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River, el detective que ve gente muerta en Londres
Esta miniserie de la BBC con Stellan Skarsgård es una gema oculta entre la oferta de Netflix.
Lejos de la promoción global y del “ruido” de sus “tanques” como Orange is the New Black o House of Cards, Netflix también tiene entre su programación varias valiosas producciones británicas. Una de esas joyitas es River, una miniserie (o limited series, como gustan definirlas ahora) de seis episodios de una hora cada uno originalmente exhibida a fines de 2015 en BBC One.
Creada por Abi Morgan, guionista de Shame: Sin reservas, La dama de hierro y Las sufragistas, se trata de una extraña combinación entre el policial negro y el “veo gente muerta” de Sexto sentido en la que todos los ingredientes -por variados e incompatibles que parezcan en primera instancia- se combinan a la perfeccion.
El notable actor sueco Stellan Skarsgård interpreta al John River del título, un veterano, solitario y torturado detective radicado en Londres que sufre la muerte (asesinada a sangre fría en la calle) de su compañera Jackie “Stevie” Stevenson (Nicola Walker). Pero ella se le aparece desde el minuto uno (no es spoiler) como si lo acompañara a todos lados y dialogara con él todo el tiempo. El problema es que cuando ambos “interactúan” los demás sólo ven a un loco gesticulando y hablando solo. Lo mismo ocurre con varias otras personas, incluido un asesino serial del siglo XIX ((Eddie Marsan).
Lo brillante de la (mini)serie es que ese recurso -que se repite a todo momento- no le quita credibilidad, intensidad ni tensión a una historia cuyo eje es el intento obsesivo y desesperado del errático y por momentos tan torpe como brillante River por resolver el caso y encontrar algo de paz interior. En el transcurso vamos descubriendo sus miserias íntimas y sus interrelaciones con los personajes secundarios (todos excelentes) como su jefa (Lesley Manville), su nuevo campañero laboral (Adeel Akhtar) y una psiquiatra (Georgina Rich) con la que tiene varias sesiones y encuentros dentro y fuera del ámbito laboral.
River es, por supuesto, un thriller psicologico y de los buenos. Y, también una aproximación a lo más profundo y recóndito de la mente y del alma humana a partir de un antihéroe que está al borde de la locura, pero al que Skarsgård logra rescatar a pura nobleza y hasta hacerlo cantar y bailar en plenas calles londinenses. Dénle entonces una oportunidad a River. No es una apuesta en principio demasiado accesible ni seductora, pero les garantizo que termina fascinando (incluso con irrupciones de humor) a pura sensibilidad.
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Es muy buena, tampoco sabía de su existencia, comencé a verla gracias a tu recomendación
Coincido, tenía todo para NO gustarme y me ENCANTÓ. Buen rescate porque ni Netflix la promociona (será porque no es producción de ellos).