Críticas
Estreno en cines
Crítica de “Bad Boys: Hasta la muerte” (“Bad Boys: Ride or Die”), película de Adil El Arbi y Bilall Fallah con Will Smith y Martin Lawrence
La franquicia iniciada por Michael Bay con los films de 1995 y 2003 y continuada por la dupla de Adil El Arbi y Bilall Fallah con la película de 2020 y con esta cuarta entrega se va mimetizando cada vez más -para bien y para mal- con la de Rápidos y furiosos.
Bad Boys: Hasta la muerte (Bad Boys: Ride or Die, Estados Unidos/2024). Dirección: Adil El Arbi y Bilall Fallah. Elenco: Will Smith, Martin Lawrence, Vanessa Hudgens, Tasha Smith, Alexander Ludwig, Paola Núñez, Eric Dane, Joe Pantoliano, Tiffany Haddish, Ioan Gruffud, Jacob Scipio y Melanie Liburd. Guion: Chris Bremner y Will Beall. Fotografía: Robrecht Heyvaert. Edición: Asaf Eisenberg y Dan Lebental. Música: Lorne Balfe. Distribuidora: UIP (Sony). Duración: 115 minutos. Apta para mayores de 16 años.
El año próximo se cumplirán tres décadas del estreno de Bad Boys, ópera prima de Michael Bay. Por entonces, Martin Lawrence tenía 30 años y Will Smith, apenas 27. Está claro que nadie “necesita” ver una vez más a esta dupla de ya casi sexagenarios haciendo chistes con la edad y sufriendo todo tipo de achaques, pero los números mandan y el productor Jerry Bruckheimer seguirá exprimiendo hasta la última gota de jugo de estas buddy movies. En ese contexto no demasiado alentador, hay que indicar que Hasta la muerte, cuarta entrega y segunda dirigida por Adil & Bilall (así, con sus nombres, firman Adil El Arbi y Bilall Fallah) funciona razonablemente bien con su mixtura de humor (tonto, ridículo) y acción (desenfrenada).
Ya desde los primeros planos que nos sitúan en Miami la saga parece adoptar cada vez la iconografía grasa y tuerca de Rápidos y furiosos. En ese ámbito nos reencontramos con Mike Rowley (Smith) y Marcus Burnett (Lawrence). Luego de la actualización de rigor (Mike se casa con la Christine de Melanie Liburd; Marcus sufre un infarto que casi lo deja fuera de juego para siempre), el dúo deberá huir y contraatacar para demostrar que son víctimas de una confabulación motorizada por paramilitares y narcos que además quieren ensuciar la memoria de quien fuera su querido jefe (el capitán Howard de Joe Pantoliano).
Si la sinopsis puede no resultar demasiado tentadora hay que advertir que el posible gancho de este tipo de propuestas no se basan precisamente en la creatividad ni capacidad de sorpresa de los guionistas sino en el delirio, el absurdo, la adrenalina, la espectacularidad que pueden transmitir determinadas escenas clave (como la del desenlace con cocodrilos incluidos).
No hay aquí profundidad psicológica, sutilezas ni matices, las actuaciones (muy desaprovechada la gran Rhea Seehorn, por ejemplo) y las bromas son básicas (igual hay unos cuantos gags eficaces) y el resto es manejar a toda velocidad, volar, disparar (ahora con la ayuda de drones y la asistencia de la Inteligencia Artificial) y hacer estallar todo por los aires como si uno manejara la acción desde el joystick de un videojuego. ¿Que es una fórmula demasiado básica, que solo se justifica si la vara no es demasiado alta? Sí, pero aun con sus evidentes limitaciones, abrazando de forma orgullosa viejos clichés, Hasta la muerte puede resultar -y sin culpa- una experiencia tan lúdica como disfrutable.

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Son espectaculares esas películas..Todos sabemos que son entretenimiento y por más que la critiquen son buenas y divertidas... Excelente me encanta la saga. Igual que Toretto o Cruise...