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Crítica de “Rampage: Devastación”, de Brad Peyton, con Dwayne Johnson
El carisma de “The Rock” y el festival de espectaculares efectos visuales para concebir gigantescos monstruos son los principales antídotos contra un guión torpe y demasiado previsible.
Rampage: Devastación (Rampage, Estados Unidos/2018). Dirección: Brad Peyton. Elenco: Dwayne Johnson, Jeffrey Dean Morgan, Malin Akerman, Naomie Harris y Joe Manganiello. Guión: Ryan Engle, Carlton Cuse, Ryan J. Condal y Adam Sztykiel. Fotografía: Jaron Presant. Música: Andrew Lockington . Edición: Bob Ducsay y Jim May. Distribuidora: Warner Bros.. Duración: 107 minutos. Apta para mayores de 13 años con reservas.
Rampage: Devastación es tan fácilmente elogiable como cuestionable. Sus méritos y sus limitaciones son tan evidentes que no hay posibilidad de segundas lecturas. Es una película sin la más mínima sutileza en sus planteos ni en sus resoluciones, una de esas historias construidas a partir de conceptos contundentes y fórmulas calculadas que no permiten que nada ni nadie se desvíe ni un milímetro de su camino y de su objetivo.
Lo mejor de Rampage: Devastación son su protagonista, Dwayne Johnson (probablemente la estrella más confiable del Hollywood actual), y el espectacular trabajo con los efectos visuales dentro del género de cine catástrofe (es una película con monstruos mutantes que destruyen la ciudad de Chicago). Lo peor, un guión básico que trata de trasladar el esquema del popular videojuego de mediados de los años '80 a la pantalla grande y unos personajes secundarios (desde el detective que interpreta Jeffrey Dean “Negan” Morgan, hasta unos millonarios malvados dueños de una corporación por demás estereotipados) que no tienen vuelo ni profundidad psicológica.
Así, el director Brad Peyton (que tenía dos colaboraciones previas con Dwayne Johnson como Terremoto: La falla de San Andrés y Viaje 2: La isla misteriosa) se limita a avanzar con piloto automático en la trama hasta que aparecen en escena el lobo volador, el inmenso gorila que remeda a King Kong y el cocodrilo que se convierte en un neo Godzilla. Sí, en Rampage: Devastación todo es gigantesco, ruidoso y vertiginoso. Hollywood en estado puro.
(Esta reseña se publicó en el diario La Nación de 12/4/2018)
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