Críticas
Estreno en cines
Crítica de “As Bestas”, película de Rodrigo Sorogoyen con Denis Ménochet y Marina Foïs
El sexto largometraje del realizador de 8 citas (2008), Estocolmo (2013), Que Dios nos perdone (2016), El Reino (2018) y Madre (2019), que tiene además una prolífica carrera televisiva, es también el mejor de su carrera. Estrenado en el Festival de Cannes 2022, ganó luego la distinción del público en San Sebastián para una película europea, el César francés al mejor film extranjero y nada menos que 7 Premios Goya (los Oscar del cine español), incluidos los de Película, Dirección, Guion y Actor (Denis Menochet). Finalmente, llega a 11 salas argentinas.
As Bestas (España-Francia/2022). Dirección: Rodrigo Sorogoyen. Elenco: Denis Ménochet, Marina Foïs, Luis Zahera, Diego Anido, Marie Colombo y Luisa Marelas. Guion: Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen. Fotografía: Alejandro de Pablo. Edición: Alberto del Campo. Música: Oliver Arson. Distribuidora: Zeta Films. Duración: 137 minutos. Apta para mayores de 13 años con reservas. Salas (primera semana): 11 (Multiplex Belgrano, Lorca, Cine Arte Cacodelphia, Cinépolis Recoleta, Cinemark Palermo, Atlas Patio Bullrich, Showcase Belgrano, Showcase Norte, Showcase Córdoba, Cines del Centro de Rosario y América Santa Fe).
(Esta crítica se publicó originalmente en la cobertura del Festival de San Sebastián 2022)
Casi 500 kilómetros separan el barrio madrileño de Orcasitas de la localidad gallega de Santoalla do Monte, en Petín. Algo más de cuatro horas y media de viaje en coche es lo que se tarda en llegar desde el sur de la capital de España hasta la aldea orensana, donde fue asesinado a tiros en 2010 el ciudadano neerlandés Martin Verfondern, que se había instalado allí, junto a su pareja, para desarrollar un proyecto de eco-vivienda agrícola. La noticia apareció en la sección de Policiales de todos los medios. En ese mismo año, en la popular barriada madrileña se sucedían los desahucios, que también comenzaban a encontrar (por fin) su eco en los titulares de la crónica social y económica.
Sobre la primera historia trabaja Rodrigo Sorogoyen en As Bestas, mientras que Juan Diego Botto dedica su ópera prima, En lo márgenes, al drama hipotecario-judicial. Ambas películas coinciden, desde perspectivas muy disímiles, en el estudio del derecho a contar con un hogar propio. Una desde el drama con fracturas emocionales y la otra desde el cine político más académico. Ambas forman parte de la sección Perlak, que recoge algunos de los títulos que han brillado en otros certámenes, de esta edición del Festival de San Sebastián.
En su sexto largometraje (quinto en solitario), Sorogoyen toma el asesinato de Verfondern como punto de partida para uno de sus ejercicios de hibridación genérica, continuando el camino emprendido con Madre (2019). Respecto a los hechos reales, cambia la nacionalidad de sus protagonistas, que ahora son franceses, pero mantiene intacta la savia que alimenta su tormentosa historia. Antoine y Olga se instalan en una aldea gallega para comenzar una existencia “distinta” a la que tenían en su país. Se trata de aprovechar los recursos que les ofrece la tierra y, al mismo tiempo, rehabilitar las casas del lugar con el objetivo de que la vida vuelva a surgir en un entorno que representa a la perfección la España vaciada. Sin embargo, sus propósitos reciben el rechazo frontal de una familia –dos hermanos y una madre– que anhela sacar partido del interés que muestra una empresa de instalaciones eólicas en las tierras del pueblo.
Sorogoyen dispone los elementos de la trama perfilando una suerte de western rural que alude, en su crescendo de hostilidad y violencia, a Perros de paja (1971), de Sam Peckinpah. Sin embargo, el film trasciende este referente tomando un desvío narrativo –el guion lo firman el propio Sorogoyen junto a Isabel Peña– que lo conduce hacia el drama íntimo más áspero y emocional. En su interés inicial por el choque de trenes entre familias, la película adopta una perspectiva eminentemente masculina a través del punto de vista del hombre extranjero, un Denis Ménochet inconmensurable en su humanidad y también en su manera de transmitir el conflicto interior que le asola. Por su parte, la segunda parte del film se desenfoca para que emerja la perspectiva de la mujer, una Marina Foïs que completa un casting excepcional con su labor contenida a la vez que rotunda. Su decidida defensa de los sentimientos y dignidad de su personaje impacta en una puesta en escena que apacigua para convocar la violencia ‘interior’ del relato.
Con As Bestas, el director de Que Dios nos perdone (2016) y El Reino (2018) entrega una obra voluntariamente desconcertante, que saca partido del uso del plano secuencia y que sobresale en su forma de capturar la intensidad de las conversaciones. Un film que se fractura para favorecer la justa y natural exploración de su conflicto central. Aquel que enfrenta a los “foráneos”, que buscan un paraíso perdido, con los hermanos gallegos, que solo sueñan con “dejar de oler a vaca”. Dos formas distintas de entender el concepto de hogar, de propiedad, pero también dos maneras de concebir la defensa de un espacio privado.

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El prolífico director de películas como 8 citas (2008), Estocolomo (2013), Que Dios nos perdone (2016), El reino (2018), Madre (2019) y la aclamada As bestas (2022) regresó al universo de las series, donde ya había incursionado con proyectos como Impares (2008), La pecera de Eva (2010-2011), Frágiles (2012-2013) y Antidisturbios (2020), con una intensa, tragicómica, entrañable y por momentos emotiva historia de amor que transcurre a lo largo de una década para la que unió fuerzas como showrunners con Sara Cano y Paula Fabra.
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REPRODUZCO PARCIALMENTE COMENTARIO YA REALIZADO EN EL SITIO Intenso drama de Rodrigo Sorogoyen (EL REINO). nada sencillo de digerir por el espectador. La película, ambientada en un pueblo de una zona rural de Galicia, retrata un drama social con violentas derivaciones Sucede que una empresa productora de energía eólica (un villano invisible) compra a precios bajos terrenos en el pueblo, utilizando la presión para que todos vendan barato así poder desarrollar su negocio pero un matrimonio de franceses no sólo se niega a vender su tierra sino convence a otros habitantes que no las vendan, frustrando el plan de una familia de vecinos de los franceses. La historia, algo lenta en su primer tercio de 135 minutos,, parece funcionar como una olla a presión donde el estallido será inevitable, haciendo recordar a LOS PERROS DE PAJA de Sam Peckimpah Sin embargo cuando el estallido llega a los 90 minutos se produce un cambio de rumbo con la llegada de la hija del matrimonio de franceses y aparece un protagonismo mayor de los personajes femeninos. Bien filmada y muy bien actuada, aunque resulte un poco larga, merece ser vista (7/10)