Críticas
Estreno en cines
Crítica de “El Señor de los Anillos: La guerra de los Rohirrim”, película animada de Kenji Kamiyama
Este animé del director de Blade Runner: Black Lotus y varias entregas de Ghost in the Shell está ambientado 183 años antes de la historia narrada en la exitosa trilogía original de películas que filmó Peter Jackson.
El Señor de los Anillos: La guerra de los Rohirrim (The Lord of the Rings: The War of the Rohirrim, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Japón/2024). Dirección: Kenji Kamiyama. Guion: Jeffrey Addiss, Will Matthews, Phoebe Gittins y Arty Papageorgiou, basado en personajes de J.R.R. Tolkien. Distribuidora: Warner (New Line). Duración: 134 minutos. Apta para mayores de 13 años.
En la búsqueda por exprimir hasta la última gota de los universos literarios y cinematográficos más populares, los estudios de Hollywood apelan a todo tipo de recursos: precuelas, secuelas, spinoffs, series y -claro- producciones animadas. Esto último es lo que proponen New Line y Warner para seguir explotando el mundo de J.R.R. Tolkien.
Como cualquier precuela que transcurre casi dos siglos antes, La guerra de los Rohirrim tiene vida propia, aunque las citas, las referencias (sí, los anillos) y hasta las apariciones de ciertos personajes sobre el final remiten a las tres historias que Peter Jackson estrenó entre 2001 y 2003.
La protagonista y heroína absoluta del film animado del japonés Kenji Kamiyama es Héra (Gaia Wise), la valiente, impulsiva e independiente hija del rey de Rohan, Helm Hammerhand (Brian Cox). Lo que vemos primero es la dinámica de la familia real y un universo en el que aparecen desde gigantescas águilas hasta distintas criaturas monstruosas que en muchos casos terminan comiéndose entre ellas.
Y, si existen líderes sabios y heroínas intrépidas, también hay antagonistas dominados por la crueldad y el resentimiento. Así, tendremos a Wulf (Luke Pasqualino), un despiadado caballero de Dunlending, que busca vengar la muerte de su padre atacando con un inmenso y ecléctico ejército a las tropas de Rohan que resisten en la antigua fortaleza del Hornbur.
Más allá de la pomposa narración en off a cargo del personaje de Éowyn (Miranda Otto) y de la dimensión épica del asunto, el guion escrito a 8 manos por Jeffrey Addiss, Will Matthews, Phoebe Gittins y Arty Papageorgiou no es particularmente sorprendente ni disruptivo, sino incluso bastante atado a las fórmulas a la hora de abordar cuestiones como el honor, el sacrificio, la culpa y la valentía. Quizás el potente personaje de Héra y la mirada sobre el empoderamiento femenino en tiempos machistas sean lo más novedoso de un film que cumple con un despliegue visual que los amantes del animé sabrán reconocer y admirar.
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