Columnistas
Directores vs. críticos
Por Diego Batlle
En el Número 1 de Revista de Cine Filippelli, Llinás, Wolf, Moreno, Villegas, Hevia y Oubiña cuestionan a la crítica y se reparten halagos, como si no sólo quisieran el monopolio de las imágenes sino también el del discurso.
Publicado el 18/9/2014
-Aclaración 1: Celebro la aparición de Revista de Cine. No sólo porque la creación de un emprendimiento editorial constituye hoy una épica, una proeza, sino porque muchos de sus impulsores y no pocos de sus contenidos son decididamente valiosos. Más allá del tono de mi texto, recomiendo con entusiasmo a los cinéfilos que la consigan, la lean y -claro- la discutan (discutamos).
-Aclaración 2: Aunque seguramente esta columna será leída por muchos como una defensa corporativa de los críticos, no es esa mi intención. En este sitio, en redes sociales y en actividades públicas de FIPRESCI Argentina y del BAFICI me expresé con absoluta crudeza sobre la crisis de este oficio, la creciente pérdida de espacios y su cada vez menor incidencia en el panorama cinematográfico local, pero eso no significa que tenga que convalidar todos los cuestionamientos que se nos hagan.
Las 136 páginas de la revista-libro tienen a la crítica como uno de sus ejes y a Cahiers du Cinéma (y a Serge Daney) como uno de sus principales motores. También hay un bello texto de Beatriz Sarlo sobre la Sala Leopoldo Lugones y ensayos de los más variados (Mariano Llinás sobre Fritz Lang, Rodrigo Moreno sobre Michael Haneke, etc.).
Pero no casualmente esta primera edición arranca con un largo diálogo (ocupa 15 páginas con ilustraciones) entre los 7 integrantes del Comité de Dirección. Lo que en principio parece una charla cinéfila sobre tópicos históricos más o menos previsibles (los Cahiers, Agee, Bazin, Antonioni, Hitchcock, Lang, Eisenstein) y algunos autores contemporáneos (Miguel Gomes, Albert Serra), va derivando poco a poco hacia el ajuste de cuentas, la desvalorización, las comparaciones forzadas y una sensación de enorme desprecio.
-Arranca Rodrigo Moreno: “Es como si a la crítica no le importaran tanto las películas (…) ¿Hay críticos que vayan a la Lugones? ¿Vos viste a algún crítico en la Lugones? Nunca, jamás…”
-Sigue Mariano Llinás: “Cuando voy al BAFICI puedo ver diez películas realizadas ese año donde la esperanza existe todavía. En cambio, no leo una sola crítica donde la esperanza esté. Yo siento que la crítica es mucho más resignada que la producción de películas.”
Hasta aquí, sólo una generalización injusta (somos muchos los críticos que nos formamos en la Lugones) y una máxima de Llinás con la que no puedo más que disentir: yo tengo una enorme esperanza, por ejemplo, en su cine y creo haberlo transmitido cuando escribí sobre Historias extraordinarias cinco minutos después de haberla visto en la función matinal del BAFICI.
Pero el segmento más polémico es el denominado: La crítica y el Nuevo Cine Argentino. Veamos:
En un principio, hay un par de conceptos que valoran algunos aspectos de la crítica de los años ’90.
-Dice Llinás: “Existía la sensación de que había -para usar una gran palabra- una batalla contra un enemigo común. Y en cada nueva película se dirimía un momento más de esa batalla. Cada buena película era un avance contra ese enemigo que era el cine viejo mientras que una película mala era una concesión, un round ganado por el cine viejo. Y todos veíamos apasionadamente ese tire y afloje. La crítica tuvo esa intervención y tuvo ese norte. Eso era una crítica fuertemente politizada.”
-Opina Moreno: “No había (entre los directores) una idea de desafío. Eso vino después. El desafío al sistema de producción que la crítica vio en esas primeras películas, en realidad, vino después. Las primeras películas se hacían como se hacían porque no había otra manera: no existía una idea política. Trapero nunca dijo: ‘Vamos a oponernos’, lo que dijo fue: ‘Quiero filmar’ (…) Fue la crítica la que aplicó un discurso que ninguno de los que hacíamos películas durante esos años tenía.”
-Y sigue Moreno: “Primero, los críticos nos impusieron un discurso y, después, se desilusionaron porque decían que los directores se habían convertido en otra cosa, que se habían integrado al sistema.”
