Críticas
Estrenos
Crítica de “Yo, mi mujer y mi mujer muerta”, de Santi Amodeo, con Oscar Martínez
Un crowd-pleaser sobre las desventuras de un arquitecto argentino suelto en España.
Yo, mi mujer y mi mujer muerta (España-Argentina/2019). Dirección: Santi Amodeo. Elenco: Oscar Martínez, Carlos Areces, Ingrid García Jonsson, Malena Solda, Cris Nollet, José Luís Adserías, Germán Baudino y Carolina Bassecourt. Guión: Santi Amodeo y Rafael Cobos. Fotografía: Leonardo Hermo. Música: Enrique de Justo. Distribuidora: Disney. Duración: 97 minutos. Apta para mayores de 16 años.
Bernardo es un reputado arquitecto y catedrático de la UBA que acaba de enviudar. La última voluntad de su pareja era que arrojaran sus cenizas al mar en la Costa del Sol, en España, donde ella nació y a donde volvía cada año para visitar a su hermana. Terco e intransigente, decide no cumplir con ese deseo y, a cambio, enterrarla en un cementerio. Recién cuando su tumba sea profanada, en una vuelta de guion forzada que coquetea con lo fantástico, finalmente accederá a viajar al Viejo Continente.
Así están planteadas las cosas en Yo, mi mujer y mi mujer muerta, cuya acción transcurrirá luego integrantemente en aquel país. Allí el duelo se mezclará con la desorientación ante el descubrimiento de una aparente doble vida de su mujer, ya que el lugar señalado para arrojar sus cenizas coincide con un resort nudista. Algo que, desde ya, a Bernardo no le gustará para nada.
Con Carlos Areces en la piel del dueño de una inmobiliaria al borde de la quiebra, partenaire de Bernardo (Oscar Martínez) en su raid y comic relief para el relato, la película de Santi Amodeo oscila entre la comedia negra y de enredos, la buddy movie, una dosis de dramatismo existencialista y hasta una cuota no menor de fábula de auto-superación, en tanto Bernardo irá mutando la perspectiva de la vida a medida que vaya enfrentándose a la realidad de quién fue su mujer. Es los que los norteamericanos catalogarían como un crowd-pleaser.
El problema con esa multiplicidad de elementos es que por momentos no terminan de cuajar y el relato se resiente debido a que prioriza la acumulación de situaciones antes que la profundidad. Las vacilaciones narrativas de los últimos 20 minutos muestran que a Amodeo le cuesta cerrar la película, como si no confiara del todo en la calidad de sus materiales.
Más información sobre OtrosCines/Club y los beneficios para Marzo
COMENTARIOS
DEJÁ TU COMENTARIO

CRÍTICAS ANTERIORES
Aunque fue un rotundo fracaso comercial, este drama deportivo inspirado en la historia real de la boxeadora Christy Martin es una propuesta clásica y bastante eficaz a cargo del director australiano Michôd (Reino animal, El cazador, El rey) con una esforzada actuación de una Sweeney aquí completamente desprovista de su habitual glamour.
Con la excusa de que se proyectará este jueves 2 de julio, a las 22.30, en el marco de la retrospectiva dedicada a la productora Lita Stantic en el MALBA, y de que está disponible desde hace unos meses en HBO Max recuperamos la reseña publicada en el momento de su estreno comercial el 3 de octubre de 2002.
Con la excusa de que se proyectará el sábado 1º de agosto, a las 22.10, en el marco de la retrospectiva dedicada a la productora Lita Stantic en el MALBA, recuperamos la reseña publicada en el momento de su estreno comercial en cines argentinos el 11 de abril de 2002.
-Entre el humor británico sobre la clase trabajadora en la línea de Ken Loach y el primer Stephen Frears, la épica de superación a-lo-Rocky y el universo popular de la WWE, esta película reconstruye la historia real de una ignota joven inglesa que se convirtió en campeona mundial de lucha libre. ¿Edulcorada? ¿Demagógica? Irresistible. El resultado es un exponente del mejor cine popular.
-Estrenada en cines en 2019, estuvo circulando por distintas plataformas de streaming y en Julio de 2026 se ubicó en el Top 10 de Netflix.

Un perfecto desastre. Yo voy a ver estas películas para caminar ida y vuelta las 30 cuadras que debo caminar por día. Por otro lado, aprovecho a conocer lugares a los que no iré. El cine, cine,. es otra cosa