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Una despedida a la medida de Debbie Reynolds y Carrie Fisher
Por Diego Batlle
El documental Luces brillantes, que está exhibiendo HBO, expone la intimidad de la relación madre-hija y resulta un conmovedor homenaje a las divas fallecidas.
Carrie Fisher murió el 27 de diciembre pasado, a los 60 años. Su madre, la legendaria Debbie Reynolds, falleció pocas horas después, el 28 de diciembre, a los 84, también en Los Angeles. Desde hacía mucho tiempo los directores Alexis Bloom y Fisher Stevens venían trabajando en un documental sobre la relación entre ambas, pero la exhibición por parte de HBO de Luces brillantes: Con Debbie Reynolds y Carrie Fisher (Bright Lights: Starring Carrie Fisher and Debbie Reynolds) pocos días después de sus decesos adquiere una dimensión emocional impensada en otro contexto.
Más allá de que algunos podrán cuestionar el oportunismo de la cadena (que incluso adelantó la fecha de estreno), lo cierto es que Luces brillantes... es un valioso y decididamente íntimo e intenso retrato de esa relación madre-hija (como tercero en discordia aparece por ahí el hijo Todd Fisher) y la reconstrucción de una fascinante (llena de altibajos) historia familiar que hizo las delicias de la prensa sensacionalista durante décadas (la actriz de Cantando bajo la lluvia y La inconquistable Molly Brown no fue precisamente exitosa a la hora de elegir parejas).
Una muy divertida Carrie Fisher es quien lleva la batuta de la película. Quien se consagrara como la princesa Leia en la saga de Star Wars parece tener una incontinencia verbal, una falta de filtro que le viene muy bien al documental, aunque por momentos quede al borde del ridículo en una suerte de impensado reality show. La charla que tirados en la cama mantienen con su amigo Griffin Dune (el protagonista de la genial Después de hora) es hilarante por lo descarnada y zafada.
Los directores parecen haber tenido vía libre para inmiscuirse en la intimidad más cruda de ambas actrices (que vivían en casas contiguas en Beverly Hills) y, si bien aprovechan esa posibilidad para exponer hasta las reuniones familiares más patéticas, nunca les faltan el respeto y terminan consiguiendo (con el premio a la trayectoria que una ya muy frágil Debbie Reynolds recibió por parte de sus colegas del Screen Actors Guild como cierre) un retrato despiadado en muchos sentidos, sobre todo respecto de los egos artísticos y las miserias del show-business, pero indudablemente conmovedor. Un muy buen documental, más allá de las connotaciones y reacciones adicionales que el contexto en el que se dio inevitablemente provoca.
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Hola, me encanta la página. ¿Puede ser que no lo pueda encontrar en la programación de HBO? GRACIAS