-Más de Llinás: “Uno también se puede desilusionar de la crítica. Cuando todos los críticos se enamoraron de El secreto de sus ojos y no le dieron bola a una serie de películas que ese mismo año habían sido verdaderamente novedosas, en ese momento yo siento que pasó algo.”
-Y responde Filippelli: “Había pasado antes, Mariano. Porque mientras ustedes hacían películas, Quintín decía que Nueva Reinas era una obra maestra”.
-Y llega el cierre:
Villegas: “Rodrigo (Moreno) escribió sobre mí yo escribí sobre él.”
Llinás: “A mí hay algunas críticas que me gustaron. Una es la de Santiago Palavecino.”
Oubiña: “Entonces, la conclusión es que, en el Nuevo Cine Argentino, los cineastas dijeron cosas más interesantes que los críticos. Y eso es un problema. Al menos para la crítica cinematográfica”

Mi(s) respuesta(s)
Arranqué escribiendo de cine en la revista La Maga allá por 1991 (también colaboré en algunos de los primeros números de El Amante, pero no recuerdo haber opinado demasiado sobre cine argentino). Entre 1992 y 1994 hice crítica también en Clarín y, a partir de 1998, en La Nación (donde gentilmente aún me soportan).
Este resumen de mi currículum viene a cuento porque formé parte de esa crítica joven que irrumpió en los medios masivos en aquellos años ’90 y que fue clave en detectar el Nuevo Cine Argentino de Rapado, El acto en cuestión, Picado fino, Graciadió, Pizza, birra, faso y Mundo grúa (por nombrar sólo algunos films clave de esa década).
Cuando leí por primera vez el texto con la desgrabación de la charla me provocó una gran irritación. Me pareció no sólo injusto, sino también un intercambio dominado por la egolatría, la ingratitud y la generalización (siempre es “la” crítica). Ahora que releí el diálogo varias veces siento que no es para tanto, pero -así como de alguna manera se habla de la decadencia de la crítica (que es real)- falta en la charla un mínimo de autocrítica ¿Fuimos los críticos quienes “abandonamos” a los directores del Nuevo Cine Argentino? ¿Por qué los “decepcionamos”?
Yo nunca milité por el Nuevo Cine Argentino. No soy amigo de ninguno de estos directores (sí de Sergio Wolf, pero desde mucho antes que cambiara de bando, je). Tampoco creo haber participado de ninguna campaña junto a Quintín, Gustavo Noriega, Diego Lerer o cualquiera de los que empezamos a escribir en aquella época. Seguramente discutimos las películas en bares y festivales, pero jamás nos dijimos: “Vamos a apoyar a este o a atacar a tal otro”. Más bien compartíamos un mismo entusiasmo cuando descubríamos las primeras Historias Breves, Pizza, birra, faso, Mundo grúa, Bolivia, La ciénaga o La libertad. Ni más ni menos que eso.
Como en todo período de cambio (y aquella fue una pequeña, modesta revolución dentro del anquilosado cine argentino post 1983) habremos cometido más de un desatino, nos habremos entusiasmado de más con algún talento que no fue tal y nos habremos olvidado de alguien que merecía más apoyo. Pero todo fue hecho desde la más absoluta honestidad intelectual. No eran mis amigos, no coproduje a nadie. Los únicos motivos fueron el entusiasmo y -Llinás dixit- esa esperanza en que era el momento para que todo cambiara. El mismo entusiasmo, la misma esperanza que me generaron varios años después Historias extraordinarias y dos films cuyos lanzamientos auspiciamos desde OtrosCines.com: El estudiante y ahora Mauro.
Nos volvimos más viejos, sí, y probablemente más perezosos. Quienes hoy tienen entre 20 y 40 años no quisieron (o no pudieron) tomar la posta (y eso que hay decenas de blogs especializados), pero no todo es culpa de la decadencia de la crítica, tan desprotegida, tan precarizada. También el Nuevo Cine Argentino envejeció mal (con las excepciones honrosas del caso). Así como saludamos la irrupción de Trapero, Caetano, Martel o Rejtman; así como luego elogiamos a Alonso, Murga, Lerman o Llinás, también es cierto que han pasado dos décadas de aquella explosión y entre los más de 100 estrenos argentinos anuales no aparece sino en cuentagotas esa (re)renovación. Si los críticos nos aburguesamos, muchos de los cineastas surgidos en los ’90, también.
