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Reseña de “Duna: La profecía”, serie con Emily Watson y Olivia Williams (HBO / Max)
Tras el estreno en 2021 y 2024 de las dos películas dirigidas por Denis Villeneuve, el domingo 17 de noviembre llega al streaming esta miniserie inspirada en el universo de Frank Herbert.
Hijo de Frank, Brian Herbert escribió junto a Kevin J. Anderson varias novelas que explican la “prehistoria” del universo de Duna. Una de ellas es La hermandad de Duna (2012), primera parte de una trilogía ambientada 10.148 años antes del nacimiento de Paul Atreides. Y este es precisamente el punto de partida de Duna: La profecía.
Vistos dos de los 6 episodios de una hora cada uno, esta ¿precuela? ¿spinoff? ¿reinicio? parece más un remedo de Game of Thrones que otra cosa. Es cierto que en términos visuales imita bastante a los films de Villeneuve, pero su narración, muchas de sus escenas, su tono y sus climas remiten más al universo de George R. R. Martin que al de los Herbert.
Y ese ni siquiera es el principal de los problemas. Las primeras dos horas, en las que se nos introduce a los primeros años de la Hermandad Bene Gesserit en el planeta Wallach IX, a los conflictos de las casas Atreides, Corrino y Harkonnen, y a personajes como el emperador Javicco Corrino (Mark Strong), las hermanas Valya y Tula Harkonnen (Emily Watson y Olivia Williams) o el guerrero Desmond Hart (Travis Fimmel) resultan una acumulación de conflictos dominados por la solemnidad, diálogos obvios y didácticos sobre los conflictos entre fe y ciencia (las máquinas “pensantes” han sido aniquiladas y prohibidas luego de generar estragos) que los intérpretes logran trascender y mantener a flote a puro profesionalismo.
Que a la serie le cueste encontrar su eje, su estilo y vuelo propios tiene su explicación: Legendary y Warner Bros. Discovery cambiaron varias veces de showrunners, guionistas y directores durante un proceso que se extendió durante cinco años y el propio Denis Villeneuve abandonó su idea original de rodar el piloto, The Hidden Hand, que finalmente fue concretado por la alemana Anna Foerster (discípula de Roland Emmerich), mientras que el segundo episodio, Two Wolves, quedó en manos de John Cameron.
Más allá de lo que pueda pensarse sobre las películas de Villeneuve, ambas tenían un cineasta detrás, un concepto, una lógica propia, una mirada autoral. Duna: La profecía, en cambio, luce casi siempre desabrida, genérica, derivativa y, sí, bastante fallida.
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