Festivales
CANNES 78
Festival de Cannes 2025: crítica de “Militantropos”, documental de los ucranianos Simon Mozgovyi, Yelizaveta Smith y Alina Gorlova (Quincena de Cineastas)
Nuevo acercamiento a las consecuencias de la guerra en la sociedad de Ucrania.
Militantropos (Ucrania, Austria, Francia/2025). Dirección, guion y edición: Simon Mozgovyi, Yelizaveta Smith y Alina Gorlova. Duración: 111 minutos. Estreno mundial en la sección Quincena de Cineastas.
En la Berlinale 2024 se estrenó Intercepted, de Oksana Karpovych; y en Cannes 2024, The Invasion, de Sergei Loznitsa. Ambos eran documentales construidos con planos fijos que mostraban cómo es convivir con la guerra, con la muerte, con la destrucción, con la angustia, con el dolor. No solo eran para mi gusto algo superiores a Militantropos -que recurre a un esquema narrativo muy similar- sino que por el mero hecho de haberse estrenado antes ya expusieron en casi toda su dimensión la crudeza de sufrir una invasión, de soportar constantes bombardeos, de tener que ir a refugios o evacuarse a otra ciudad.
Este preámbulo no significa en absoluto que Militantropos carezca de logros y hallazgos, que sus imágenes no sean lo suficientemente elocuentes, que sus tres directores no tengan una capacidad de observación encomiable. Como en los dos casos anteriormente citados, su película apela a la coralidad, a las viñetas cotidianas, prescinde de un/a protagonista y se despega de la urgencia del informe periodístico, de la tendencia televisiva a mostrar todo de manera visceral y explícita, para que su mayoría de largos planos fijos nos permitan tomar la distancia necesaria y comprender cómo es la dinámica social en tiempos bélicos, cómo el día a día se ve contaminado, manipulado, impactado por la dinámica de una guerra tan larga como cruenta.
Militantropos arranca con lo que parecen ser nubarrones negros, tenebrosos, pero en realidad es humo de explosiones luego de uno de los miles de bombardeos. De ahí a una estación de trenes (los ferrocarriles tendrán una presencia permanente en el film) y los constantes movimientos de evacuaciones masivas: soldados que van a las zonas de combate o familias que escapan de los focos de conflicto para ser enviados a regiones más lejanas. En Kiev las palas mecánicas (otra presencia recurrente) y los operarios no paran de mover escombros. Son miles los que lo han perdido todo. Algunos aceptan irse a otras partes; otros quieren quedarse a combatir y resistir. Militares que entrenan a simples ciudadanos a cargar fusiles y disparar, cementerios que acumulan féretros en muchos casos sin identificación, ancianas que cantan como para exorcizar la tristeza interior, tanques rusos destruidos que se exponen como atracción turística o como forma de catarsis (varios muchachos los golpean con todo el odio del mundo), estética navideña que se sostiene en medio del caos, soldados que se despiden de esposas, novias e hijos. Y, otra vez, los trenes que se van.
Hay planos bellos y otros, desgarradores. Hay momentos que, por el trabajo sobre la imagen y las capas de sonido que escapan del naturalismo, están más cerca del cine experimental. De todo eso está hecho Militantropos, otro acercamiento del séptimo arte a la guerra en Ucrania. Valioso, sí, pero a esta altura no demasiado sorprendente.
TAGS
CANNES 2025 FESTIVAL DE CANNES FESTIVAL DE CANNES 2025 CANNES 78 QUINCENA DE CINEASTAS QUINZAINE CINE UCRANIANO MILITANTROPOSCOMENTARIOS
-
SIN COMENTARIOS
DEJÁ TU COMENTARIO



FESTIVALES ANTERIORES
La directora de La ciénaga, La niña santa, La mujer sin cabeza y Zama se aventura en la no ficción con un potente exponente de cine político y etnográfico que, luego de su estreno mundial en la Mostra, se proyectará en otros prestigiosos festivales como Toronto, San Sebastián, Camden, Londres y Nueva York.
La ópera prima de ficción del español Gabriel Azorín -protagonizada por jóvenes intérpretes portugueses- propone un viaje temporal con un punto de partida fantástico, pero que luego incursiona en zonas más íntimas y realistas.
En su segundo largometraje después de Scales (2019), la directora saudita Shahad Ameen ofrece una tensa y atrapante road movie.
En este megadocumental de cinco horas de duración, el director de Madre e hijo, Padre e hijo, Fausto, El arca rusa y Francofonia recorre buena parte de la segunda mitad del siglo XX con material de archivo de la historia soviética combinada con eventos ocurridos en el resto del mundo.