La charla cierra -y no es un detalle menor o una decisión editorial inocente- con la frase lapidaria “la conclusión es que, en el Nuevo Cine Argentino, los cineastas dijeron cosas más interesantes que los críticos”. Más allá de que Wolf (en la revista Film) o Villegas (en El Amante) hayan escrito sobre cine argentino en aquella época, me parece esa una “conclusión” temeraria, injusta, indigna. Hicimos las películas y también las pensamos mejor que nadie, sería la moraleja. Ningún crítico es tan bueno ni tan inteligente como nosotros es lo que se desprende de la charla.
No voy a ser tan obvio como para salir en defensa de lo que escribieron antes y ahora mis colegas ni tan desagradecido como desmerecer películas tan importantes como Sábado, Yo no sé qué me han hecho tus ojos, Historias extraordinarias o El custodio (por citar algunos títulos de quienes participaron de la charla), pero esta idea tan argentina de colgarse medallas, de ver quién la tiene más larga, me resulta una auténtica burrada.
Soy de quienes creen que hay diálogos virtuosos, alianzas tácitas, solidaridades inesperadas que nacen no de componendas ni de acuerdos programáticos sino de motivaciones más íntimas, de un “espíritu de época”. Quizás nuestro tiempo ya pasó, ya hicimos el aporte que podíamos dar. Y está bien reconocer las limitaciones. También puede ser que este (Nuevo) Nuevo Cine Argentino no sea tan interesante ni motivador ni provocador como lo fue el de fines de los ’90 y comienzos de los 2000. Y que muchos de esos directores estén más interesados hoy en cobrar el subsidio del INCAA y cerrar la coproducción con Francia que en cambiar el estado de las cosas. Está todo bien, no soy quién para juzgar a individuos ni grupos. Cada uno construye su carrera como quiere… y como puede.
En cuanto a los desvalorizados críticos de hoy, sólo me queda pedir un poco de grandeza. Si -como dicen- nuestro aporte actual ya no es relevante, déjenos -al menos- disfrutar de aquellos pequeños logros que tuvimos en el pasado.
PD: Y, sí, Filippelli, Nueve Reinas fue una obra maestra (y El aura también).
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<p>edichi: Que pesado... pregúntales a cualquiera de los redactores. Y lo de El amante va mucho mas allá de eso, edichi</p>
<p>che y por qué del libro Hacerse la Critica, nunca ni una mencion</p>
<p>Batlle reniega, pero no es cierto que desde este sitio no se milita. Está muy bien que así sea y que haga lo que se le antoje, pero la verdad es que desde este sitio se militó y se milita por películas como Los Salvajes, Relatos Salvajes, y toda una larga serie de producciones y directores de la FUC cuyos nombres son los que aportan al “estado de las cosas” y de los que ahora Batlle extraña una actitud más revolucionaria o al menos de renovación. No hace falta explicitar “Vamos a apoyar a este o a atacar a tal otro”, se lo hace en silencio y listo. Sin atacar, claro, porque esa es una práctica poco elegante de otros momentos históricos y ahora hay formas más adecuadas. Sin ir más lejos, y si bien se lo nombra y es uno de los que deberían figurar en el cuadrito junto a Trapero y demás, jamás vi que saliera desde este sitio tanto entusiasmo por Perrone, por ejemplo, (quien termina siendo uno de los directores más renovadores e interesantes de los últimos años, que dio sin miedo más giros experimentales en su obra) pero sí, en cambio, un montón de rosca por Fadel o Matías Piñeyro. Me parece claro que ninguna actitud revolucionaria o de renovación vaya a salir de la FUC, al menos de los nombrados y una larga lista de directorxs de esa universidad, porque no hay ni remotas intenciones de rebelarse contra sus padres – Llinás – Filippelli, a quienes todos admiran.</p>
<p>Lo increíble es que siquiera sintamos un poco de interés por una revista encabezada por el autor de El plagio justo y el director de Música nocturna.</p>
