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Segundas partes son mejores

Contra todos los pronósticos, las 2ª temporadas de Fargo y The Leftovers superan a sus predecesoras. Y la de The Knick no está nada mal.

Publicada el 13/11/2015


No soy un consumidor compulsivo ni voraz de series, pero con el limitado espectro de lo que vi ya puedo sostener que 2015 ha sido un año notable. Es que la aparición de joyas como Show Me a Hero, Togetherness, Better Call Saul, The Jinx y -con algunos reparos- Mr. Robot, y el regreso de dos gemas de la comedia (negra) como Louie (quinta temporada) y Silicon Valley (en su segundo año) me generaron mucho entusiasmo.

Pero, claro, faltaban analizar tres vueltas muy esperadas (al menos para mí). Tras la decepción de True Detective 2 (muy inferior a la brillante primera entrega), había otras tres series que habían tenido extraordinarias primeras temporadas y que debían ratificar sus méritos. Y vaya si lo hicieron: lo de Fargo 2 y The Leftovers 2 es decididamente prodigioso. No puedo decir lo mismo de The Knick 2, aunque la de Steven Soderbergh sigue siendo una serie de primer nivel.




En el caso de Fargo T2 (de la que al momento de escribir esta nota vi sus primeros cinco episodios) se trata de una serie totalmente renovada: otra época (1979 en lugar de 2006), otro pueblo de Minnesota (Luverne), otros personajes, otros intérpretes, pero sus creadores lograron lo que parecía imposible: una propuesta todavía mejor.

Ya no están Billy Bob Thornton, Colin Hanks, Martin Freeman, Bob Odenkirk ni Keith Carradine, pero el nuevo elenco (en el que aparecen desde Jean Smart hasta Kirsten Dunst, pasando por Patrick Wilson, Jesse Plemons y Ted Danson) es tan o más imponente. Una lucha entre dos bandas mafiosas (una de neto corte familiar, los Gerhardt, afincados en Fargo, y otra más corporativa ligada a gángsters de Kansas City) es el eje que sirve para luego entrecruzar las desventuras del policía del lugar (un veterano de Vietnam que encarna Wilson) y su esposa con cáncer, del patético matrimonio entre un carnicero (Plemons) y su mujer (Dunst) y de varios otros irresistibles personajes secundarios. Hasta el mismísimo Ronald Reagan tiene un lugar no menor en varios episodios. Esta vez el showrunner Noah Hawley no sólo propone referencias a la original Fargo sino que seduce a los fans con guiños a buena parte de la filmografía de los hermanos Coen, aunque la serie -brillante en lo formal, pletórica de sorpresas en su estructura- tiene independencia y vuelo propio.




Si lo de Hawley es para el aplauso, lo del tándem Damon Lindelof-Tom Perrotta es directamente para la ovación. Si el arranque de la temporada inaugural de The Leftovers me había dejado algunas dudas (me suele expulsar todo lo que tiene que ver con el fanatismo religioso, la iconografía new-age, el realismo mágico, las alegorías espirituales y las premisas grandilocuentes como la desaparición/ascensión de ¡140 millones de personas!, el 2% de la población muncial), finalmente me terminó por convencer y fascinar.

Este segundo año (llevo 6 episodios vistos) cambió de lugar (se trasladó de Mapleton, Nueva York, al pueblo “sagrado” de Miracle, Texas) y, si bien la mayor parte del elenco se mantiene (Justin Theroux, Carrie Coon, Amy Brenneman, Christopher Eccleston, Liv Tyler y Ann Dowd, entre otros), se incorporaron nuevos personajes (es esencial el aporte del matrimonio interpretado por Kevin Carroll y Regina King) y se consolidó la idea de rotar el protagonismo (un personaje por episodio) y la dirección (Mimi Leder y Carl Franklin siguen siendo los más activos).

Es cierto que la estructura de pueblo chico-infierno grande se repite y que las desapariciones y los milagros siguen estando presentes, pero The Leftovers T2 es algo aún más perturbador, desconcertante e inquietante que lo que se vio durante el primer año. Hay momentos sublimes de comedia y otros en que la propuesta resulta desgarradora como pocas. Una serie que nos descoloca, nos sorprende y nos incomoda a cada momento. Qué más se puede pedir...




Y cierro con una pequeña, mínima decepción: The Knick T2. La primera temporada me había parecido de lo mejor de 2014 (ver aquí), y es cierto que los cuatro capítulos que vi del segundo año mantienen un muy buen nivel, pero la trama de la creación del nuevo Knickerbocker, un moderno edificio más exclusivo para suplantar al viejo y popular hospital, y la mayor coralidad de la historia (el John "Thack" Thackery de Clive Owen ha perdido mucho espacio en detrimiento de los otros cirujanos como el Algernon Edwards de Andre Holland, el Bertram "Bertie" Chickering de Michael Angarano y el Everett Gallinger de Eric Johnson) le juega un poco en contra, pero sigue siendo una mirada fascinante y sin complacencias sobre cuestiones tales como el surgimiento de la medicina moderna, el machismo/feminismo, la corrupción, el racismo, las diferencias de clase, la represión sexual, el aborto y un largo etcétera. Vale la pena mantenerse fiel a Soderbergh y su pandilla.


COMENTARIOS

  • 18/07/2016 6:27

    ¿Que la segunda de Fargo es mejor que la primera? No puedo parar de reírme...

  • 14/11/2015 20:23

    Coincido en un 66% porque para mi también la segunda de The Knick es mejor que la primera, pero básicamente sigo las mismas series. Mirá The Affair, la 2 también supera a la 1, creo. Abrazo y que sigan cubriendo series.

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