Manitoba natal de la directora.
“Una multitud se reúne en el Red River Valley para la inauguración de una escultura, sin saber que un velo similar de completa oscuridad pronto se posará sobre sus propias vidas. Cuando el sol regresa tras un día de tinieblas a escala global, los miembros de la comunidad —incluidos la misteriosa escultora y un dedicado funcionario público— deben enfrentarse a un frágil sentido de estabilidad y a una renovada conciencia de su propia mortalidad.” Esa es la sinopsis de esta climática, enigmática, perturbadora película en la que importan mucho más los climas, las atmósferas, los detalles, las diversas texturas de las imágenes y las múltiples capas sonoras que una “trama” casi inexistente, de esas que seguramente dejará perplejos a los cultores de los guiones clásicos y las narraciones tradicionales.
Episódica (cada “capítulo” es introducido por títulos e ilustraciones propias del Tarot), Levers está impregnada de una veta onírica y salpicada de simbolismos, con personajes que deambulan (flotan) en medio de una bruma ominosa mientras la oscuridad parece abarcarlo todo, mientras se perciben las imágenes de los tubos catódicos de viejos televisores o el reflejo de la luna. Las tensiones entre la humanidad y la naturaleza más salvaje conforman el eje de un film fantasmal, inasible y deslumbrante que coquetea todo el tiempo con el cine experimental. Con ese sello ya reconocible de una autora a seguir como Rhayne Vermette.
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