<p>La teoría de AUTOR es un concepto fachista.</p> <p>Sin embargo nadie lo quiere admitir.</p> <p>Son todos fachistas los \"directores\" salidos de la FUC yo estudie ahi y lo se... \"educan\" autómatas, \"superhombres\" destinados a sarasear sobre si mismos y lo que NO filmaron.</p> <p>Moreno filma como el culo y las voces en off de Llinas son una mierda (Antin Mamadera que bodrio)... siempre lo fuero. rnSon dos perezosos como todo aquel que piensa que la Teoría de Autor es un conjunto de herramientas y no solo una teoría pasada de moda y altamente autoritaria.</p> <p>Fillippeli es un rompe huevos... quizás el mas copado sea Szifron que por lo menos se pone en crisis en un ámbito popular y no se esconde en la teorías banales ni en el onanismo intelectualoide.</p> <p>La mayoría de los directores salidos de la FUC (con pocas excepciones que nunca son nombrados) son \"genios\" que filmaron poco en mucho tiempo, cosa que en términos real es una falta de respeto y un regodeo de la propia rosca de \"autor\"</p> <p>No jodan mas y filmen... o mejor no que son bastante chotos.</p> <p>Segun tengo entendido Llinas escribio la remake de una pelicula de Mirtha... bien chabon, te diste cuenta es un paso para salir de fachismo recalcitrante.</p> <p>Eso si va a ser laburar, te felicito.</p>
<p>para Hernan (hacerselacritica): Esta bueno que seas agradecido con El Amante, y ahora que sos participe importante en la produccion de hacerselacritica, te pregunto: ¿Les pagan a los que escriben?</p>
<p>Hola Ricagno, ¿qué hacés? Un mundo misterioso la podés ver gratis en la web, la subí para que se viralice por ahí, ni bien salió de su exhibición en salas. si te interesa, búscala.</p> <p>Réimon la vas a poder ver recién en enero cuando se estrene, ojalá que en nuestra querida Lugones.</p> <p>No leí tus críticas, voy a buscar algo así me pongo al día.</p>
<p>Aguante Ricagno! Ojalá ese tramontina hubiese interesado algún órgano de Quintín. Ah... no era de plata, claro. Y no, no le iba a hacer nada... Claro... Bueh... Una lástima che. Saludos igual.</p>
<p>edichi: No doy cursos, tres paginas en trescientas no son muchas paginas. Soy un agradecido de El amante y aun así puedo dar mi opinión. Un honor lo del El Cairo. Y en esta pagina cubren lo que les conviene, lo demás lo omiten.</p>
<p>Hola. Yo soy una que se dejó cambiar la vida por Historias Extraordinarias o por Yo no sé qué me han hecho tus ojos y otras (y digo \"cambiar la vida\" para exagerar la esperanza -y digo \"esperanza\" para que se vea que la tengo, ya que la están bastardeando-) y soy una que ni bien sale de la sala, siempre, se deja cambiar la cabeza por Otros cines, o El amante, u otros. Y porque una: la otra. Porque espectadora, lectora. Porque me importa, discuto. Aunque sea en mi cabeza con quien carajo sea que firme.</p> <p>Ahora, esto: quién abandonó a quién. La crítica al \"nca\" o el nca a \"la crítica\".</p> <p>Pregunta de mierda. Fácil: los dos me abandonaron a mí, que soy la que compra las entradas y las revistas. Pero no es culpa de nadie. Es culpa de todos. Las películas parecen cada vez más chotas (y puede que lo sean), la crítica parece cada vez más desesperanzada (y puede que lo esté) y los parecemos cada vez más pelotudos (y seguramente lo seamos) pero no es culpa de ninguna de las tres partes. Forget it Jack, this is Argentina. No estamos en pelotudos, estamos en desesperanzados. Tirando a desesperados. Y la desesperanza viene de algo más grande que un mundito de Lugones y Villages.</p> <p>Así como el NCA un día fue el retrato de una generación, el vacío éste, que genera las discusiones éstas, es retrato de una desesperanza. 40 millones de desesperados.</p> <p>Yo no soy nadie, soy una X, como Llinás en su película. Miro cine de afuera, como quien mira enamorarse a una parejita en la plaza a la que da su ventana; y leo crítica de afuera, como quien junta recortes de los diarios y cree que resuelve un crimen. Y como cualquier X, naturalmente, no tengo razón en nada.</p> <p>Pero igual, por lo de que me importa, vengo también a hablar al pedo. A tirar mi: ya fue. Está re bueno nuestro cine, boludos. No discutan huevadas. Pónganlas. PONGAN HUEVO, como nos gusta pedir en las butacas.</p> <p>La esperanza no se arregla a debates. Si tenía que salir o no tenía que salir la \"Revista de cine\" o si tenía que ir o no tenía que ir Tevez a Brasil no arreglan la esperanza. A la esperanza no la vamos a arreglar ahora. Faltan años para que se arregle.</p> <p>Los huevos, mientras tanto, la pueden ir emparchando. De a poquito. De a sorpresas. De a rabonas de Marcos Rojo y de a Mauros de Hernan Roselli.</p> <p>Qué se yo, igual.</p>
