Columnistas

Crítica de la temporada 3 de “Better Call Saul”

La precuela / spinoff de Breaking Bad cerró de forma brillante.

Publicada el 23/06/2017


Advertencia
: Este texto contiene spoilers.

Empecemos por el principio: Breaking Bad (2008-2013) es una de las mejores series de todos los tiempos, una maravilla (casi) insuperable. Por eso, cuando en 2015 Vince Gilligan y Peter Gould anunciaron que harían un spinoff en formato de precuela centrado en el pasado del personaje del abogado/estafador James Morgan "Jimmy" McGill, también conocido como Saul Goodman (Bob Odenkirk), el escepticismo brotó de forma inmediata: ¿En serio? ¿Por qué? ¿Para qué? Las tres temporadas de Better Call Saul (producción de AMC que en América Latina lanzó cada semana Netflix) se encargaron de desmentir las presunciones más agoreras, aquellos prejuicios cargados de cinismo. Se trata de una muy buena serie que encontró un tono y un vuelo propios y que para nada desentona en su relación con la obra maestra original.

Better Call Saul comenzó más cerca de un patetismo tragicómico (Jimmy es un auténtico antihéroe que, como bien le dice su hermano Chuck en el cierre, nunca es bueno para construir, pero sí para destruir todo lo que toca) y cerró más alejado de la comedia negra para concentrarse con profundidad en el terreno de las relaciones humanas.

En cierto sentido, uno podría ver a Better Call Saul como un enfrentamiento de tono shakespeareano entre dos hermanos que se aman y se odian a la vez, que están obsesionados por el otro, pero muchas veces sus acciones son motivadas por la rivalidad, el rencor, el engaño y el ajuste de cuentas cargado de sentido moral.



El otro eje -además, claro, de las penurias de Jimmy como abogado de ancianas suspendido de sus funciones- es su relación afectiva (si es que ese adjetivo es posible) con la fría, pero siempre fiel colega Kim Wexler (Rhea Seehorn). Si la serie siempre tuvo un sesgo algo sádico hacia sus atribuladas criaturas, el desenlace los encontró a ambos golpeados (en sentido tanto metafórico como literal), pero -en la escena quizás más tierna de los 30 episodios- compartiendo la visión de unos clásicos en DVD alquilados en un Blockbuster mientras pican algo. Ella (paradigma de la workaholic) parece frenar el acelerador y mostrar su faceta más humana.

El tercer elemento constitutivo de Better Call Saul es precisamente funcionar como precuela, como prólogo, como explicación del pasado de varios de los personajes de Breaking Bad. No sólo a partir de la evolución (o involución) del propio Jimmy sino también de las muy buenas historias de secundarios como el pelado Mike Ehrmantraut (Jonathan Banks), Gustavo "Gus" Fring (Giancarlo Esposito) o Héctor "El tío" Salamanca (Mark Margolis). En este sentido, quedó claro que la segunda mitad de la tercera temporada -sin abandonar nunca los conflictos centrales- fue la más Breaking Bad de toda la serie.

Aunque aún no se produjo la confirmación oficial, todos esperan (esperamos) una cuarta temporada. En varias entrevistas Odenkirk siempre sugirió que veía a Better Call Saul con la misma extensión (cinco años) que Breaking Bad. Si lo de esta semana no fue una despedida definitiva, queda claro que la espera será larga. En la era dorada de las series hay alguien que tiene uno de los tronos reservados. Sí, Vince Gilligan lo hizo de nuevo.


Actualización: hoy, 27 de junio, AMC anunció oficialmente la cuarta temporada para 2018.




 

COMENTARIOS

  • 23/06/2017 23:31

    Ponete contento, Diego. Hoy confirmaron que fue renovada para una cuarta temporada.

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