<p>No lei el artìculo completo. Solo me detengo en el comentario de Moreno. Soy critico, y me conocés, y me has visto màs de una vez en la Lugones, donde vi por ejemplo, las de Alonso, las de Mitre, entre muchas màs. Y escribí y comentè en la radio que estaba, y en la radio que estoy, y escribi en EL Amante, y en La otra. Asi que por favor, no generalices. Eso, si, no vi tus dos ultimos films, uno iba al malba o me lo perdi en la Lugones, asi como vos tampoco, parace, leiste ninguna críitca mia. estamos empatados.</p>
<p>Nicolás: Me dicen los responsables de la revista que quedan unos pocos ejemplares en la librería Eterna Cadencia, donde se hizo la presentación. Y que a partir del lunes 6/10 la editorial Siglo XXI hará una distribución amplia de la revista.</p>
<p>¿Aún no hay noticias de la distribución de la revista, verdad?</p>
<p>Muy interesante el texto de Leonardo Despropósito zzzzzzzzzzzzzzzzzzzz</p>
<p>A Hernan: me parece que escribiste parte de hacerselacritica y queres que hablen de eso, pero voy a decirte, yo que lo lei, que no entiendo por quÉ en lugar de escribir mas de cine se ocuparon tantas paginas en hablar mal de El Amante y Noriega, ya que seguramente pagos o no en El Amante les dieron un lugar, gracias al cual hoy estan escribiendo hacerselacritica y dando cursos. Vos sos de esos criticos que les encantan que los inviten GRATIS a Santa Fe, Cine El Cairo, a presentar hacerselacritica, ¿NO? ....</p> <p>A Batlle: no te perdes nada si no leiste hacerselacritica.</p>
<p>Si no se hacen buenas peliculas en Argentina es culpa del INCAA. Toda pelicula se realiza con el subsidio y pasa procesos de seleccion. Con guiones que son realmente malos no puede salir una gran pelicula. Todavia nadie se anima a decir ni plantear el tema. Porque el INCAA esta encantado con producir decenas de films malos que no tienen ningun riesgo artistico</p>
<p>No soy crítico de cine ni tampoco director, apenas un espectador quizás algo más atento que otros.</p> <p>Me molestan profundamente las generalizaciones que se hacen con el objeto de descalificar a quienes piensan distinto.</p> <p>Así aparecen los críticos, los directores,los opositores, los oficialistas, los que son de izquierda, los que son de derecha o los judíos como si fueran indivisibles.</p> <p>Entiendo que aquí y en todo el mundo hay críticos, directores, opositores,oficialistas, izquierdistas, derechistas y judíos que pueden ser queribles o no pero el recurso de la generalización para realizar una descalificación es propio de los totalitarios que se creen dueños de la verdad y que no quieren debatir.</p> <p>Con Diego puedo tener fuertes discrepancias o no me puede gustar alguna crítica pero entiendo que merece ser respetado tanto él como su oficio.</p> <p>Un cordial saludo a todosas los que suelen publicar aquí comentarios y espero haber sido constructivo.</p>
<p>Basta ver \"Las insoladas\" para darse cuenta de lo bajo que ha caído el cine argentino. El gran misterio es: quién financia estos disparates</p> <p>¿cómo consiguen distribuidores y exhibidores que cobran 75 pesos la entrada para ver bazofias como esta? Subsidios del INCAA a los amigos</p>
<p>¿Filippelli es el mismo que plagio varias paginas de un libro de Godard cuando le pidieron un texto para el Bafici? Que lastima... Batlle hacete cargo y habla de todos los libros-revista de cine que se publican. No solamente de lo que te conviene. Es como cuando te hiciste el dolobu con el despido de Trerotola del Bafici.</p>
<p style=\"text-align: left;\">Buenas tardes a todos, mi nombre es Leonardo D\'Espósito, escribo críticas de cine.</p> <p style=\"text-align: left;\">Primero, algo que no es un chivo sino una aclaración: justo entregué el martes para el próximo número de El Amante unos 30.000 caracteres sobre el cine argentino. Con esto quiero curarme en salud porque lo escribí antes de leer Revista de cine, que por otro lado aún no leí.</p> <p style=\"text-align: left;\">Segundo, como no la leí, aunque confío en la lectura del amigo Batlle, no quiero entrar demasiado en polémicas con el diálogo. En general (\"¿Cuándo viste un crítico en la Lugones...?\") son cosas que he escuchado mil veces y que no me parecen relevantes. Y que en realidad son medio sofísticas, si se las piensa un poco. Por otro lado, hace un par de años que decliné participar de debates o mesas redondas sobre lo que uno opina. Uno pone lo que piensa en un texto, si lo escribió bien, estará claro, y no va a cambiar de opinión por discutirlo. Y en general se lo discute entre quienes lo leyeron y ya tienen su opinión formada sobre el texto, etcétera. No me parece productivo.</p> <p style=\"text-align: left;\">Pero leí esto. Primero me sorprendió que dos tipos inteligentes como Oubiña y Wolf, que saben algo de crítica, hayan entrado en el juego, pero creo que funcionan más bien como catalizadores, como \"bueno, que hablen los cineastas a ver qué dicen\". Así que la sorpresa tampoco viene por ese lado. Lo que me molesta es el desconocimiento absoluto respecto de qué es, qué hace y para qué un crítico de cine.</p> <p style=\"text-align: left;\">Un crítico de cine no es un periodista, aunque pueda ejercer el periodismo. Es alguien que gusta de escribir sobre el cine, al que el cine le genera ideas (buenas o malas, es otro cantar) y que las pone en un texto (bueno o malo, es otro cantar). Es un ensayista subjetivo por necesidad, y el término \"ensayo\" es justo: lo que escribe, por muy convencido que esté de sus palabras, es un intento, lo contrario de un juicio definitivo. Aclaremos: se escribe de manera segura y asertiva porque para el crítico esa idea, al momento de escribirla, es definitiva. Pero en el universo de textos e ideas, no (o no necesariamente). Su trabajo es literario y le habla más al público que al cineasta.</p> <p style=\"text-align: left;\">A ver: mi interés como crítico es exponer una mirada que no puede no ser la mía propia, y entro al ruedo del juicio del público. Mi trabajo está bien hecho cuando alguien, después de ver una película, la contrasta con mi texto y dice \"este es un nabo, mirá lo que dice\". Para decirlo, hizo el ejercicio de generar su propia mirada sobre el film y sobre mi texto. Ese ejercicio de inteligencia, que obliga a un lector/espectador apartarse un rato del precio de los tomates, es el motivo por el que escribimos. Al menos, el motivo por el que escribo.</p> <p style=\"text-align: left;\">Somos permeables aunque intentemos evitarlo a ideologías propias, educación, clima social, ideologías ajenas, aire de época y malestares estomacales. Nuestros textos deben ser categóricos porque solo diciendo \"A es B\" alguien puede retrucar \"A es C, no B\". \"La crítica\", como colectivo, no existe, como no existió como colectivo el Nuevo Cine Argentino. Por poner un ejemplo, qué sé yo.</p> <p style=\"text-align: left;\">Moreno y Llinás han olvidado que nadie los puso en el lugar de nada. Que cuando el cine realizado en la Argentina empezó a incorporar nombres, voces y estéticas nuevas, y a llevarse la rémora de la inacción de décadas, hubo el entusiasmo inicial que acompaña a todo lo nuevo. Como decía el colega Anton Ego, lo nuevo necesita amigos. Ahora bien: nadie le exige ni le exigió al cine argentino (y si alguien lo hizo, es bobera de los cineastas haberse dejado influir por ello: que nadie diga que yo digo que muchos filmaron y filman para agradar a ciertos críticos, atentos como chicos de secundaria ante el examen que puede decidir si pasan o no de año) posiciones políticas, combatir al capital, hacer la revolución o conquistar Pandora. Vamos película a película y pensamos el cine una a una. A veces de a varias, porque una idea que tenemos atraviesa más de una película. Y etcétera. Desencantarse porque ya no tenemos el mismo entusiasmo o no aplaudimos a rabiar cada nuevo talento incipiente es hacer berrinche al divino botón. De paso, al compañero Batlle le digo que es mala estrategia recordar que nos gustaron muchas películas incluso de quienes hablan. No se trata de eso sino de que la asimetría responde a que los críticos sabemos qué es ser un director de cine, qué hace y cómo (o los que intentamos ser buenos críticos nos esforzamos en entender ese rol antes de escribir) y los cineastas no hacen lo propio, sino que ejercen el comisariato de adjetivos a ver si uno los quiere o no. Terminan siendo como los secretarios de redacción que te piden \"ponéle si te gustó o no, loco, que para eso compran el diario\". Sic cosa he escuchado, sic cosa trato constantemente de eludir, aunque no siempre sale.</p> <p style=\"text-align: left;\">En fin, eso. Lo demás es berrinchito, en algún caso berrinchito zorro, y ruido en el canal. El cine realizado en la Argentina es un conjunto de 150 películas anuales que no logran, en un 90%, comunicarse con el único público que podría verlas, el propio. No veo que los cineastas se preocupen por ese, el único, central y enorme problema, también para la crítica.</p> <p style=\"text-align: left;\">Buenas noches (ya). Que sigan los éxitos.</p> <p style=\"text-align: left;\">L.</p>
<p>Ya que alguno mencinò otros Nuevos Cines Argentinos anteriores, yo recuerdo por ejemplo el de los 60.</p> <p>El primer soplo de aire fresco comenzò con Shunko y luego Alias Gardelito (Murua), despues David Jose Kohon, Rodolfo Khun, Mrtin3ez Suarez, Birri, Feldman y tambien Cronica...de Favio. Bastantes cortometrajes Dawi, Kohon, Fisherman, Rios.</p> <p>La critica fundada provenia de las revistas Gente de cine (Roland) Tiempo de Cine (Nucleo, Sammaritano) Cinecritica (màs a la izquierda).</p> <p>En ese momento ambos roles, directores y crìticos se necesitaban mutuamente y habia comprensiòn y bastante respeto por la labor de ambos lados del mostrador.</p> <p>Se luchaba por un cine no adocenado y las discuciones y debates eran màs de tipo ideològico, cuanto mas o menos de izquierda eran las miradas, la derecha ni figuraba.rnrnEran otros tiempos.....menos crispados.</p>
<p>No reconocer el aporte que hizo la crítica joven de los años 90 para el surgimiento del Nuevo Cine Argentino es de una miserabilidad inmensa y eso de que las mejores críticas las hicieron los amigos es muy triste. Eso no quita que Wolf, Villegas o varios de los que aparecen en esa charla hayan escrito buenos textos sobre cine. Está lleno de grandes críticos-directores, de malos críticos-directores, de buenos críticos que son malos directores y de buenos directores que son malos críticos. Generalizar como se hace en esa charla no hace ningún aporte positivo.</p>
<p>Opinamos sobre esta nota y las 27 líneas que cita Diego.</p>
<p>Hace poco se estrenó una película argentina y el crítico de La Nación hizo copy paste de la gacetilla. Para peor, esa gacetilla citaba una crítica de otro medio, por lo que de alguna manera, el crítico de La Nación citó lo que otro había dicho. Un papelón.</p>
<p>Nadie, salvo Diego, leyó la entrevista y ya están todos hablando al pedo.</p> <p>Habría que leerla y después opinar.</p>
<p>Hay algo endogámico en este grupo de directores/ensayistas. Yo comento tu película y vos la mía. Algo parecido a los concursos del INCAA, donde hoy soy jurado y premio tu película, mañana presento una mía y me la premiás. Ojo, los críticos también tienen algo endogámico, pero a esta altura no lo hacen por intereses económicos (reciben migajas por su trabajo). Más allá de todo esto, destaco la aparición de la revista, del debate y de la respuesta de Diego.</p>
<p>Es que para Filippelli casi nada se puede destacar si no es de la FUC. Por eso Bielinsky, Martel o Caetano no le interesan.</p>
<p>¿Y Prividera donde está? Empecé leyendo los comentarios esperando llegar al comentario de Prividera y todavía no apareció.</p> <p>¿Alguien le puede avisar, por favor?</p>
<p>A Hernán: nadie de Hacerse la Crítica se comunicó con nosotros. De todas maneras, tengo varios libros que no he podido comentar aún por falta de tiempo (uno sobre Kiarostami, otro sobre Lynch, etc.), pero lo haré. En este caso, se trata de una revista-libro de pocas páginas y me sentí interpelado por la charla a la que hago referencia y quise debatir. Saludos.</p>
<p>En realidad lo más notorio es cuánto mal generó Rafael Filippelli en este sistema. Muchos de quienes hablan con absoluta soberbia fueron sus alumnos en la FUC, \"iluminados\" por su discurso donde evidentemente no hay lugar positivo para Nueve reinas.</p> <p>Filipelli, director de films de absoluta mediocridad como Hay unos tipos abajo, realizador con una impericia prodigiosa, ve al cine masivo como un problema y así trata de educar hace dos décadas a sus alumnos.</p> <p>Recuerden su nombre cuando hablen del achatamiento, repetición y hermetimos absurdo de toda una generación de cineastas. El problema no es la crítica -a final de cuentas es claro que su impacto es marginal- sino la educación. Y si André Bazin fue un gran docente a favor del descubrimiento y el analisis, Rafael Filipelli es basicamente un chanta intolerante.</p>
<p>Nueve reinas es una garcha. Y recuerden que Noriega garcó a decenas de incautos que trabajaron gratis en El Amante para su propio beneficio. Memoria.</p>
<p>Colgarse medallas es hablar de las películas (mal o bien) con la liviandad, la suficiencia y la tristeza con la que lo hacen la mayoría de críticos de este país. Los cineastas argentinos necesitan el compromiso de los Prividera (también cineasta) o de los Quintín. Sólo estoy hablando de trabajo.</p> <p>Por otro lado, no es descabellado traer el ejemplo del fútbol, donde Diego Latorre (con sus puntos débiles incluso) hace quedar en ridículo domingo tras domingo a cualquier comentarista que transmita en este país.</p> <p>Los críticos tienen sólo tiempo para ver, pensar y escribir. No tienen que dirigir ni producir películas, y además todo eso otro. Se exige más de la crítica porque la crítica hace a los cineastas, mal que les pese.</p>
<p>Todo muy lindo Batlle, pero del libro que editó Hacerse La Critica jamás dijiste una palabra. Todo ese grupo de directores e incluido Wolf se creen una especie de elite. Van tras el monopolio de opinión en materia cinematográfica y claro, la guita. La FUC es tan interesante como nefasta.</p>
<p>si HISTORIAS EXTRAORDINARIAS es de lo mejor del , el desbarranque es casi irrecuperable... cerrás los ojos y lo mismo te enterás de lo que pasa, piensa y planifica cada personaje... esa omnipresente voz relatora... en fin...</p>
<p>A Nicolás Goldbart: la revista ya está impresa y quedamos con Sergio Wolf que se podía empezar a comentar recién un día antes de su presentación, que es mañana viernes 19. No sé cómo ni dónde se va a distribuir, pero apenas tenga esos datos lo informaré. Saludos.</p>
<p>Ya no son relevantes Subiela, Desanzo, Ayala etc. Pero quizás no hubo tantos tan buenos en esa primer oleada de fines de los 90, sólo algunas películas de los destacados en la foto y el resto se destacó por contraste frente al cine viejo de los antes citados. Me parece pertinente citar al Mariano Llinás de 2002:</p> <p>\"No hay un triunfo en el solo hecho de cambiar las cosas. Las cosas cambian, de algún modo, siempre. Los del sesenta también creían que eran el cambio, que eran lo Nuevo y hoy los vemos como algo lejano y triste. (...) Triunfamos apenas en desalojar a los crápulas de antes, en distraer la atención de los polvorientos pasillos del Instituto o de Sica (...) en esquivar el Tita Merello, el festival de Mar Del Plata y ese tipo de tonterías deprimentes. Triunfamos, apenas, en ser más elegantes. (...) Pero nosotros acabamos siendo cínicos. Nos engolosinamos con los estrenos, con las tapas de revistas, con ir a Cannes, a Venecia (por lo general, sólo fuimos a Berlín). No fuimos inteligentes, apenas fuimos hábiles. (...) ¿Llegaremos a ser algo realmente bueno, como los franceses del 59, o como elbebop de los jazzeros del 50? (...) ¿O seremos, apenas, los mismos de siempre?\"</p>
<p>Es interesante como le pifian desde los ejemplos que tiran. ¿Cuáles críticos se enamoraron de El secreto de sus ojos, salvo Catalina Dlugui?</p>
<p>Creo que hubiese correspondido esperar a que se publique la revista para dar una respuesta.</p> <p>Saludos.</p>
<p>Habría que recordarles a estos muchachos que se creen que protagonizaron la nouvelle vague en Argentina y que ahora fundaron la nueva Cahiers du Cinéma que Godard, Rivette, Truffaut, Rohmer y compañía arrancaron como críticos brillantes y luego fueron cineastas brillantes. Ellos (los argentinos) aún no han hecho películas brillantes (salvo, si se quiere, Historias extraordinarias) ni han escrito textos brillantes.</p>